El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), también conocido como Encefalomielitis Miálgica (EM), es una condición compleja y debilitante que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza principalmente por una fatiga persistente que no mejora con el descanso y que afecta significativamente la calidad de vida de quienes la padecen. A diferencia del cansancio común, esta fatiga es profunda y puede empeorar significativamente después de actividades físicas o mentales que antes eran tolerables.
Esta condición, reconocida por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad neurológica que puede afectar a personas de cualquier edad y género, aunque es más común en mujeres entre 30 y 50 años. Se trata de un trastorno complejo y multifactorial, donde la interacción entre genética, infecciones, alteraciones inmunológicas, factores ambientales y estrés parece jugar un papel fundamental.
Sin embargo, aún no se ha determinado con claridad el mecanismo exacto que provoca la enfermedad, lo que dificulta tanto su diagnóstico como el desarrollo de tratamientos específicos. Su impacto puede ser devastador, llegando a limitar severamente las actividades cotidianas, laborales y sociales de los pacientes. En este artículo compartimos 6 medidas clave para que tus pacientes superen el SFC.
¿Qué es el Síndrome de Fatiga Crónica?
El Síndrome de Fatiga Crónica es una patología neuroinmunológica que cursa con fatiga severa persistente que no remite con reposo y no puede explicarse por otras condiciones médicas subyacentes. Esta entidad nosológica presenta las siguientes características clínicas:
¿Cómo se manifiesta el síndrome de fatiga crónica? Características clínicas:
- Fatiga severa que persiste más de 6 meses.
- Malestar post-esfuerzo.
- Alteraciones del sueño.
- Dificultades cognitivas como la “niebla mental”.
- Dolor muscular y articular.
- Hipersensibilidad a estímulos sensoriales.
- Síntomas similares a la gripe.
¿Cómo tratar la fatiga crónica? Abordaje funcional
El tratamiento debe ser personalizado y debe tratar los principales síntomas y su causa:
1. Optimización Mitocondrial
Suplementación específica:
- Coenzima Q10 (CoQ10):
Antioxidante natural que mejora la función mitocondrial. Aporta beneficios específicos en fatiga y función muscular. - Agua de mar:
Contribuye a la homeostasis celular y ofrece apoyo inmunológico. Combinar ampollas bebibles de agua de mar isotónica e hipertónica. El magnesio contenido en el agua de mar actúa como cofactor en más de 300 procesos enzimáticos, ayuda en la función muscular y neurológica.
Realizamos una primera fase del tratamiento empleando Duplase de Quinton y Probiotic Inmune Health (probióticos con agua de mar). Durante la segunda fase, empleamos ampollas Plasma de Quinton. - L-carnitina:
Facilita el transporte de ácidos grasos a las mitocondrias y mejora la producción de energía celular. - Vitaminas del complejo B:
Según un estudio publicado en el Journal of Royal Society of Medicine, los investigadores encontraron un vínculo directo entre los niveles reducidos de vitamina B y el síndrome de fatiga crónica. La B12 (forma metilcobalamina) es crucial para la función neurológica y energética. B6 para el metabolismo energético. B1 y B2 fundamentales en la producción de ATP.
La importancia de la metilación
La metilación es uno de los procesos moleculares que tiene lugar en el organismo para controlar y regular el metabolismo. Estos procesos de metilación se dan tanto en el control de la expresión génica como en las reacciones enzimáticas cotidianas REDOX.
Para la metilación es necesario el aporte de cofactores como son la B12, B6 y el ácido fólico, entre otros elementos, pero lo importante de estas vitaminas es que deben aportarse exógenamente y sus necesidades se incrementan en diferentes situaciones como puede ser la disbiosis intestinal, estados de estrés crónico, consumo de tóxicos…
Alteraciones en los mecanismos de metilación conducen a alteraciones orgánicas y funcionales. Por ello, es importante suplementar a los pacientes que están sometidos a niveles de estrés elevados, así como a todos aquellos que padezcan patologías en las que se eleven los niveles de estrés metabólico.
- NADH:
Nicotinamida Adenina Dinucleótido en su forma reducida, puede ayudar a mejorar la producción de energía celular y reducir la fatiga. - Magnesio:
Diversos estudios como el publicado en la revista médica británica The Lancet, han encontrado que los pacientes con síndrome de fatiga crónica suelen presentar niveles bajos de magnesio, lo que puede contribuir a síntomas como bajo recuento de glóbulos rojos, fatiga y dolor. La suplementación con magnesio ha demostrado mejorar los niveles de energía, el estado emocional y reducir el dolor en estos pacientes, normalizando los valores de magnesio en sangre tras varias semanas de tratamiento.
