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Cefalea de Horton: ¡todo un dolor de cabeza!

cefalea de horton

La cefalea de Horton o cefalea en racimo es una cefalea idiopática que se caracteriza por ser unilateral, afectando a las áreas de sensibilidad del trigémino, de aparición brusca, de alta intensidad y en la mayoría de las ocasiones en forma de salvas. Pudiendo las crisis aparecer en periodos de minutos, horas o cada varios días, y teniendo elevada tendencia a la recidiva, muchas veces con carácter estacional.

La cefalea de Horton suele venir acompañada de cortejo neurovegetativo local como: lagrimeo, enrojecimiento del área de dolor, rinorrea, aumento de temperatura local, incluso el síndrome de Horner durante los episodios, entre otros…

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¿Qué hacemos con la cefalea de Horton?

La cefalea de Horton sigue siendo hoy día un problema, aunque se sabe que es una alteración con un componente de disregulación de la respuesta neuro-vascular, no se conoce con exactitud la causa de su aparición y persistencia, esto conduce a que en la actualidad el tratamiento de elección sea el sintomático.

Sumar, que el tratamiento que se emplea para la cefalea de Horton tiene importantes efectos secundarios a medio y largo plazo, y en algunos casos puede cronificar y perpetuar la sintomatología, como puede suceder con el empleo de corticoides para su tratamiento, y es por esto, que es un fármaco de transición.

¿Algo más sobre la cefalea de Horton?

Parece que las cefaleas de Horton responden a los ritmos circadianos y circanuales, por lo tanto, podrían ser predecibles. Por otro lado, se ha demostrado que la histamina, los alérgenos, la nitroglicerina y el alcohol, entre otros… son capaces de provocar estas cefaleas en racimo en determinadas circunstancias.

Añadir, que dos sustancias parece que tienen importante papel en los efectos de las cefaleas de Horton, estas son la serotonina y la histamina. Se presume que entre los alimentos y alérgenos que nos circundan son capaces de detonar una crisis de cefalea de Horton y es cierto que justificaría el ritmo circanual, también los hábitos alimenticios podrían justificar su aparición en horas concretas, o incluso en algunas ocasiones el afectado es capaz de saber que ese día con el ritmo que lleva, va a padecer un episodio de cefalea en racimo.

Se ha demostrado que la oxigenoterapia es el tratamiento más eficaz para atajar la cefalea en racimo o de Horton, sumando más claves al enigma de las posibles causas implicadas en su aparición.

¿Qué debemos hacer para luchar contra la cefalea de Horton?

Tras todo lo dicho he de mencionar que, existen diferentes asociaciones que se dedican de forma muy específica a este tipo de trastornos. Desde aquí lo que planteamos es; hacer una aproximación a las causas, y plantear posibilidades a la hora de afrontar esta patología, que, aun siendo benigna, resulta más que molesta y desesperante padecerla.

Es por esto, que una de las cosas que debemos plantearnos o plantearle a quien padece la cefalea de Horton es; ser consciente de los momentos en los que le sucede y si existen factores detonantes, de modo y manera que se puedan mejorar o corregir los factores que conducen a un episodio de cefalea.

La alimentación juega un papel importante junto con un óptimo equilibrio hidromineral, de esta forma garantizamos al medio interno los nutrientes y micronutriente para el correcto funcionamiento celular.

El mantenimiento del volumen plasmático, con la correcta hidratación, favorecerá una adecuada oxigenación de los tejidos que están más comprometidos, como lo es el tejido nervioso en este caso, y minimizará las respuestas vasculares a los cambios del volumen plasmático. Pudiendo de esta forma tan sencilla intervenir sobre las cefaleas de Horton.

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