Sacralización de L5: una anomalía presente en hasta el 30 % de la población y sus implicaciones funcionales para el profesional de salud
El dolor lumbar es una de las principales causas de consulta médica y de pérdida de calidad de vida. Sin embargo, en muchos casos su origen no está en una lesión aguda, sino en variaciones anatómicas poco conocidas. Una de ellas es la sacralización de L5, una anomalía que puede pasar inadvertida, pero cuyas consecuencias biomecánicas son relevantes para todo profesional de la salud. Este artículo te ofrece una revisión práctica, basada en evidencia científica reciente, acompañada de observaciones clínicas que te ayudarán a comprender y abordar esta variante con mayor precisión.
¿Qué es la sacralización de L5?
La sacralización de la quinta vértebra lumbar (L5) consiste en una fusión parcial o total de esta vértebra con el sacro (S1) o sus alas — es decir, una anomalía de la transición lumbosacra que puede alterar la movilidad y la biomecánica de la zona.
Desde el punto de vista embriológico, se trata de un defecto en la segmentación del esqueleto axial — en ciertos estudios se ha asociado con mutaciones de los genes HOX10/HOX11.
La prevalencia en la población general varía mucho según los trabajos: se citan rangos de entre ~4 % y ~30 % [1].
Este hallazgo debe entenderse no como automáticamente patológico, sino como una variante anatómica que puede o no tener implicaciones clínicas.
¿Cuáles son las consecuencias de la sacralización de L5?
La sacralización puede tener múltiples implicaciones clínicas, aunque su significado exacto sigue siendo motivo de debate. A continuación, detallo los principales efectos, desde la perspectiva del paciente y del profesional.
Alteraciones biomecánicas
La fusión (o pseudoarticulación) de L5 con el sacro reduce el número de segmentos móviles en la transición lumbosacra. Esto puede provocar un aumento de estrés en el nivel inmediatamente superior (L4-L5) o en los segmentos adyacentes, favoreciendo degeneración discal, artrosis facetaria o deslizamientos vertebrales (espondilolistesis) [2].
Un estudio morfológico señalaba que las espinas con sacralización tienen un patrón de carga alterado, lo cual sugiere predisposición a cambios degenerativos [3].
Dolor lumbar y radiculopatía
Desde la clínica se ha observado que la sacralización puede asociarse con dolor lumbar inespecífico o radiculopatía, en el contexto del llamado Síndrome de Bertolotti (cuando la articulación pseudo-o anómala genera síntomas).
Sin embargo, es importante remarcar que varias revisiones han concluido que no existe una asociación estadísticamente sólida entre la sacralización y el dolor de espalda crónico: por ejemplo, un estudio con 500 pacientes versus 500 controles no encontró diferencia significativa (21,2 % vs. 16,8 %; p = 0,09) [4].
Esto implica que la sacralización puede ser un hallazgo incidental sin repercusión clínica, pero también que en ciertos casos puede actuar como factor favorecedor de sintomatología.
Implicaciones para intervenciones quirúrgicas y degeneración
La presencia de sacralización puede condicionar los resultados de intervenciones en el nivel L4-L5. Un estudio prospectivo encontró que en pacientes sometidos a microdiscectomía en L4-L5 con sacralización tenían peor resultado, más dolor residual y mayor tasa de recidiva que aquellos sin la anomalía.
Otro estudio en pacientes con espondilolistesis degenerativa L4-L5 demostró una incidencia alta de sacralización (69 %), aunque no encontró diferencias significativas en deslizamiento o grado de degeneración entre los grupos con y sin sacralización [5].
Consecuencias funcionales y de salud global
Cuando se detecta una sacralización de L5 se considera no solo la alteración anatómica, sino su impacto en el patrón de movimiento, la posible compensación postural, la adaptación miofascial y la carga mecánica a nivel global del paciente.
En este sentido, la variante puede implicar una sobrecarga crónica localizada que convierta un “hallazgo incidental” en un factor contribuyente de dolor o disfunción cuando se suman otros desencadenantes (como desequilibrio muscular, alteraciones viscerales o estrés crónico).