Se recomienda incluir alimentos ricos en magnesio, como espinacas, semillas de calabaza, almendras y plátanos, así como considerar un complemento cuando sea necesario. Debido a la dificultad para detectar déficits reales y determinar las necesidades óptimas de magnesio, muchos profesionales optan por suplementar incluso en ausencia de un déficit analítico, respaldados por la evidencia de mejoría clínica en múltiples estudios.
También se puede suplementar con NAC como apoyo inmunológico y antioxidante.

2. Soporte Nutricional
- Dieta antiinflamatoria:
Eliminar alimentos pro-inflamatorios: carne roja, grasas trans, grasas de origen animal, gluten, azúcares, lácteos y bebidas alcohólicas. - Apoyo a la salud intestinal:
Las infecciones por Helicobacter Pylori producen importantes desequilibrios en la mucosa gástrica, haciendo que pierda la capacidad defensiva secundaria a los procesos inflamatorios causados por esta bacteria.
Helicobacter Pylori causa no solo alteraciones en los procesos digestivos, sino que además tiene efectos sistémicos, tanto por el empleo de los fármacos para su tratamiento y reducción de síntomas, como por los cambios en el pH gástrico, los efectos sobre el sistema inmune y la inflamación crónica. - Eliminar alérgenos y sensibilidades alimentarias:
Cada vez más investigaciones apuntan a un vínculo entre las alergias, las sensibilidades alimentarias y el síndrome de fatiga crónica. Las alergias a ciertos alimentos, el polen, metales y otras sustancias químicas ambientales pueden estar causando el aumento del número de personas con SFC.
En el caso de la caseína, es una proteína de los lácteos que puede provocar reacciones alérgicas graves. Una alergia a la caseína es más que una simple sensibilidad a la lactosa. Proviene del sistema inmunológico que produce anticuerpos para proteger contra las proteínas y puede hacer que el cuerpo libere histamina. Todas estas situaciones conducen a una sobrecarga energética mantenida en el tiempo que puede conducir a estados de fatiga crónica.
Según un estudio publicado en Scandinavian Journal of Gastroenterology, el SII, la fibromialgia y la fatiga crónica están relacionados. En un estudio de 84 pacientes que habían sido derivados por problemas digestivos “inexplicables”, casi todos los pacientes (excepto uno) calificaron para un diagnóstico de SII, el 85% tenía síndrome de fatiga crónica y el 71% tenía fibromialgia. El denominador común, según los investigadores de este estudio, es la mala digestión y la sensibilidad a los alimentos. - Gluten y otras intolerancias comunes:
Tanto la enfermedad celíaca, como la sensibilidad al gluten relacionada con la enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten no celíaca están relacionadas con la fibromialgia, la fatiga crónica y el intestino irritable (1). Se ha descrito una relación entre la fibromialgia y la sensibilidad al gluten no celíaca, debido a la buena respuesta clínica tras la eliminación del gluten y, como la reaparición de la enfermedad una vez se reintroduce el gluten de nuevo. - Desequilibrio de cándida:
Tanto las bacterias como los hongos producen desequilibrios en el tubo digestivo y la piel, alterando en muchas ocasiones funciones orgánicas sistémicas, que pueden derivar en un estado de fatiga prolongado, secundario a una lucha mantenida entre el sistema inmune y los patógenos.
En muchas ocasiones, como consecuencia de las alteraciones sistémicas, la cándida puede terminar por descontrolarse, dando lugar a candidiasis en mucosas y piel, así como en algunas ocasiones, sobre todo en inmunocomprometidos. Candidiasis sistémicas, que someten a un estrés biológico al organismo para mantener y vencer a la Cándida.
3. Manejo del Estrés Oxidativo
- Antioxidantes específicos: Como la vitamina C o la E, ácido alfa-lipoico y resveratrol.
- Técnicas de reducción del estrés: Podemos practicar la respiración diafragmática durante 5-10 minutos, 2-3 veces al día, yoga suave o baños de inmersión con sales de magnesio.
Muchos de los pacientes que padecen síndrome de fatiga crónica forman parte de la tipología A, es decir, son perfiles de personas altamente preocupadas con el entorno, muy cumplidoras, que anteponen el cumplir con sus obligaciones a su propio bienestar. Esto termina por afectar a su día a día debido a la excesiva sobrecarga mantenida en el tiempo.
A esto hay que sumar que dichos pacientes terminan también por agotar sus neurotransmisores debido al exceso de actividad simpático-tónica, requiriendo mayor cantidad de micronutrientes que la población sana, agravándose su estado.
