La acumulación de toxinas y la elevada carga tóxica son una amenaza real para la salud humana en el siglo XXI. Vivimos rodeados de un potente mix de contaminantes químicos difíciles de evitar
Aunque nuestro cuerpo cuenta con su función de detoxificación, cada vez es más necesario ayudarle a combatir este ataque continuo de tóxicos apoyando los sistemas antioxidantes y de desintoxicación naturales del cuerpo. Según un estudio publicado en Nature, tenemos contacto con más de 79 mil químicos de los no se ha demostrado aún su efecto sobre la salud y se liberan unos 10 mil nuevos cada año.
En un estado saludable, nuestro cuerpo es capaz de procesar y eliminar sustancias tóxicas de forma continua. Sin embargo, cuando la ingesta de toxinas supera la capacidad de excreción del organismo, estas empiezan a acumularse en nuestras células y tejidos, provocando así una elevada carga tóxica y barreras para la eliminación de toxinas, lo que conduce a multitud de síntomas y al deterioro de la salud.
¿Qué es el proceso de detoxificación?
La desintoxicación es la combinación de procesos fisiológicos y psicológicos a través de los cuales el cuerpo identifica, neutraliza y elimina sustancias tóxicas, subproductos metabólicos, hábitos y patrones.
El mundo está cada vez más contaminado y es más estresante, lo que provoca que los sistemas corporales se vean sobrecargados y forzados por diversos contaminantes que pueden provocar problemas de salud.
Tipos de toxinas
Como se detalla en el capítulo “Xenobióticos en la carcinogénesis química” del manual Integrative Medicine (Fourth Edition), 2018, podemos clasificar los tóxicos en los siguientes grupos:
- Antinutrientes: como el jarabe de maíz alto en fructosa, las grasas trans, la cafeína, el alcohol y los alimentos procesados.
- Toxinas metabólicas internas: nitrógeno, dióxido de carbono, bilis, urea, radicales libres y las heces.
- Metales pesados: mercurio, arsénico, plomo, cadmio, estaño, aluminio…
- Medicamentos no utilizados correctamente.
- Alérgenos: algunos alimentos, polvo, sustancias químicas, polen y moho.
- Sustancias químicas: pesticidas, herbicidas, productos de limpieza, disolventes y pegamentos.
- Organismos infecciosos: virus, bacterias, parásitos y levaduras.
Además, hay que tener en cuenta otros aspectos sociales, espirituales y/o emocionales que afectan al bienestar y la salud general:
- Estados mentales poco saludables: adicciones, comer en exceso y patrones mentales destructivos.
- Estrés: trabajo excesivo, poco descanso, tensiones económicas y falta de tiempo personal.
- Sobreestimulación: por el impacto de demasiada publicidad, smartphones, ordenadores, televisión…
- Desconexión con la naturaleza.
- Aislamiento: falta de apoyo social.
- Falta de conexión: espiritual, pérdida de propósito y sentido.
- Emociones negativas y pensamientos autodestructivos persistentes: miedo, ira, desesperanza y culpa.
El Dr. Christopher Shade, PhD de Quicksilver Scientific, clasifica las toxinas y sus fuentes atendiendo a su carácter exógeno o endógeno:
Toxinas endógenas [Producidas por nuestro cuerpo]: Endotoxina (partes de bacterias), hormonas y subproductos metabólicos, como el dióxido de carbono y el amoníaco.
Toxinas exógenas [Medio ambiente + exterior]: metales, moldes, plastificantes y medicamentos.
Síntomas que indican una alta carga tóxica
- Irritabilidad y continuos cambios de humor.
- Fatiga y cansancio excesivos.
- Sueño insuficiente y de baja calidad.
- Síntomas gastrointestinales como hinchazón y gases.
- Sensibilidad cutánea y a determinados alimentos.
- Hipersensibilidad a olores como velas, perfumes y productos de limpieza.
- Falta de concentración y confusión.
Las 3 fases del proceso de detoxificación
El proceso de detoxificación es un mecanismo bioquímico complejo que ocurre principalmente en el hígado, aunque también participan otros órganos como los riñones, la piel y los pulmones.
