Terapias del mar

Rinitis vasomotora: tratamiento y uso del agua de mar

En los cuadros de rinitis vasomotora los pacientes podrían responder a irritantes como la humedad o la contaminación de forma inespecífica. En otra ocasión, hemos hablado acerca de las posibles causas, en este post nos enfocamos en la rinitis vasomotora, su tratamiento y el uso del agua de mar para aliviar los síntomas.

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¿Qué es la rinitis?

La rinitis es un proceso en el que se produce una inflamación de la mucosa nasal. Sus síntomas incluyen la producción de mucosidad, congestión nasal, picor, obstrucción nasal, rinorrea, escozor, goteo postnasal, entre otros, y sus causas pueden ser múltiples.

Tipos de rinitis

Los principales tipos de rinitis se pueden clasificar en dos grandes áreas etiológicas: rinitis infecciosas o rinitis no infecciosas.

Rinitis infecciosa:

Son las rinitis producidas, principalmente, por agentes virales como pueden ser los rinovirus, el adenovirus o la influenza. En todos estos casos, encontraremos una mucosa congestionada con la producción de moco amarillo verdoso, debido al cuadro infeccioso. Además, en muchas ocasiones irá acompañado de síntomas sistémicos como fiebre, conjuntivitis, escalofríos y mal estado general.

Rinitis no infecciosa:

  • Rinitis alérgica: secundaria a la exposición de alérgenos estacionales o perennes, que conduce a la subdivisión de rinitis alérgicas persistentes o episódicas. En muchas ocasiones, las rinitis alérgicas están asociadas a congestión de la conjuntiva, que da lugar a ojo rojo, lagrimeo y picor y se denomina rinoconjuntivitis alérgica.
  • Rinitis no alérgica: en las rinitis no alérgicas se engloban aquellas rinitis en las que no encontramos un alérgeno o sustancia que pueda inducir la rinitis. El diagnóstico se realiza por exclusión de etiología como las derivadas de procesos inmunológicos, farmacológicos, metabólicos, hormonales, vasculíticos, etc. En la rinitis no alérgica no vamos a encontrar el picor nasal y ocular, que sí aparece en las rinitis alérgicas. Además, en la rinitis no alérgica encontraremos los síntomas de forma más constante y ante estímulos inespecíficos que no siempre tiene que ser los mismos. Los detonantes de estos cuadros de rinitis son inespecíficos y pueden ser: los humos de los tubos de escape, la polución, los cambios de temperatura, la humedad ambiental, el estado de ánimo, productos de limpieza…

Principales rinitis no alérgicas

Dentro de las rinitis no alérgicas existen tres entidades importantes: rinitis vasomotora, rinitis no alérgica con eosinofilia nasal (NARES) y la rinitis gustativa.

  • Rinitis no alérgica con eosinofilia nasal: este tipo de rinitis se diferencia de la alérgica por no encontrar IgE específicos para los alérgenos comunes (pruebas cutáneas negativas y de provocación nasal específica negativas), pero en los que se encuentra más del 25% de eosinófilos en muestras nasales. Puede estar asociado al asma intrínseco, pólipos nasales o atopia, que conducen a posibles trastornos del sueño (síndrome de apnea obstructiva del sueño).
  • Rinitis gustativa: este tipo de rinitis es anecdótica y se caracteriza por la aparición del cuadro de rinitis acuosa (goteo incómodo y poco más). Cuando el paciente se dispone a comer, es posible que diversos estímulos vegetativos secundarios al contacto de ciertas sustancias volátiles con los receptores olfatorios conduzcan a una respuesta vagal que condicionan el cuadro.
  • Rinitis vasomotora: de la misma forma que sucede con la rinitis gustativa, el cuadro cursa con rinorrea acuosa, congestión nasal, ocasionado por una respuesta a irritantes no específicos.

Entre los diferentes estímulos que pueden producir la rinitis vasomotora encontramos el aire frío, los climas secos y la polución.

Causas de la rinitis vasomotora

La gran cantidad de terminaciones nerviosas que encontramos en la mucosa nasal es fundamentales en la regulación de la función de la mucosa. Desde el aclarado del moco, su producción, el estornudo, el bloqueo intermitente de las fosas nasales, todo cumple funciones de protección.