Todo paciente que padezca síndrome de fatiga crónica debería aprender técnicas de relajación, con el fin de reducir los niveles de estrés crónico y por tanto, el exceso de oxidación orgánica, esto junto con modificaciones dietéticas y ejercicio puede conseguir una mejor calidad de vida para los afectados. - Optimización del sueño: Se recomienda una rutina nocturna consistente, ambiente oscuro y fresco (18-20°C) y evitar pantallas 2 horas antes de dormir. Recuerda que descansar es mucho más que dormir. El descanso es una situación en la que el organismo emplea ese tiempo para regularse y equilibrarse, por medio del sueño o simplemente para la reducción de la tasa basal metabólica, de forma que el sistema puede reparar todo lo necesario.
- Regular los ritmos circadianos: Los biorritmos forman parte del reloj biológico y marcan los tiempos que debemos seguir para mantener un equilibrio global (de forma genérica).
Tanto los ciclos estacionarios como el ciclo diario condicionan nuestra conducta y biología, por esto la vida ha tenido que adaptarse al medio y, además, el medio es el que ha propiciado el desarrollo de la vida, de modo que somos uno con el entorno y debemos actuar en consecuencia asumiendo que si alteramos nuestras conductas arraigadas en estos ritmos circadianos también alteramos nuestro estado de salud.
4. Modulación Inmunológica
- Adaptógenos como la Ashwagandha o la Rhodiola: Mejoran la resistencia y regulan el sistema endocrino.
- Apoyo a la función inmune: Recordar que el agua de mar ha demostrado un potencial efecto modulador de los principales biomarcadores inmunológicos.
- Manejo de la inflamación crónica: Control de citoquinas pro-inflamatorias y suplementación con omega-3.
5. Terapias complementarias
Algunas terapias como la acupuntura, la práctica de ejercicio gradual, el mindfulness, la meditación y la terapia cognitivo-conductual pueden ser de ayuda para mejorar los síntomas de la fatiga crónica.
Otro aspecto importante a considerar es el soporte social. En el modelo biopsicosocial, las relaciones entre las personas juegan un papel cardinal para la vida, siendo fuente de salud y de enfermedad, ya que las conductas y las respuestas a las diferentes conductas, llevan consigo la activación de diferentes ejes neuroendocrinos, importante en la modulación orgánica de nuestra homeostasis.
Cuidar nuestras relaciones sociales es uno de los pilares, con el fin de poder regular a nuestro organismo social imbricado fuertemente a nuestro organismo biológico.
6. ¿Cómo aprender a gestionar la energía?
Es fundamental implementar técnicas de conservación de energía para optimizarla:
- Planificación de actividades.
- Establecimiento de prioridades.
- Períodos de descanso programados.
- Monitorización de síntomas.

Fisiopatología del Síndrome de Fatiga Crónica
La etiología del SFC es multifactorial e involucra diversos sistemas biológicos interconectados. La disfunción mitocondrial juega un papel fundamental, afectando la producción de energía celular. Este proceso se ve agravado por alteraciones inmunológicas significativas y una desregulación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, que afecta la respuesta al estrés y los ritmos circadianos.
Además, se ha observado que las alteraciones en la microbiota intestinal contribuyen significativamente a la sintomatología, manteniendo un estado de activación inflamatoria crónica que perpetúa el ciclo de la enfermedad.
¿Cómo diagnosticamos el Síndrome de Fatiga Crónica?
El diagnóstico se establece mediante criterios clínicos específicos y es fundamentalmente de exclusión, requiriendo una evaluación exhaustiva por parte de la unidad de reumatología, neurología o medicina interna, para descartar otras patologías que puedan explicar la sintomatología. Para diagnosticar fatiga crónica el paciente debe cursar con:
- Fatiga sustancial que reduce actividades.
- Empeoramiento post-esfuerzo.
- Sueño no reparador.
Al menos uno de estos:
- Deterioro cognitivo.
- Intolerancia ortostática.
¿Cuáles son las causas del Síndrome de Fatiga Crónica?
Las causas del síndrome de fatiga crónica (SFC), también conocido como encefalomielitis miálgica, siguen siendo desconocidas a pesar de extensas investigaciones. La mayoría de los expertos coinciden en que no existe una única causa, sino que probablemente se trata de una combinación de factores que incluyen predisposición genética, infecciones virales (como el virus de Epstein-Barr, citomegalovirus y otros), alteraciones en el sistema inmunitario, cambios en la forma en que las células obtienen energía y factores ambientales o psicológicos como el estrés físico o emocional. Además, el SFC suele aparecer tras infecciones o episodios de estrés intenso, aunque estos desencadenantes no explican todos los casos.
