Terapias del mar

Blog para profesionales de la salud con casos clínicos, terapias holísticas e innovación en medicina integrativa para tu práctica clínica diaria

Plasma de Quinton: un camino hacia la salud

plasma de quinton

El plasma de Quinton  se remonta a finales del siglo XIX, cuando el fisiólogo y biólogo francés, René Quinton, desde una nueva perspectiva, plantea que la vida animal nacida en el mar tiende a mantener las condiciones de sus orígenes a pesar de las variaciones a lo largo del tiempo.

El Plasma de Quinton como producto de las constantes de la vida

Esta hipótesis planteaba que las diferentes modificaciones que se dieran en el medio tanto externo como interno, tendían a mantener unas constantes. Dichas regularidades se orientaban al mantenimiento de la temperatura y los potenciales electroquímicos, que se dieron en las primeras pinceladas de vida y estas constantes se debían preservar.

Ese estado estacionario celular, esos gradientes electroquímicos, son los que genera la energía potencial inicial necesaria para la relación entre el medio interno y el externo, habiéndose alcanzado esta situación en un contexto marino.

Por lo tanto si el mar era el seno de la vida, solo se debía preservar la proporcionalidad salina (posiblemente lo más viable termodinámicamente).

Partiendo de esta hipótesis, René Quinton comenzó sus investigaciones, descubriendo en el agua de mar 15 elementos de la tabla periódica. Añadiría otros cinco a lo largo de sus observaciones, aunque presintió que los debería contener todos.

Efectivamente, la evolución de los medios de análisis permitió evidenciar nuevos elementos, con unas proporciones muy semejantes a las de nuestro medio interno.

En el año 2007, la universidad de Alicante en España con el departamento de química analítica, nutrición y bromatología determinaron la existencia de  78 elementos de la tabla periódica.

New Call-to-action

El nacimiento del Plasma de Quinton y origen de la terapia marina

En sus orígenes, el agua de mar tenía una menor concentración de sales minerales que hoy en día, razón por la cual, es necesario reducir su concentración con agua de manantial de mineralización muy débil.

René Quinton seleccionó lugares concretos en los que las corrientes marinas, la temperatura y la salinidad permitían el desarrollo de grandes cantidades de fitoplancton y zooplancton, produciendo un sin número de moléculas orgánicas. Estos Blooms fitoplanctónicos eran clave para la calidad del agua marina.

Aplicándole un cuidadoso protocolo para alcanzar la osmolaridad plasmática isotónica, sin alterar los elementos constituyentes, le daba a René un producto de alta calidad.

Tras haberlo probado previamente y demostrado que no era dañino para nuestro organismo, entre 1887 y 1904, René Quinton aplicó su tratamiento marino, dando lugar a un protocolo de terapia marina.

El uso de la terapia con agua de mar

Junto con otros profesores, profesionales de la salud y jóvenes médicos esperanzados comenzaron su terapéutica en los hospitales parisinos, donde trataron múltiples casos en los que las personas se encontraban desesperadas e impotentes.

Se relatan casos como el de un  paciente con tifus en un estado de coma terminal cuyo único destino era la expiación, el tratamiento de pacientes cirrótico, intoxicaciones y muchos otros.

El tratamiento que se realizaba era la inyección de agua de mar isotónico, acuñándose en aquella época como Plasma de Quinton, este plasma hizo lo que se pensaba imposible, en muchos casos darle vida al moribundo y esperanza a los médicos.

En aquellos tiempos aciagos, donde la guadañas de la muerte lo arrasaban todo, René Quinton se centró en la atención de los niños, a los que la caquexia y el cólera les desprendía la vida en cada suspiro, sus facies huesudas eran el sino de su muerte, los ruegos de los padres cernían una catástrofe social.

Por suerte, los primeros resultados no se hicieron esperar, tras las primeras inyecciones recobraban el apetito con ganancia ponderal. Eran más que evidentes la respuesta de los infantes y esto empujó a René Quinton a abrir los dispensarios marinos.

El primero se abrió en París en 1907, cerca de la estación de trenes de Montparnasse, donde se realizaron una media de 10.000 inyecciones al mes. Posteriormente crearon otros dispensarios en todos los barrios de París, en otras regiones de Francia y en otros países (Gran Bretaña, Bélgica, Egipto, Estados Unidos, etc.).

En 1921 se publicó “Le Dispensaire Marin” bajo la dirección del Doctor Jean Jarricot, una obra sólida sobre el uso del Plasma de Quinton en pediatría.

Fueron muchos los hijos que pasaron a ser padres y después abuelos que dan las gracias a René Quinton, sus nietos y bisnietos aún estarán pensando cómo una situación tan compleja, como una enfermedad que deshacía esperanzas, se podía resolver de forma tan sencilla.

New Call-to-action

Entradas Relacionadas

No hay comentarios

Todavía no hay ningún comentario en esta entrada.

Deja un comentario