Relación con otros factores
No podemos olvidar que la sacralización no actúa de forma aislada: puede combinarse con alteraciones de la musculatura lumbar, disfunción de la cadera o pelvis, hábitos posturales, factores de estilo de vida y, en el marco de salud integral, con factores inflamatorios o de disfunción metabólica.
Por ejemplo, una persona con sacralización y movilidad lumbar reducida puede beneficiarse de la mejora del aporte mineral, a través del consumo (bajo supervisión) de agua de mar Quinton, para potenciar la capacidad de reparación tisular, modulando carga inflamatoria sistémica, como complemento y ayuda al plan terapéutico activo de movilización, control del dolor o reeducación postural.
¿Cómo se diagnostica y clasifica la sacralización de L5?
Esta tabla ayuda al profesional a identificar de forma rápida el tipo de sacralización y anticipar posibles repercusiones clínicas.
Tabla comparativa – Clasificación de Castellvi (1984)

¿Cuál es el enfoque terapéutico en la sacralización de L5?
El tratamiento responde sobre todo a los síntomas más que a la anomalía anatómica en sí. A continuación resumimos los principales ejes desde un enfoque clínico integral.
1. Educación al paciente y modificación de actividad
Explicar al paciente que la sacralización no siempre causa dolor, pero que puede requerir ajustes posturales, evitar sobrecargas repetitivas (por ejemplo flexión-extensión excesiva de la zona lumbosacra) y promover movilidad segmentaria.
2. Fisioterapia y reeducación del movimiento
Intervenciones orientadas a:
- Movilización controlada de la lumbosacra y de segmentos superiores (L3-L4, L4-L5).
- Fortalecimiento de la musculatura estabilizadora (multífidos, transverso del abdomen, glúteos).
- Técnica de liberación miofascial y cadena posterior para minimizar adaptaciones y compensaciones posturales.
3. Manejo del dolor
Dependiendo del caso: analgesia, AINEs, infiltraciones o técnicas intervencionistas. En pacientes quirúrgicos, valorar la presencia de sacralización como factor de pronóstico (como demuestran los estudios).
4. Apoyo a la reparación corporal y modulación de la carga
Aquí entra el enfoque de salud global: asegurar buen soporte nutricional, controlar factores de inflamación crónica, optimizar la función metabólica. Diversos complementos como el agua de mar citada anteriormente, entre otros, puede contribuir dentro de un abordaje global, como factor de soporte al tejido conectivo y al ambiente interno propicio para la redensificación ósea, mejora de la recuperación tisular y reducción de micro-inflamación.
5. Intervención quirúrgica
Se reserva a los casos con dolor persistente, déficit neurológico, inestabilidad o condiciones degenerativas avanzadas asociadas (por ejemplo espondilolistesis L4-L5). En estos escenarios, la presencia de una sacralización debe ser considerada en la planificación quirúrgica (segmento de fusión, nivel de abordaje).
Caso clínico ilustrativo
Paciente: mujer de 42 años, trabajadora administrativa, acude por dolor lumbar derecho recurrente de 2 años de evolución.
Evaluación: radiografía lumbosacra muestra pseudoarticulación unilateral entre apófisis transversa de L5 y sacro (Castellvi IIa). No déficit neurológico.
Abordaje:
- Programa de fisioterapia con reeducación postural y fortalecimiento lumbar.
- Ajuste de hábitos sedentarios con pausas de movilidad.
- Suplementación mineral con agua de mar isotónica (Quinton) – Plasma de Quinton, para mejorar la remineralización y regulación inflamatoria. *Se pueden incluir otros complementos adicionales a valorar por el profesional de la salud.
Resultado: tras 3 meses, reducción del dolor > 70 %, mejor tolerancia postural y desaparición de episodios de rigidez matutina.
Interpretación: este caso refleja cómo la identificación temprana del tipo de sacralización y un manejo integral pueden evitar la cronificación del dolor y mejorar la calidad funcional del paciente.
¿Qué debe tener presente el profesional de salud?
- La sacralización de L5 es una variante común; no todo hallazgo exige tratamiento.
- Su potencial relevancia clínica reside en la alteración biomecánica que puede provocar: sobrecarga del nivel superior, degeneración, dolor lumbar.
