poliartrosis

En términos médicos convencionales se denomina poliartrosis, a la artrosis de más de cuatro articulaciones.

Una vez definido el término ¿Que podemos hacer para evitarla? No creo necesario ahondar en la definición y características de la artrosis, ya que es un término ampliamente empleado y sobradamente conocido por la elevada prevalencia en las personas de edad avanzada.

De la misma manera, incidir en la clasificación no es de interés en este artículo, sabemos que las causas son múltiples, estando influenciadas por la edad el sexo, el peso…

New Call-to-action

Que nos importa de la artrosis o poliartrosis

Lo que más nos importa es su prevención y en el caso que esté instaurada frenarla incluso mejorarla. Y va a ser en esta línea la exposición, vamos a intentar entender cómo podemos influir en esta forma de enfermar.

En la actualidad gracias a los avances en biología molecular se pueden detectar biomarcadores capaces de dar un diagnóstico precoz de la artrosis o poliartrosis.

Encontramos el colágeno tipo II y el colágeno tipo II mitrado, proteína oligomérica de la matriz cartilaginosa, glucosaminoglicanos sulfatados. estos son resultado de la degeneración del cartílago articular, pero ¿Por qué se da esta situación?

¿Que influye en la alteración del estado de equilibrio entre los procesos de síntesis y degradación de los condrocitos y la matriz extracelular del cartílago articular, como en el hueso subcondral?

Se producen cambios en la bioquímica articular, pudiendo estar asociados a los biomecánicos afectando a la articulación y tejidos que la conforman

El estado del cartílago en la poliartrosis

El cartílago está embebido en una importante matriz extracelular de la que depende su nutrición y crecimiento/destrucción. Esta matriz está fundamentalmente formada por colágeno tipo II, agua en un 70% y proteoglicanos en el que se unen numerosas cadenas de glucosaminoglicanos, además las moléculas de colágeno tipo II, IX y XI conforman una red heterogénea de disposición anisotrópica que constituyen el armazón del cartílago.

Esto nos demuestra cierta capacidad de la articulación a la deformación y que su correcta hidratación es importante para realizar su función, también debido a que no contiene vasos sanguíneos, ya que sería lesivo por las presiones a las que se encuentra sometido, su metabolismo es lento y por ello se debe tener en cuenta a la hora de someter la articulación a compresiones mecánicas.

Es sabido también que los condrocitos, células capitales en la formación del cartílago, soportan bien los cambios de presión dinámicos, pero no lo hacen cuando se encuentran sometidos a una presión constante.

Finalmente nombrar que las células inmunes como los linfocitos B y T también se encuentra implicados en el fenómeno de degeneración del cartílago articular, posiblemente por el vertido de citoquinas proinflamatorias por parte de los condrocitos sometidos a un estrés metabólico al que no son capaces de enfrentarse.

Estos elementos hacen que el cartílago se deteriore producto de la activación de las células locales y las inflamatorias que migran al tejido dañado, perpetuando un proceso de inflamación-regeneración inapropiado que da lugar a las alteraciones hísticas, biomecánicas y sintomáticas que manifiesta la artrosis.

Es posible que como he dicho en otras ocasiones, la evolución prime las respuestas a corto y medio plazo con respecto a las de largo plazo, pues hace algo más de 10.000 años la esperanza de vida era bastante reducida con respecto a la actual y la adaptación genómica a los cambios en el medio requiere de demasiado tiempo, en comparación a la rápida evolución y desarrollo de las aplicaciones fenotípicas, que responden con más rapidez a los cambios externos.

Cómo luchar contra la poliartrosis

Lo más importante en la poliartrosis como en la monoartrosis, es entender que los fenómenos por los cuales aparecen son múltiples, como: alteraciones en la biomecánica, un trauma directo, alteraciones metabólicas, entre otras. Además, en la mayoría de los casos se da, la conjunción de varios factores favorecedores de su desarrollo, por lo que resulta difícil actuar de forma específica en la prevención.

A esto debemos sumarle el elemento clave, este es que la artrosis se compone de dos fases: en la primera fase de su desarrollo no se sabe el tiempo de inicio ni el de evolución, es el momento en el que se está produciendo las respuestas de los condrocitos a los mecanismos lesivos, pero siendo una fase subclínica muy difícil de prever y de identificar. Incluso aun cuando aparecen los primeros síntomas indicadores de que algo está sucediendo, si se realizan pruebas radiológicas no serían concluyentes.

En la segunda fase es cuando se da la artrosis o poliartrosis franca, dando prueba de ello no solo una sintomatología compatible, sino que también, viene acompañada de signos radiológicos.

En la actualidad se suele tratar a partir de esta segunda fase, siendo esta compleja por estar ya los cambios histológicos, y es muy difícil que estos regresen a su comportamiento natural, ya que en el nuevo medio en el que se desenvuelven han cambiado los procesos de comunicación molecular.

Muchos tratamientos en la práctica médica tienen el propósito de modificar esta nueva comunicación celular para frenar la progresión de la enfermedad, con el empleo de factores de crecimiento, células madre, hialuronatos, corticoides…Pero resulta difícil puesto que el condrocito tiene un metabolismo muy lento, y los tiempos necesarios dificultan la eficacia de los tratamientos si la idea es la regeneración del cartílago.

No luchar: prevenir la poliartrosis

Lo que debemos hacer es pensar en la primera fase, en la que la patología no es manifiesta, entendiendo que los hábitos dietéticos y el estilo de vida son fundamentales para su prevención.

Una alimentación equilibrada, es importante entender que los alimentos tienen repercusiones en nuestro medio interno y es el plasma el que debe amortiguar las variaciones del PH al que se verán sometido por el tipo de alimentación ingerida. Por otro lado, es importante el estímulo del tejido articular y debe ser, como hemos mencionado con anterioridad, mediante actividades dinámicas en las que la articulación no se vea sometida a una presión constante, activando las funciones del condrocito de forma adecuada.

La hidratación es otro factor fundamental, esta hidratación ha de ser celular, es decir, necesitamos que los intersticios puedan desplazar agua y nutrientes, eliminando desechos de forma apropiada, para ello es importante un equilibrio hidromineral.

La armonía es el reflejo de las constantes

Por último, entender que el organismo necesita de un cuidado constante, que debemos entender su naturaleza y sus funciones, orientándonos de esta forma en la búsqueda de la armonía, pues es esta armonía la que debe actuar a largo plazo.

Solo por medio del equilibrio del uno con el todo, es posible alcanzar la estabilidad a largo plazo, reducir los mecanismos naturales del envejecimiento, al frenar esa lucha perpetua y promover y potenciar las constantes que estabilizan a nuestras células.

Desde la Terapia Marina y su naturaleza primigenia, su armonía y equilibrio con el organismo, favoreceremos el intercambio de sus elementos y solvente con el medio, además de amortiguar los cambios del PH, resultando un interesante complemento para hidrata a la célula y aportar los elementos traza necesarios para su correcta función.

New Call-to-action