Terapias del mar

Rosácea: 4 consejos naturales para tratar la piel [guía completa]

La rosácea es una enfermedad inflamatoria cutánea de origen desconocido que afecta principalmente a la piel facial.

La rosácea se puede clasificar según los subtipos clínicos (eritema-telangiectásico, papulopustular, fimatoso y ocular) o por un análisis personalizado del fenotipo manifestado de rosácea (1).

En la rosácea existen manifestaciones extra-faciales y extra-cutáneas, como el síndrome del cuero cabelludo rojo, rosácea ocular y la migraña, que nos deben empujar a pensar en la rosácea como una enfermedad sistémica (2).

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¿Qué es la rosácea?

La rosácea es una enfermedad inflamatoria de la piel, dermatosis inflamatoria, que afecta principalmente a mejillas, nariz, mentón y frente.

Por la afectación de la cara, la rosácea tiene un importante impacto emocional, afectando a la calidad de vida, autoestima y bienestar personal (3).

La prevalencia de la enfermedad varía entre el 2 a un 22%. 

La rosácea suele aparecer entre los 30 y los 50 años, pero se puede dar a cualquier edad (4).

La rosácea afecta en mayor proporción a mujeres 2:1 o 3:1 (esto depende de los estudios que se analicen). Se observa con mayor frecuencia en población de piel clara de ascendencia celta y del norte de Europa (4).

Síntomas de la rosácea

La rosácea se caracteriza por:

  • Episodios recurrentes de rubefacción.
  • Eritema que puede ser persistente o transitorio

Con el tiempo conducen a cambios fimatosos, papulosos, pustulosos y telangiectásicos, pudiendo tener afectaciones no cutáneas como los ojos.

Parece que estos síntomas son secundarios a alteraciones o disregulaciones del sistema inmune tanto innato como adaptativo, además de disregulación neurovascular, que dan lugar a las características clínicas de la rosácea (3).

Signos y síntomas más frecuentes en la rosácea:

  1. Enrojecimiento facial.
  2. Eritema persistente.
  3. Pápulas.
  4. Pústulas.
  5. Telangiectasias.
  6. Cambios fimatosos (poco frecuentes, pero afecta principalmente en hombres).

Además, más de la mitad de los afectados por la rosácea tienen manifestaciones oculares entre ellas:

  1. Sequedad ocular.
  2. Sensación de cuerpo extraño.
  3. Fotofobia.
  4. Conjuntivitis.
  5. Blefaritis.
  6. En casos raros de queratitis graves que pueden comprometer la vista.

Además, la rosácea se asocia a mayor riesgo de padecer patologías cardiovasculares, gastrointestinales, neurológicas, autoinmunes e incluso el cáncer (5).

Tipos de rosácea

La rosácea se puede clasificar en 4 subtipos, dependiendo de la lesión predominante. Los tipos de rosácea son:

  1. Rosácea eritémato-telangiectásica: Se caracteriza por la rubefacción. Los episodios suelen durar más de 10 min y puede ser precipitado por algunos agentes físicos, químicos, alimentarios… Puede afectar a la cara, escote, orejas y cuello.
  2. Rosácea pápulo pustulosa: Aparición de pápulas o pústulas en la región centrofacial, perioral, perinasal o periocular. Las telangiectasias son menos frecuentes que en el subtipo anterior y los episodios de rubefacción menos habituales e intensos.
  3. Rosácea fimatosa: Suele afectar a varones, aparecen pápulas o nódulos y engrosamiento de la piel, acentuándose en los orificios foliculares, que pueden contener tapones de sebo y queratina. Con frecuencia, aparecen telangiectasias nasales.
  4. Rosácea ocular: Se centra en párpados, conjuntiva y córnea. La afectación ocular puede preceder a la cutánea y se estima que puede haber una afectación en el 58% de las personas que padecen de rosácea. (7).
Rosacea infografia

Causas de la rosácea

La etiología de la rosácea es desconocida, pero se ven implicados diversos factores tanto genéticos como ambientales.

Parece que están implicados tanto trastornos de la reactividad vascular como de respuesta inmune frente a microorganismos como Demodex folliculorum y Helicobacter pylori (6).

Posibles agravantes de la rosácea:

  • Bebidas alcohólicas.
  • Alimentos picantes.
  • Exposición al sol y calor.
  • Exposición al frío.
  • Alimentos procesados/refinados.

Tratamiento natural para la rosácea

1- Identificar alimentos que puedan estar causando rosácea.

La alimentación es uno de los principales mecanismos para frenar la actividad de la rosácea, además del control de la exposición solar y los climas extremos.

Muchos estudios han encontrado una asociación entre los trastornos de la piel, incluidos la rosácea, el acné, la dermatitis y la psoriasis, y los trastornos inflamatorios del tracto gastrointestinal. Es probable que un sistema inmunitario hiperactivo que provoca reacciones autoinmunes sea uno de los principales contribuyentes a los trastornos digestivos y de la piel, incluidos el síndrome del intestino permeable, la colitis ulcerosa, los síntomas SIBO, la enfermedad de Crohn y la enfermedad celíaca.

 https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25291137/ Este artículo muestra lo importante del microbioma de la piel, las manifestaciones clínicas de la rosácea. Parece que el sistema inmune innato está hiperreactivo que junto con el adaptativo puede dar lugar a la aparición de la rosácea.

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado también puede estar implicado en la rosácea y su erradicación se ha asociado a regresión de las lesiones cutáneas de la rosácea.