- El abordaje debe ser multidimensional: imagen + clínica + contexto global del paciente (movimiento, nutrición, inflamación, estilo de vida).
- Integrar estrategias de salud integral — incluyendo soporte nutricional, optimización del medio interno (por ejemplo, agua de mar Quinton) — puede ayudar a mejorar la función tisular y el pronóstico, especialmente en pacientes con múltiples factores de riesgo.
- En cualquier decisión quirúrgica o intervencionista, la presencia de sacralización debe evaluarse – incluso si no es la causa principal del dolor, puede condicionar el tratamiento o el pronóstico.
Una mirada integral ante una variante anatómica frecuente
La sacralización de L5 no debe considerarse una mera curiosidad radiológica, sino una variación que puede tener implicaciones clínicas significativas según el contexto del paciente. Detectarla, comprender su repercusión biomecánica y aplicar un abordaje terapéutico integral permite prevenir la degeneración adyacente y mejorar el bienestar funcional. El profesional de la salud que incorpora esta visión integral — biomecánica, funcional y de soporte interno — puede lograr resultados más duraderos y satisfactorios para sus pacientes.
¿La sacralización de L5 siempre causa dolor lumbar?
No necesariamente. Muchos individuos con sacralización son asintomáticos. Un estudio encontró una incidencia del 21,2 % en personas con dolor lumbar frente al 16,8 % en controles, sin diferencia estadísticamente significativa (p = 0,09).
¿Cómo distinguir la sacralización de una lumbarización del S1?
Se realiza mediante imagen (TC o RM) valorando la morfología del segmento lumbosacro, número de cuerpos vertebrales, apófisis transversas, articulaciones con la cresta ilíaca o sacro. Un panel de revisión lo describe en un póster español.
¿Cuál es el tratamiento más adecuado para una persona con sacralización y dolor lumbar crónico?
El tratamiento es principalmente conservador: educación, fisioterapia de movimiento, fortalecimiento muscular, control del dolor y optimización del medio interno del paciente. La intervención quirúrgica se reserva para casos seleccionados.
¿La presencia de sacralización modifica el pronóstico de una cirugía lumbar?
Sí, algunos estudios han demostrado peores resultados postquirúrgicos en pacientes con sacralización sometidos a microdiscectomía en L4-L5 (mayor tasa de recidiva, peor índice de discapacidad).
1. Cuenca-González C, Cristóbal Durán M, Estay Girardi JA, Gárcia Mian L, Garvin Ocampos L. Síndrome de Bertolotti: dolor lumbar crónico de características mecánicas por megaapófisis transversa. Semergen [Internet]. 2016;42(7):e122–4. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.semerg.2015.11.015
2. Spivak JM, Bendo JA. A review of symptomatic lumbosacral transitional vertebrae: Bertolotti’s Syndrome. Int J Spine Surg [Internet]. 2015;9:42. Disponible en: http://dx.doi.org/10.14444/2042
3. Mahato NK. Complete sacralization of L5 vertebrae: traits, dimensions, and load bearing in the involved sacra. Spine J [Internet]. 2010;10(7):610–5. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.spinee.2010.04.012
4. Bulut, M., Uçar, B. Y., Uçar, D., Azboy, I., Demirtaş, A., Alemdar, C., Gem, M., & Ozkul, E. (2013). Is sacralization really a cause of low back pain?. ISRN orthopedics, 2013, 839013. https://doi.org/10.1155/2013/839013
5. Kong, C. G., Park, J. S., & Park, J. B. (2008). Sacralization of L5 in radiological studies of degenerative spondylolisthesis at L4-L5. Asian spine journal, 2(1), 34–37. https://doi.org/10.4184/asj.2008.2.1.34

2 comentarios
lahbib
27/02/2021 14:23
anomalia de tancision lumbosacra a modo de sacralizacion de L5 que presenta mega-apofisis transversas que se articulan con el sacro
Evy Orta
11/06/2021 20:52
Hola, tengo sacralizacion L5 y escoliosis a nivel cervical, como puedo calmar el dolor? Hago terapia fisica pero me siento estancada.