Terapias del mar

Blog para profesionales de la salud con casos clínicos, terapias holísticas e innovación en medicina integrativa para tu práctica clínica diaria

Bradiquinesia: signo de una enfermedad difícil

bradiquinesia

La bradiquinesia es un signo patológico, caracterizado por la disminución de los movimientos, tanto en amplitud como en la velocidad de la ejecución de estos, sobre todo en los movimientos complejos de coordinación ya sean reflejos como voluntarios. Aunque puede estar asociado  a otras enfermedades es característica de la enfermedad de Parkinson.

New Call-to-action

Además de la bradiquinesia  de la enfermedad de Parkinson, encontramos otros signos como la cara en máscara (debido a la falta de expresividad facial), se observa también dificultad al iniciar la marcha como al detenerse, el temblor también es característico, entre otros signos y síntomas.

La enfermedad de Parkinson, descrita por James Parkinson en 1817, es un trastorno del sistema nervioso, en el que encontramos una disminución en la transmisión dopaminérgica dentro de los ganglios basales, a las manifestaciones anteriormente nombradas se suman manifestaciones no motoras y de naturaleza neuropsiquiátricas.

Las causas son múltiples, desde naturaleza genética a puramente ambiental, aunque la mayoría de los casos son debido a procesos mixtos.

La patogenia de la enfermedad de Parkinson, es debida, a  la muerte de una serie de células, en particular las células dopaminérgica, por la combinación de un conjunto de  factores en los que se incluye; el estrés oxidativo, la vulnerabilidad genética, disfunción proteosómica y factores ambientales, de los que la mayoría en la actualidad no se han identificado.

En la enfermedad de Parkinson esporádica o idiopática, que constituye el 75% de todos los casos de parquinsonismo, parece ser que el estrés oxidativo  desempeñar un papel importante.

Se han demostrado que varias toxinas producen toxicidad oxidativa y muerte de las células dopaminérgicas en modelos animales de la enfermedad de Parkinson, entre estos encontramos los MPTP, y la rotenona, un insecticida de uso común.

Los otros factores de la degeneración de las neuronas dopaminérgicas son la activación de la microglía, la inflamación de bajo grado y la apoptosis, siendo cada uno posibles dianas potenciales para futuros tratamientos.

Esta muerte celular de las neuronas dopaminérgicas, que son las encargadas del control y coordinación el movimiento muscular, hacen difícil el control motor dando lugar entre otros síntomas a la ya mencionada, bradiquinesia.

La complejidad de la enfermedad y el lugar en el que se encuentra las lesiones fundamentales de la enfermedad de Parkinson, hace que la investigación sea altamente compleja y en la actualidad la meta de los tratamientos es el mantenimiento de la función y la calidad de vida.

Mencionar que se empieza a priorizar en los tratamientos neuroprotectores, aunque no se encuentran en la actualidad dichos tratamientos, si bien la selegilina, la coenzima Q10 a grandes dosis y la infusión intraestriatal de factores neurotróficos,  ofrece buenas perspectivas en estudios de fase temprana.

Incluso estudios en animales han demostrado que el ejercicio favorece la neuroprotección contra las neurotoxinas.

Más allá del parquinsonismo

En la actualidad no se ha demostrado frenar la progresión de la enfermedad de Parkinson, aunque algunos estudios estén demostrando cierto grado de neuroprotección en algunos modelos experimentales, no es suficiente para decir que son capaces de frenar el avance de la enfermedad. Pero más allá de cualquier efecto sobre la enfermedad de Parkinson y otras enfermedades, nos debemos plantear que se puede hacer en el día a día, para la prevención de los mecanismos que favorecen la aparición de los desequilibrios, como es el estrés oxidativo.

El estrés oxidativo está implicado de forma directa o indirecta en la mayoría de las forma de enfermar, por lo que debemos centrarnos en su control, para de esta manera actuar sobre uno de los factores de riesgo más importantes.

Tengamos en cuenta que forma parte de una de las teorías que explican el envejecimiento y por lo tanto arraigado en la interferencia de múltiples procesos de desequilibrio molecular, precipitando o acelerando cualquier proceso latente o siendo el inductor directo del daño celular, que derivará en múltiples procesos patológicos.

Por lo que como individuos centrémonos en el estudio de nuestras necesidades, el esfuerzo realizado para alcanzarlas, su verdadera importancia en la realidad que nos envuelve, para de esta forma poder definir cuáles son los niveles de estrés que debemos tolerar y afrontarlos con los elementos que la naturaleza nos ofrece.

Debido a la prolongada relación con nuestro entorno más ancestral, nos hemos ido seleccionando a la par que hemos evolucionado con  nuestro ecosistema, por lo que este nos ofrece de primera mano todo lo que necesitamos, sumado a esto que el tiempo nos ha permitido tolerar lo dañino de este, minimizando los efectos lesivos.

Con esto, pretendo indicar que retomando nuestra comunión con el medio que estamos olvidando y reduciendo el desenfreno que en la actualidad la vida parece que nos exige, podremos minimizar la exposición y la producción endógena de todo un sin número de especies reactivas que nos daña desde lo más profundo de nuestro genoma, hasta lo más externo de nuestro ecosistema.

La Terapia Marina como una de las fuentes ancestrales

Hemos mencionado en anteriores artículos, las cualidades del agua de mar y como con la Terapia Marina podemos mantener el equilibrio celular, disminuyendo las disfunciones moleculares gracias a la reposición de múltiples elementos fundamentales para el buen funcionamiento de la maquinaria, además de compuestos orgánicos que se obtienen desde puntos concretos de los océanos (vórtex), ofreciéndole mayor dinamismo a los tejidos.

Hemos visto en múltiples estudios como podía beneficiar en el control de ciertas patologías como; diabetes, obesidad, fatiga y otros, siendo estos procesos grandes productores de estrés oxidativo.

También un curioso incremento de la viabilidad celular en ciertas condiciones experimentales que pueden atribuirle un grado de protección a las células (en el caso del estudio los glóbulos rojos).

Debemos tener en cuenta que el agua de mar es el caldo primigenio del que se originó la vida y por lo tanto su transcendencia es capital en el equilibrio celular (recordando las leyes de la constancia de René Quinton).

Por lo que la Terapia Marina puede emplearse como un complemento, que de forma sinérgica junto a modificaciones en los hábitos alimenticios, la realización de ejercicio periódico, tener una vida lo más relajada posible (entendiendo las circunstancia de cada uno) ayudará a nuestras células a soportar y reducir el estrés oxidativo y por ende a promocionar la salud.

New Call-to-action

Entradas Relacionadas

No hay comentarios

Todavía no hay ningún comentario en esta entrada.

Deja un comentario