Terapias del mar

Rinitis crónica, alivio de los síntomas con agua de mar

La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal secundaria a múltiples procesos, que cursan con síntomas clínicos muy característicos, los más importantes son:

  • Obstrucción nasal.
  • Rinorrea acuosa.
  • Alteraciones del gusto y el olfato (anosmia).

Sin aparecer síntomas como la cefalea ni la fiebre.

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Es una entidad con una prevalencia importante, > 50% de la población ha padecido alguna vez un cuadro de rinitis.

Debemos matizar que en muchos casos nos encontraremos con cuadros de rinosinusitis, sobre todo en los procesos agudos. En estos en particular, entre los síntomas, sí que pueden aparecer las cefaleas y la fiebre, además de pólipos. Además, pueden darse alteraciones endoscópicas y radiológicas, por lo que se deben tener en cuenta.

¿Cuál es la fisiopatología de la rinitis?

La fisiopatología de la rinitis es:

  1. Incremento significativo de las secreciones nasales.
  2. Respuesta autonómica con vasodilatación, de forma que se favorece la permeabilidad vascular con la consecuente formación de edema y obstrucción.
  3. La irritación por los fenómenos inflamatorios da lugar a un incremento de la respuesta nerviosa, es fácil que aparezcan estornudos, picor, irritación, ardor y dolor como consecuencia del edema y la extravasación y formación de citocinas proinflamatorias.

Clasificación de las rinitis

Las rinitis se pueden clasificar, de forma general, en tres grandes grupos, estos son:

  • Rinitis infecciosas; Estas pueden ser víricas (principalmente rinovirus, coronavirus, gripe, parainfluenza, influenza), bacterianas (muy raras de forma aislada) y específicas (TBC, micosis, sífilis).
  • Rinitis alérgica; Se produce una respuesta inmune frente agentes con capacidad antigénica, pudiendo encontrar aéreo-alérgenos de interior (ácaro, polvo, pelo), de exterior (pólenes) y ocupacionales (ganaderos, agricultores).
  • Rinitis no alérgicas; Entre las que encontramos las rinitis secas (secundarias en muchos casos al tratamiento crónico), rinitis vasomotoras.

Decir que esta es una enumeración somera de las rinitis más frecuentes que, demás, se pueden clasificar según la gravedad y su duración.

Los cuadros de rinitis suelen resolverse tras su tratamiento, en cuestión de días o semanas, sobre todo en el caso de las rinitis infecciosas más comunes.

Las que suelen persistir son las asociadas a las alteraciones de la inmunidad, infecciones granulomatosas, alteraciones del S.N. Autónomo, como sucede con las rinitis alérgicas, las rinitis no alérgicas como las vasomotoras, las rinitis infecciosas específicas, las rinitis secas o atróficas. En estos casos las rinitis sí pueden persistir en el tiempo, de forma que terminan por cronificarse y desesperar a quienes las padecen.

¿Cuándo se habla de rinitis crónica?

Cuando se superan las cuatro semanas de cuadro de rinitis, ya se puede considerar una rinitis persistente. En el caso de persistir más de seis meses podemos considerarla rinitis crónica.

Es importante entender que la etiología de una rinitis crónica puedes ser debida a una gran diversidad entidades morbosas.

Siendo importante por parte del profesional la realización de una buena anamnesis, con una exploración física completa. Además, si se considera necesario, se deben realizar las pruebas complementarias que se requieran.

Puntualizar que en muchas ocasiones los cuadros crónicos con los que se encuentran los otorrinos no suelen ser rinitis aisladas. De hecho es más frecuente encontrarse en consulta con rinosinusitis, situación en la que es más fácil encontrarse infecciones cronificadas que son las que perpetúan la rinosinusitis.

Los tratamientos serán dirigidos según el tipo de rinitis padecida.

¿Cuáles son los síntomas de la rinitis crónica?

Los síntomas de la rinitis crónica se dan al menos durante un tiempo no inferior a los seis meses, entre ellos nos encontramos:

  • Rinorrea acuosa.
  • Anosmia, secundaria a la producción de moco.
  • Picor y estornudos.
  • Dolor, secundario a la producción de citocinas proinflamatorias, entre otros mediadores.
  • Escozor y en ocasiones por el empleo de fármacos descongestionante, en periodos de invierno se puede producir secreciones de mucosanguinolentas.

Rinitis crónica y agua de mar

Tanto en los procesos agudos como en los crónicos los lavados nasales han resultado útiles en el tratamiento sintomático de las rinitis. Esto es debido a los efectos que tienen los oligoelementos y electrolitos que ella contiene, en la función del:

  • Epitelio respiratorio; por activación del aclarado ciliar, de forma que se puede reducir el tiempo de contacto de los agentes irritantes con la mucosa.
  • Moco; favorece el desplazamiento gracias a la reducción de su viscosidad, dándole mayor fluidez.
  • Inflamación; gracias al efecto alcalino del agua de mar empleada para los lavados nasales, junto con el incremento de eliminación del moco, se reduce la concentración de citoquinas, de forma que se pueden reducir los efectos de estas sobre la mucosa y la respuesta inflamatoria.
  • Sobre la hidratación; en los casos de rinitis seca, resulta muy útil el empleo del agua de mar, ya que, gracias a su contenido en minerales como K, Mg, etc, favorece la hidratación del epitelio mucoso.

A continuación, vamos a nombrar algunos estudios en los que se hablan de las propiedades de los lavados nasales con soluciones salinas.

Irrigaciones nasales salinas para la rinosinusitis

Manuele C. et al, en una revisión de once estudios en los que se valora a más de 600 pacientes, han observado como los soluciones hipertónicas de agua de mar o de aguas termales se asocian a una mejora clínica, en el aclarado mucociliar y en los puntajes endoscópicos, siendo incluso mejores que con el empleo de soluciones isotónicas.

Los efectos demostrados en este y otros estudios se centran en el efecto de las soluciones salinas tanto sobre el moco como sobre el epitelio e incluso sobre las células inmunes. Se requieren, sin embargo, más estudios para poder definir con mayor claridad cuáles son los mecanismos moleculares implicados.

Rinitis alérgica e irrigaciones nasales

Karen H. et al concluyen que las irrigaciones salinas en comparación con la no irrigación, pueden reducir de forma importante los síntomas de los pacientes, en los cuadros de rinitis alérgica tanto en adultos como en niños.

Estos efectos se valoraron durante tres meses, en un grupo reducido considerándose a futuro la elección de mayor tamaño muestral. 

Los investigadores consideran que, por su bajo riesgo, las irrigaciones salinas, son una alternativa barata, segura y aceptable a los esteroides y antihistamínicos intranasales, pero también indican que son necesarias investigaciones adicionales.

Conclusiones

En los últimos años el número de publicaciones sobre las irrigaciones nasales con soluciones salinas se han ido incrementando. Esto es debido a diferentes motivos; por un lado, tenemos la necesidad de reducir el consumo de fármacos que, a medio/largo plazo, pueden terminar por dar problemas sobre la mucosa nasal.

Por otro lado, una nueva conciencia social empuja al empleo de productos cada vez más sostenibles y naturales. Las soluciones salinas cumplen con estos requisitos. Además, está más que demostrada su eficacia, de forma que podemos considerarlo un buen complemento para el cuidado de nuestra mucosa nasal y el tratamiento de diferentes tipos de rinitis.

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