Los investigadores concluyen que tanto el microbioma de la piel como el intestinal están implicados en la patogenia de la enfermedad, junto con otros factores sinérgicos.

Los mejores alimentos para tratar la rosácea

Debemos pensar en una dieta antiinflamatoria cuando hablamos de rosácea, además de alcalinizante.

La alimentación se debe cuidar con mimo, ya que algunos alimentos pueden actuar como detonantes de la enfermedad y agravar los síntomas.

Alimentos más recomendados para la rosácea:

  • Verduras y frutas orgánicas (Carotenoides, antioxidantes, libres de toxinas y químicos…).
  • Grasas saludables: aceite de coco, AOVE, aguacate, frutos secos, semillas…
  • Proteínas “limpias” de alta  calidad: por ejemplo salmón salvaje
  • Alimentos y hierbas/especias antiinflamatorias: como la cúrcuma, el jengibre, el ajo, cebollas, verduras crucíferas, zanahorias, tomates y té verde para ayudar a combatir la inflamación cutánea https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3931201/

Alimentos prohibidos si tienes rosácea

La rosácea es secundaria a factores genéticos en combinación con factores ambientales, sobre todo con aquellos que conduzcan a vasodilatación capilar, edema cutáneo o aumento de la secreción de grasa.

  • Alimentos que causan alergias
  • Alcohol y cafeína
  • Azúcar
  • Alimentos procesados
  • Alimentos picantes
  • Lácteos convencionales: eliminar u optar durante un tiempo solo por lácteos de buena calidad de oveja y cabra (queso y kéfir de leche de oveja sin pasteurizar).
  • Alimentos fritos, grasas trans y aceites hidrogenados (omega 6 pro inflamatorios).

2- Utiliza protección solar a diario

Los efectos del sol sobre la piel de una persona afectada de rosácea puede dar lugar a un agravamiento de la enfermedad sobre todo en el subtipo eritematotelangiectásico correlacionándose este subtipo con la gravedad.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20523797/

En este estudio también se demuestra que los factores más implicados en el desarrollo o agravamiento son la exposición solar y los baños calientes, seguido del alcohol y los ambientes cálidos, sobre todo en el subtipo eritematotelangiectásico.

3- Elige crema hidratante y cosméticos naturales

Por ejemplo, aceite de coco, aloe vera, aceites esenciales… Es importante que, además del asesoramiento por un profesional del sector, tengamos en cuenta los efectos de las diferentes cremas, aceites y otros productos al ponerlos en contacto con nuestra piel, ya que se sabe que la rosácea tiene un espectro clínico variado y lo que a algunas personas le sientan bien a otras no tanto.

Los productos naturales bien seleccionados son de las mejores opciones, siempre y cuando estén indicados en la rosácea, por no contener químicos añadidos que pueden agravar la rosácea.

4- Controla los niveles de estrés 

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16119626/

En esta publicación se valoraron los efectos del estrés por medio del cuestionario de Escala de Valoración de Reajuste Social modificado de Holms y Rahes y el cuestionario WZS de Sek y Szaldzinski, donde se observó que las situaciones emocionales incrementaban los síntomas del acné, además de una importante disimilitud en la intensidad y número de eventos estresantes entre enfermos y no enfermos por rosácea, de modo que se debe plantear la terapia psicodermatologica por sus posibles beneficios potenciales.

5- Agua de mar para una piel saludable

El agua de mar es un producto natural en el que encontramos minerales en disolución, principalmente, entre los efectos del agua de mar por estos minerales encontramos su capacidad antiinflamatoria, tan implicada en la piel del cutis en los enfermos de rosácea.

Por otro lado, el agua de mar tiene capacidad sedante, reduciendo los síntomas de sequedad o irritación de la piel, además de hidratarla y protegerla de agentes externos por mantenimiento de la barrera cutánea.

 Además, el agua de mar aporta micronutrientes que tienen funciones inmunomoduladoras, parte fundamental implicada en la fisiopatología de la rosácea.

Es por esto que el agua de mar puede ser un complemento útil para mantener una piel más sana y resistente, pudiendo la piel protegerse mejor de los agentes externos y de las respuestas internas de nuestro organismo.

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Bibliografía:

  1. Buddenkotte J, Steinhoff M. Avances recientes en la comprensión y el manejo de la rosácea. F1000Res. 2018 3 de diciembre; 7: Facultad F1000 Rev-1885. doi: 10.12688/f1000research.16537.1. PMID: 30631431; PMCID: PMC6281021.
  2. Wollina U. Is rosacea a systemic disease? Clin Dermatol. 2019 Nov-Dec;37(6):629-635. doi: 10.1016/j.clindermatol.2019.07.032. Epub 2019 Jul 31. PMID: 31864441.
  3. van Zuuren EJ, Arents BWM, van der Linden MMD, Vermeulen S, Fedorowicz Z, Tan J. Rosacea: New Concepts in Classification and Treatment. Am J Clin Dermatol. 2021 Jul;22(4):457-465. doi: 10.1007/s40257-021-00595-7. Epub 2021 Mar 23. PMID: 33759078; PMCID: PMC8200341.
  4. van Zuuren EJ. Rosácea. N Engl J Med. 2017; 377 :1754–1764. doi: 10.1056/NEJMcp1506630. 
  5. Haber R, El Gemayel M. Comorbilidades en la rosácea: una revisión sistemática y actualización. J Am Acad Dermatol. 2018; 78 :786–792. doi: 10.1016/j.jaad.2017.09.016.
  6. DOI:10.1016/20001-7310(08)74672-6.
  7. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0001731008746726?via%3Dihub.

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