Fundación René Quinton

¿Qué es la sacralización de L5 y a qué se debe?

Durante el desarrollo existen fenómenos en los que, en ciertas localizaciones transicionales, se pueden producir alteraciones anatómicas. En el caso del raquis, las situaciones más frecuentes son la sacralización de L5 o la lumbarización de S1. Lo que sucede en la sacralización de L5 es que esta vértebra queda fijada al sacro formando parte de él, al no producirse la diferenciación a una vértebra con sus elementos articulares completos.

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¿Y la lumbarización de S1?

En el caso de la lumbarización de S1, lo que sucede es que el sacro, que está formado por una serie de vértebras fusionadas, no completa la fusión de la vértebra más craneal, pudiendo considerarse una aparente vértebra lumbar.

Que puede pasar con la sacralización de L5

De forma general, estas situaciones no suelen producir síntomas, siendo un hallazgo accidental ante la presencia de un dolor lumbar crónico. Pero es difícil de determinar ya que el dolor lumbar es muy común, siendo por tanto complejo, en muchas ocasiones asociar la causa del dolor únicamente la sacralización de L5. Sí podemos decir que los músculos destinados al mantenimiento de la charnela lumbosacra y, en particular, los que se fijan a L5 pueden sufrir un proceso de atrofia y fibrosis por inmovilidad de forma que pueden terminar produciendo dolor referido secundario al fenómeno atrófico. Además, estar alteraciones en muchas ocasiones, no son completas y por tanto pueden comprometer restos del disco, sufrir calcificaciones difusas (artrosis) produciendo dolor artrósico indiferenciable de los fenómenos naturales de degeneración ósea.

Alteraciones biomecánicas en la sacralización de L5

En circunstancias en la que se incremente las exigencias de la charnela lumbosacra, este tipo de anomalías como la sacralización de L5, pueden dar lugar a cuadros patológicos como los lumbagos, incremento de la aparición de protrusiones, hernias de disco, listesis, artropatías… Por las alteraciones biomecánicas secundarias a la pérdida de grados de rotación y flexo-extensión, incrementando la solicitud de articulaciones como las sacroilíacas y las vertebrales superiores. Decir, que los síntomas aparecerán, en la mayoría de las situaciones, conforme pasen los años y la degeneración por el mal uso de nuestro sistema musculoesquelético, en el manejo inapropiado de cargas, el sedentarismos, las malas posturas y traumatismos… asociado a la pérdida de movilidad, aceleren los fenómenos degenerativos, dando lugar a síntomas clínicos.

La prevención secundaria en la sacralización de L5

Debido a que no se puede prevenir la sacralización de L5, no es posible la aplicación de prevención primaria, y es por eso, que todo se debe orientar a evitar la aparición de lesiones que pueden precipitarse, de forma más temprana, en el caso de padecer una sacralización de L5 por medio de la educación el higiene postural y manejo de cargas, por medio del mantenimiento de un peso apropiado, también con la realización de ejercicios de fortalecimiento de la musculatura de forma general y de descompresión muscular y liberación articular. Estas pautas son recomendaciones generales, que sirven de orientación, pero es importante que cuando uno tome la decisión de tomar las riendas de su vida, y quiera cuidarla debe ser asesorado por profesionales tanto para el plan de entreno como para el seguimiento y evolución.

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