Este proceso se realiza en tres fases. En un estado de salud, las enzimas y proteínas transportadoras se encargan de procesar y eliminar las toxinas de las células y los órganos, principalmente a través de los riñones, el hígado y el tracto gastrointestinal, aunque los pulmones y la piel también son órganos de desintoxicación importantes.
Fase I: Oxidación
También conocida como fase de biotransformación, involucra el sistema enzimático del citocromo P450, el principal responsable de las reacciones de oxidación en esta fase.Durante esta fase:
- Las toxinas lipofílicas se convierten en compuestos más hidrofílicos.
- Participan procesos de oxidación, reducción e hidrólisis.
- Se requieren cofactores como el magnesio, vitaminas B2 (Riboflavina), B3 (Niacina), B6 (Piridoxina), B12 (Cobalamina), folato y flavonoides.
La fase de oxidación tiene lugar principalmente en el hígado, aunque también puede producirse en el cerebro, los intestinos, los pulmones y los riñones.
➡️ ¿Cómo optimizar la Fase I?
- Consumo de crucíferas (brócoli, col rizada).
- Suplementación con antioxidantes (como la vitamina C).
- Ingesta adecuada de proteínas de alta calidad (pescado salvaje, huevos ecológicos y carne de pasto, combinación de cereal integral y legumbre).
Fase II: Conjugación
En esta fase, las moléculas transformadas en la Fase I se conjugan con diferentes compuestos para aumentar su hidrosolubilidad y que sea segura para transportarla fuera de la célula:
- Glucuronidación: Proceso enzimático que conjuga toxinas con ácido glucurónico, facilitando su eliminación a través de la bilis y la orina. Requiere UDP-glucuronosiltransferasas (UGTs).
- Sulfatación: Conjugación de xenobióticos con grupos sulfato mediante sulfotransferasas (SULTs). Crucial para el metabolismo de hormonas esteroideas y neurotransmisores.
- Acetilación: Transferencia de grupos acetilo a compuestos xenobióticos mediante N-acetiltransferasas (NATs). Fundamental en el metabolismo de aminas aromáticas
- Metilación: Adición de grupos metilo mediante metiltransferasas (MTs). Requiere S-adenosilmetionina (SAM) como donante de metilo.
- Conjugación con glutatión: Reacción catalizada por glutatión S-transferasas (GSTs). Esencial para la detoxificación de compuestos electrofílicos y especies reactivas de oxígeno.
➡️ ¿Cómo optimizar la Fase II?
- Alimentos ricos en azufre (ajo, cebolla).
- Aminoácidos específicos (glicina, taurina, glutamina).
- Compuestos fitoquímicos (curcumina, resveratrol).
Fase III: Transporte y Eliminación
La fase final implica la excreción de toxinas conjugadas a través de:
- Proteínas transportadoras de membrana.
- Sistema biliar.
- Excreción renal.
➡️ ¿Cómo optimizar la Fase III?
- Hidratación adecuada (mínimo 2 litros de agua al día).
- Fibra dietética para promover la eliminación biliar: verduras de hoja verde, avena y cereales integrales, legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles), semillas de chía y lino, frutas con piel (manzanas, peras).
- Apoyo a la función renal con electrolitos balanceados: Se precisan minerales esenciales como sodio, potasio, magnesio y calcio. El consumo de agua de mar isotónica [Plasma de Quinton] ayuda a mantener el equilibrio hidromineral.
¿Qué factores comprometen la detoxificación?
Estrés oxidativo y disfunción mitocondrial:
- Generación excesiva de especies reactivas de oxígeno (ROS).
- Depleción de antioxidantes endógenos como glutatión y superóxido dismutasa.
- Alteración de la cadena de transporte de electrones.
Deficiencias nutricionales:
- Cofactores enzimáticos subóptimos (B12, folato, molibdeno).
- Minerales traza insuficientes (zinc, selenio, magnesio, manganeso).
- Aminoácidos precursores limitados (cisteína, metionina, glicina).
