Terapias del mar

Varicocele: tratamiento y diagnóstico

El varicocele es una dilatación venosa de las venas encargadas del drenaje testicular, que forman parte del plexo pampiniforme en el cordón espermático. Siendo una de las principales causas de esterilidad en hombres, aun cuando solo se encuentre el varicocele en solo uno de los testículos.

La etiología del varicocele es diversa, existen factores predisponentes como la alteración primaria de las válvulas venosas (varicocele idiopático), las formas secundarias del varicocele derivan de la obstrucción del retorno venoso en el conducto espermático (principalmente tumoral), en ambas situaciones se favorece el reflujo y la dilatación del plexo venoso, que en último término derivará en un varicocele.

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¿Cómo se diagnostica un varicocele?

El diagnóstico del varicocele resulta sencillo, para un profesional especializado, por medio de la exploración y de la anamnesis, y gracias a la accesibilidad a la región afectada junto con alguna maniobra que incremente la presión intraabdominal, puede ponerse de manifiesto el varicocele. Aunque es cierto que en algunas ocasiones no se accede con facilidad haciéndose necesario el uso de un Eco Doppler.

Suele verse afectado el testículo izquierdo con mayor frecuencia, debido a la asimetría del drenaje de las venas testiculares, drenando en la vena renal izquierda la testicular izquierda, donde parece que puede verse más comprometido el retorno (Sdr. Del cascanueces).

¿Cómo de probable es que padezca un varicocele?

La verdad que tener un varicocele, en la mayoría de los casos, se padece de forma asintomática y su detección es accidental, ante una exploración urológica motivada por otras razones o por simple screening.

En la población existe alrededor de un 20% de afectados, mayoritariamente en un solo testículo, pero decir que en el caso de los varones estériles se encuentra el varicocele en más del 40%.

Existen factores genéticos, anatómicos y ciertos hábitos implicados en la aparición del varicocele, siendo la aparición del varicocele más frecuente en la segunda o tercera década de la vida.

¿Tenemos que dar tratamiento al varicocele?

El varicocele requiere tratamiento, siempre y cuando, se den síntomas o alteraciones en la función testicular, capacidad reproductiva o alteraciones anatómicas secundarias al varicocele. También es importante el estudio de la causa, por ser en algunas ocasiones secundaria a procesos tumorales, sobre todo cuando la aparición del varicocele es de rápida evolución.

En la actualidad, el tratamiento del varicocele es el quirúrgico, por medio de la aplicación de diferentes técnicas.

Por otro lado, el afectado puede tomar medidas higiénico dietética; la dieta equilibrada, el ejercicio físico, el mantenimiento del peso, la deducción del empleo de pantalones ceñidos, de forma que se reduzca la temperatura local y actividades que incrementen el retorno venoso.

Tanto la dieta antiinflamatoria, como la reducción de la ingesta de tóxicos y vasodilatadores como; el alcohol, el tabaco, el exceso de picante, toma inapropiada de sal, repercute en el control venoso. Por otro lado, los productos venotónicos favorecen el retorno y el tono venoso, y el equilibrio orgánico entre el contenido y el continente vascular.

Cómo orientar el tratamiento del varicocele

Entendiendo que el 20% de la población masculina padecerá un varicocele, no es de recibo mandarlos a todos a quirófano, es un absurdo y además no se hace en la actualidad. Pero podemos orientarnos y actuar en consecuencia, por ejemplo; en la mayoría de los casos el varicocele se da en el testículo izquierdo, en los que intervienen factores genéticos (la vena testicular izquierda, en un porcentaje superior a la derecha está compuesta por dos o tres vasos), factor anatómico (causado por la compresión de la vena renal izquierda) o por procesos patológicos masas tumorales que comprimen el vaso, entre otras situaciones.

Con todo lo expuesto decir que; la probabilidad para el varicocele es alta pero no de la aparición de sus síntomas y patología secundaria. Podemos encontrar que el terreno biológico aparece cierta predisposición, pero se pueden tomar medidas que la reducen o evitan (podemos actuar sobre factores epigenéticos que pueden contrarrestar los mecanismos implicados en la dilatación venosa), en este caso debemos volcar en el medio interno sustancias que modulen el tono venoso, eliminar del medio elementos proinflamatorios que reduzcan el tono venoso favoreciendo la dilatación, reducir la presión intraabdominal y dar movilidad visceral que activen el retorno, con todo esto y más, se puede mantener en equilibrio al sistema orgánico, previniendo la intervención quirúrgica.

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