Hipretrofia auricular izquierda

Una de las causas principales del crecimiento o hipertrofia auricular izquierda, es como en casi todo en esta vida. El envejecimiento, en él se producen cambios estructurales del tejido muscular y por lo tanto del cardíaco.

Debemos entender que paralelamente se producirá en mayor o menor medida, una dilatación de la aurícula por la misma causa.

En muchas situaciones uno de los eventos que producen este fenómeno es el resultado la hipertensión arterial tanto primaria como secundaria, con afectación también del ventrículo izquierdo, también por la alteración de la ultraestructura con depósitos de lipofucsina producto de la peroxidación lipídica, en muchas ocasiones por la senectud.

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La hipertrofia auricular izquierda como marcador

La hipertrofia de la aurícula izquierda es empleada en la actualidad como marcador de posibles eventos adversos de naturaleza cardiovascular. Se utiliza los efectos sobre la aurícula izquierda como resultado de la función circulatoria, y en particular de la función del ventrículo izquierdo. Ya que los defectos de llenado del ventrículo izquierdo afectan retrógradamente con el tiempo, a la aurícula izquierda produciendo su hipertrofia y/o dilatación.

Gracias a los nuevos instrumentos de valoración de la función cardíaca como la Eco Doppler y su perfeccionamiento, es muy útil para el conocimiento de la función apropiada de la aurícula izquierda, dando valores indirectos de la función de todo el sistema cardiovascular.

El tiempo y sus efectos sobre el organismo

Al igual que sucede con la hipertrofia auricular izquierda todo el organismo cede a los efectos del tiempo, en el caso del corazón aparecen depósitos de lipofucsinas propio de las alteraciones metabólicas celulares, también los elementos pasivos que componen las estructuras básicas se ven modificados, por lo que hay cambios ultraestructurales cuyos efectos trascienden hasta la disfunción del órgano. De la misma forma las válvulas también de ven afectadas al igual que la conducción nerviosa, en términos generales por mecanismos semejantes, el envejecimiento.

En la actualidad, aunque los entresijos moleculares que se asocian a la senectud o envejecimiento que afectan a nuestro corazón y otros órganos no están dilucidados, se postulan ciertas hipótesis al respecto, del porqué envejecemos. Entre los posibles inductores del envejecimiento nos encontramos ante una de las líneas más aceptadas de la investigación, el efecto de los radicales del oxígeno, los denominados EROs (Especies reactivas del oxígeno).

Posiblemente por la ventaja evolutiva que deriva del empleo del oxígeno en la obtención de energía, la respiración celular se perpetuó como elemento fundamental en los animales más complejos.

Paralelamente la estabilización de los conjuntos poblacionales y por consecuencia el incremento de la esperanza de vida pueda en ciertos aspectos, mostrar a largo plazo los efectos patológicos del empleo del oxígeno en la obtención de la energía.

Este es el fenómeno que hace que los científicos se planteen la paradoja del oxígeno, en la que se contrapone a la alta eficiencia energética, con la elevada toxicidad de las especies reactivas que se producen por el empleo del oxígeno.

Por eso el organismo a lo lagor de la evolución ha conseguido, por mecanismos enzimáticos y no enzimáticos, poder contrarrestar los efectos los EROs. Un de los lugares más comprometidos se allá donde se produce la respiración celular en la mitocondria y los componentes que en su interior se encuentran.

La defensa contra una mala respiración celular

Los mecanismos de defensa por parte de la célula contra los EROS son los mecanismos antioxidantes, en los que nos encontramos los dependientes enzimáticamente y los no enzimáticos, en términos generales.

Sin intentar desgranar las posibles implicaciones moleculares y las reacciones implicadas, lo que podemos decir es, que es altamente complejo el control de la formación de las especies reactivas del oxígeno, ya que se deben dar para ser neutralizadas, por lo que se puede frenar el daño producido, pero no la aparición a priori.

Múltiples estudios en los que se enfoca el envejecimiento desde la perspectiva de la formación de los EROs determinan, que estas especies reactivas del oxígeno influyen en el proceso de envejecimiento.

Además, asocian estas alteraciones de las especies reactivas con cambios en la expresión génica por cambios en el balance iónico intracelular y la conformación de la cromatina, entre otros.

Podemos mencionar “el reloj metabólico” introducido por Rubner, en el que se postula que la esperanza de vida se determina por la cantidad de tiempo para trasformar la energía que debe gastar un organismo a lo largo de toda su vida. Por lo que se infiere que si reducimos nuestra tasa metabólica podríamos incrementar nuestra esperanza de vida, dicho sea de paso, que esto se demostró con la medición de la tasa metabólica interespecie y intraespecie.

Esto iría en la línea de los efectos de la dieta hipocalórica, que fuerza a una disminución de la tasa metabólica basal y la longevidad obtenida en animales de experimentación, aunque la hipótesis va orientada a la expresión de las telomerasas sirve en el argumento del reloj metabólico.

La regulación del estado estacionario

Hemos visto un par de mecanismos imbricados en el proceso del envejecimiento y como estos alcanzan incluso la expresión génica y posterior control de sus productos, por lo que la relación es mucho más íntima de lo que se esperaba entre el medio y la determinación genética. Y cuanto más nos introduzcamos en la madriguera, es posible que todo se vuelva más difuso, hasta poder perdernos en ella.

El ambiente penetra tanto en la función genética, que realmente vive en comunicación constante, y cuando el ambiente le profiere bondades como los antioxidantes, la célula deja de expresar ciertos enzimas antioxidantes y cuando estos antioxidantes exógenos decrecen, la célula induce la síntesis de estos enzimas, hasta el punto que, es tal la unión entre el medio interno y el externo, que es conocido que las especies reactivas del oxígeno forman parte de la regulación ontogénica como inducción endógena.

Por lo que cuando queremos cuidar de nuestra salud debemos hacerlo incluso antes de nacer, nuestro destino es transgeneracional y también lo es nuestra salud.

Por esto René Quinton empleó la Terapia Marina en madres gestantes para poder influir en los procesos ontogénicos, y lo curioso es que hoy día se está demostrando el efecto de los EROs en el desarrollo, estando estos a su vez, regulados por los enzimas antioxidantes. Enzimas que emplean oligoelementos y elementos traza que se encuentran en el agua de mar.

Por lo que reitero que, conocer nuestros orígenes es fundamental en la conservación de la salud y la prevención de la enfermedad, la correcta nutrición celular y psicosocial es fundamental para un buen estado de salud.

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