Además, se une la función de un órgano de los sentidos, el olfato. Este último tiene una gran cantidad de aferencias y es capaz de modular las funciones vegetativas de la mucosa. Pensamos, por ejemplo, al efecto de cuando nos exponemos a un olor fuerte. En muchas ocasiones dicho estímulo olfativo es capaz de producir el estornudo, la rinorrea o el lagrimeo, entre otras respuestas.

Por todo esto, los desequilibrios entre el sistema sensitivo y el vegetativo conducen a respuestas exageradas de la función vasomotora. Estas respuestas dan lugar a los cuadros de rinitis vasomotora.

Tratamiento de la rinitis vasomotora

Para el tratamiento de la rinitis vasomotora existen varios grupos de fármacos:

En la mayoría de ocasiones el tratamiento puede ser infructuoso, hasta que se da con el tratamiento adecuado, e incluso en esta situación es fácil que no responda el tratamiento como le gustaría al paciente que lo hiciera.

En la actualidad, los fármacos empleados y aprobados por la FDA para el tratamiento de la rinitis vasomotora son:

  • El propionato de fluticasona y la beclometasona (esteroides tópicos).
  • La budesonida es el único agente esteroideo tópico que se puede emplear en el embarazo con una clasificación en categoría B.
  • Los antihistamínicos se emplean en los casos que se asocia la rinitis vasomotora con estornudos y picazón, en concreto la azelastina antagonista de los receptores H1.
  • La toxina botulínica también está demostrando que puede ser empleada en el tratamiento de la rinitis vasomotora, solo que el efecto es corto no más de 4-5 semanas.
  • Como última opción. contamos con los procedimientos quirúrgicos. Entre ellos contamos con la cirugía de reducción de cornetes, así como la sección del nervio vidiano, que mejoran los síntomas, pero pueden producir efectos adversos por lo que se debe valorar con sumo cuidado la intervención quirúrgica.

¿Cómo prevenimos la rinitis vasomotora?

Debido a que los agentes que dan lugar a la rinitis no son fáciles de identificar, lo importante es mantener una buena higiene nasal.

Para la higiene nasal, resulta útil el empleo de los lavados nasales con agua de mar varias veces a lo largo del día. El objetivo de reducir el contacto de los irritantes con la mucosa, disminuyendo las respuestas vasomotoras.

Estudios sobre la rinitis y el agua de mar

Heatley DG. et al. evalúan los efectos de las irrigaciones nasales de forma diaria en los cuadros de rinosinusitis, demostrando la mejora de los síntomas en más de un 70% de los sujetos, además de la reducción del uso de fármacos en cerca de un tercio de los pacientes.

Harvey R. et al. evaluaron ensayos controlados aleatorios, en los que se analizaron los efectos de la solución salina en comparación con otros tratamientos.

En las conclusiones, los investigadores consideran que las soluciones salinas resultan beneficiosas en el tratamiento de las rinosinusitis crónica, tanto cuando se emplea como único tratamiento o como complemento de otros tratamientos. 

Pudiendo incluirse el empleo de soluciones salinas como complemento en el tratamiento de los síntomas de la rinosinusitis crónica.

Uso del agua de mar en la rinosinusitis crónica

Peric A. et al. en su estudio comprueban los efectos del empleo de agua de mar hipertónica en pacientes con rinosinusitis crónica inducida por aspirina tras cirugía endoscópica.

Demostrándose una reducción en todos los síntomas, tanto en la obstrucción nasal, el dolor, la cefalea, la dificultad para dormir. El estudio concluye que el uso del agua de mar hipertónica se debe recomendar para el cuidado postoperatorio temprano de los pacientes que han sido sometidos a la rinosinusitis crónica inducida por aspirina.

Casale M. et al. valoraron la eficacia de las irrigaciones nasales salinas en los cuadros de la rinosinusitis crónica. Se concluyó que las soluciones hipertónicas en las que encontramos minerales naturales y oligoelementos, como se da en el agua de mar y algunas aguas termales, producen mayor beneficio clínico tanto en el puntaje endoscópico como en el aclaramiento mucociliar con respecto a las soluciones isotónicas.

Entre los beneficios del agua de mar encontramos los que nos ofrece en los cuadros de rinitis y rinosinusitis. En estos cuadros mejora el aclarado mucociliar, el arrastre de sustancias alérgenas y reduce por dilución la concentración de mediadores inflamatorios. En definitiva, se mejoran los síntomas con el empleo de las irrigaciones nasales de agua de mar.

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