Exposición excesiva a xenobióticos:
- Compuestos organoclorados persistentes.
- Metales pesados (mercurio, plomo, cadmio).
- Disruptores endocrinos sintéticos.
Polimorfismos genéticos en enzimas detoxificantes:
- Variantes SNP en genes CYP450.
- Mutaciones en genes GST y MTHFR.
- Alteraciones en transportadores ABC.
Estrategias de soporte para el proceso de detoxificación
Para optimizar las tres fases de detoxificación, se recomienda:
- Evaluar la capacidad individual de detoxificación.
- Implementar protocolos personalizados.
- Monitorización de biomarcadores específicos.
- Soporte nutricional dirigido a cada fase.
La comprensión y optimización de estas tres fases es fundamental para mantener la homeostasis y prevenir la acumulación de toxinas que pueden conducir a diversos trastornos metabólicos y enfermedades crónicas.
Detoxificación y agua de mar
El agua de mar es un complemento ideal que puede apoyar nuestros sistemas de detoxificación. El agua de mar microfiltrada en frío nos aporta minerales fundamentales implicados en los procesos detox de nuestro organismo. Por ejemplo, minerales como el selenio, el magnesio, el zinc o el molibdeno pueden actuar como quelantes de metales pesados. Además, intervienen como cofactores en múltiples procesos enzimáticos detox.
Al encontrarse en las mismas concentraciones que el agua de nuestro plasma e intersticios, el Plasma de Quinton (agua de mar isotónica) facilita el transporte de estos minerales y la eliminación de los desechos que son producidos por el metabolismo.
Componentes beneficiosos del agua de mar para la detoxificación
- Minerales y oligoelementos: Contiene más de 90 elementos en forma biodisponible
- Electrolitos: Magnesio, potasio, sodio y calcio en proporciones similares al plasma sanguíneo.
- pH alcalino: Ayuda a mantener el equilibrio ácido-base del organismo.
Mecanismos de acción
Favorece la homeostasis celular, apoya la función renal y la eliminación de toxinas, mejora el equilibrio mineral del organismo y es capaz de optimizar la función del sistema linfático.
🔴 Recuerda que siempre debe utilizarse agua de mar certificada para su consumo humano, no se recomienda el consumo directo de agua de mar sin procesar. La dosificación debe ser gradual y personalizada y cualquier terapia con agua de mar debe realizarse bajo supervisión profesional.
¿Qué papel juega el magnesio como cofactor en el proceso de detoxificación?
El magnesio es fundamental en las vías de detoxificación hepática, actuando a través de múltiples mecanismos moleculares:
1. Vías de fase I
El magnesio actúa como cofactor esencial para el sistema del citocromo P450, facilitando las reacciones de oxidación, reducción e hidroxilación.
Además, apoya la función mitocondrial y la producción de ATP necesaria para estas reacciones enzimáticas.
2. Vías de fase II
Este mineral participa en las reacciones de conjugación, especialmente en la sulfatación y la glucuronidación. Es crucial para la síntesis y regeneración del glutatión, principal molécula en la conjugación de toxinas. Por otro lado, apoya la metilación, fundamental en la detoxificación hepática.
3. Vías de fase III
El magnesio facilita el transporte activo de toxinas conjugadas fuera de los hepatocitos y
contribuye al mantenimiento de la integridad de la membrana celular para la excreción efectiva.
Funciones de apoyo del magnesio
- Actúa como antagonista de metales pesados tóxicos.
- Mantiene el equilibrio redox celular.
- Apoya la producción de enzimas antioxidantes como la superóxido dismutasa.
- La deficiencia de magnesio puede comprometer significativamente estos procesos de detoxificación, aumentando la susceptibilidad a la toxicidad química y el estrés oxidativo.

1 comentario
Mayerly Chocontá
09/12/2021 04:09
He tenido la oportunidad de leer acerca de los beneficios del agua de mar para la salud y teniendo en cuenta que mi pais colombia tiene un gran potencial porque tenemos dos costas atlantica y pacifica, podria ser un gran dispensario.