Algunas teorías sugieren que ciertas personas pueden tener una vulnerabilidad genética que, al combinarse con infecciones, exposición a toxinas, traumas emocionales o disfunciones inmunológicas, desencadena la enfermedad. También se han estudiado factores como disfunciones hormonales, problemas en la conversión de energía a nivel celular y trastornos del sueño, aunque no se ha identificado un marcador específico para el diagnóstico.
¿Qué diferencia hay entre fibromialgia y fatiga crónica?
La diferencia principal entre la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica (SFC) está en el síntoma predominante: la fibromialgia se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado, mientras que en el SFC predomina una fatiga extrema y persistente que no mejora con el descanso. Aunque ambos comparten síntomas como alteraciones del sueño y dificultades cognitivas, en la fibromialgia el dolor es el principal motivo de consulta, y en el SFC es el cansancio incapacitante.
Ambas condiciones pueden solaparse y afectan mayoritariamente a mujeres en edades similares. No existen pruebas diagnósticas específicas, por lo que el diagnóstico se basa en la clínica y en descartar otras enfermedades. Es importante recordar que pueden coexistir y que el tratamiento debe ser multidisciplinar, enfocado en el alivio de síntomas y la mejora de la calidad de vida.
Tratamiento farmacológico en el SFC
El tratamiento farmacológico en casos de Síndrome de Fatiga Crónica se centra principalmente en el manejo de síntomas específicos. Los medicamentos más comúnmente utilizados incluyen:
- Dolor y malestar: analgésicos como el paracetamol o los AINEs y en algunos casos duloxetina para el dolor neuropático.
- Alteraciones del sueño: melatonina o antidepresivos sedantes a baja dosis solo cuando sea necesario.
- Estado anímico: Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (solo en algunos casos).
- Fatiga: Modafinilo (bajo supervisión médica estricta).
No existe un tratamiento farmacológico específico aprobado para el SFC, por lo que debe ser personalizado atendiendo a la sintomatología referida por el paciente y supervisada por un profesional médico. Si el paciente opta por el consumo de fármacos, estos deben ser parte de un abordaje terapéutico más amplio y no usarlos como herramienta única. Cabe recordar que la respuesta a estos medicamentos puede variar entre pacientes.
Pronóstico del Síndrome de Fatiga Crónica
El pronóstico varía significativamente entre individuos. El SFC requiere un enfoque terapéutico integral que combine medicina convencional con medicina funcional y terapias complementarias. La personalización del tratamiento y el compromiso activo del paciente son fundamentales para obtener resultados óptimos capaces de mejorar significativamente la calidad de vida y reducir la severidad de los síntomas.
En la actualidad, el cansancio no es apreciado en su verdadera magnitud por la comunidad médica, debido a lo anodino de su clínica. La falta contundente de pruebas capaces de justificar dicha situación, o la posible asociación a múltiples procesos hacen de su diagnóstico y tratamiento todo un rompecabezas.
La sensación o síntoma de cansancio extremo resulta a veces incluso difícil de determinar para el paciente, no está seguro de si es algo concreto o patológico o simplemente carece de la vitalidad que recordaba tenía en su juventud. Por ello, es imprescindible prestar atención especial a los pacientes que refieren esta sintomatología que tiende pasar desapercibida en consulta.
3 comentarios
13/01/2023 01:05
Muy interesante esta publicación. Sufro Fibromialgia….la Fatiga es invalidante. Desde Argentina mi saludo
08/04/2024 16:56
SUFRO FATIGA CRONICA..- CANSANCIO DESDE LAS 17 HS– YO YA NO PUEDO MAS—
ME ESTOY TRATANDO PORQ TAMB TENGO FIBROMIALGIA.– MAS ALLA Q SOY OPERADA HERNIA CERVICAL.- Y SOBRE LA CIRUGIA , AHORA TENGO OTRA, Q NO ME PIENSO OPERAR, MEL TRTA, DEL DOLOR VA BIEN,, SOLO Q LA FATIGA CRONICA , SI NO DESCANSO A LA SIESTA ESTOY TOTALMENTE.., CMO UNA INVALIDEZ , NO PUEDO PASAR UN DIA COMPLETO , Y SI LO PASO ME MUERO DEL CANSANCIO.. HAY AYUDA, FATIGA CRNICA,, ME GUSTARIA SEA MAS NATURAL. SI SE PUEDE, GRACIAS DE PCIA CBA ARGENTINA
23/04/2024 13:47
Hola Mary,
Gracias por escribirnos.
Por lo que nos cuentas, te animamos a seguir las 4 recomendaciones que se exponen en el artículo.
El consumo de agua de mar hipertónica (ampollas), también puede ser una gran ayuda como tratamiento coadyuvante para aliviar esos periodos de cansancio extremo.

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