Terapias del mar

Rinitis atrófica: síntomas, causas, tratamiento y prevención

La rinitis atrófica es un tipo de rinitis que se caracteriza por evolucionar de forma crónica. Su etiología es desconocida, aunque se asocia a procesos como las infecciones, empleo de medicación por vía nasal y procedimientos quirúrgicos, entre otras causas.

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Esta patología afecta más a las mujeres que a los hombres y es más frecuente la afectación bilateral.

Se denomina rinitis atrófica debido a la degeneración de la mucosa nasal, que termina con la formación de placas que se descaman, pérdida de la mucosa, incluso del cartílago de los cornetes y el hueso, dando lugar a irritación, anosmia e incluso sangrado nasal y un olor fétido que la caracteriza.

¿Qué es la rinitis atrófica?

La rinitis atrófica es una patología crónica que evoluciona de forma insidiosa, y cuyo origen es desconocido. Cursa con la atrofia de la mucosa nasal, pudiendo afectar a los cornetes e incluso al hueso que la sostiene.

Rinitis atrófica: Síntomas

Los síntomas de la rinitis atrófica más frecuentes son:

  • Picor nasal: debido a la alteración y atrofia de la mucosa se produce una menor producción de moco, además, de reducirse su fluidificación siendo más sensible a las sustancias irritantes.
  • Sequedad nasal: por lo anterior nombrado la atrofia reduce la producción de secreciones.
  • Obstrucción nasal: por causa de la atrofia el moco producido en los senos se densifica, dificultando su expulsión, dando síntomas de obstrucción.
  • Anosmia: la pérdida del olfato es debido a la transformación de la mucosa hacia un epitelio metaplásico, produciendo alteraciones en los transductores olfatorios dando lugar a la anosmia.
  • Cacosmia/halitosis: por el acumulo de la mucosidad que termina por producir mal olor.
  • Olor fétido: posiblemente este sea el mayor de los problemas, ya que el olor es percibido por la gente que rodea al afectado, sin que este se de cuenta por la anosmia que presenta.
  • Rinorrea viscosa.
  •  Descamación y formación de placas: de forma periódica la metaplasia se va descamando junto con la eliminación de secreciones purulentas y espesas.

Rinitis atrófica: causas y factores de riesgo

La etiología de la rinitis atrófica es de origen incierto, pero existen una serie de causas a las que se la asocia, estas son tanto factores ambientales como intrínsecos, es decir, factores genéticos que predisponen a su padecimiento, dividiendo la rinitis atrófica en primarias y secundarias.

Rinitis atrófica primaria

 Factores etiológicos asociados:

  • Infecciosos: K. ozaenae, E. coli, S. aureus, entre otros.
  • Endocrinos: alteraciones de hormonas como los estrógenos pueden verse implicados, ya que durante la menstruación en ocasiones se agravan los síntomas.
  • Inmunológicos: los alérgicos son más susceptibles de padecerla, sobre todo cuando hay alteraciones de la inmunidad celular y humoral.
  • Neurovegetativos: procesos que cursan con vasoconstricción excesiva.
  • Nutricionales: como puede ser el déficit de vitaminas como la vitamina A y minerales como el hierro.
  • Alteraciones del desarrollo: ausencias de neumatización del seno maxilar.
  • Factores genéticos: existen antecedentes familiares en cerca del 15-30% de los afectados.

Rinitis atrófica secundaria

Factores etiológicos asociados:

  • Cirugía rinosinusal:  es una de las etiologías secundarias más importantes, afectando entre el 15-70% de los sometidos a turbinectomía.
  • Traumatismos maxilofaciales: en aquellos traumatismos en lo que se ve comprometido de forma importante el área nasal.
  • Inflamaciones crónicas.
  • Factores externos: la radiación, los tóxicos, exposición a irritantes, etc.
  • Alteraciones anatómica: podemos destacar la desviación septal, cuando esta es importante.

Diagnóstico de la rinitis atrófica

Se diagnostica principalmente por la clínica del paciente basada principalmente en el olor fétido que desprende y la pérdida del olfato, junto al ensanchamiento de la cavidad nasal.

Posteriormente se realizarán pruebas de imagen, con el fin de detectar anomalías anatómicas que puedan favorecer su aparición.

En los casos de desnutrición, se debe hacer un estudio de las posibles carencias y también se realizarán cultivos si encontramos signos de infección, para tratar el agente causal.

El diagnóstico no suele resultar difícil, quizás lo más complejo sea el diagnóstico etiológico.

Tratamiento de la rinitis atrófica

No existe un tratamiento de la rinitis atrófica que sea curativo. Se ha intentado por medio de procedimientos farmacológicos y  quirúrgicos pero, aunque resultan paliativos, ninguno ha llegado a ser curativo.

Entre los tratamientos contamos con:

  1. Tratamientos médicos: dependiendo de los posibles factores desencadenantes se pueden utilizar fármacos antibióticos, eliminación de los restos de la mucosa como son las costras y el moco adherido, lavados nasales, dieta equilibrada, suplementación y la eliminación del uso de ciertos fármacos que puede perpetuar o agravar la rinitis atrófica como son los esteroides y los vasoconstrictores nasales.
  2. Los procedimientos quirúrgicos: pretenden la reducción de la formación de costras y la reducción de la cavidad nasal intentando mantener una anatomía más fisiológica, de forma que se puede incrementar el flujo sanguíneo y la correcta función de la mucosa, pero en la actualidad los resultados no están siendo muy esperanzadores.

Antibióticos y rinitis

En las rinitis atróficas asociadas a las infecciones crónicas, sí se ha podido corregir la evolución de estas gracias el empleo temprano de los antibióticos.

Prevención de la rinitis atrófica

En algunas situaciones se podrá prevenir o frenar el desarrollo de la rinitis atrófica. Sobre todo en los casos que estén asociados a la desnutrición o procesos infecciosos.

Pero en muchos otros no serán prevenibles. Sobre todo en aquellos en los que se diagnostique la patología de forma tardía o los secundarios a procedimientos quirúrgicos o traumáticos, pudiendo sólo ofrecer un tratamiento sintomático.

Tratamiento natural de la rinitis atrófica

Los tratamientos naturales de la rinitis atrófica se centran en la humidificación de la mucosa y la reducción de la exposición a lo agentes que pueden conducir a su aparición. A continuación, recordamos algunos más comunes:

  • Lavados nasales con soluciones salinas.
  • Empleo de especias como cúrcuma, jengibre, clavo, canela, pimienta negra, laurel…
  • Aceites esenciales como menta, eucalipto, ortiga, olivo…
  • Frutas con alto poder antioxidantes.

Agua de mar y rinitis atrófica

El agua de mar ha demostrado una importante capacidad para hidratar la mucosa nasal. Además, incrementa la actividad del aclarado ciliar.

Es por esto que al fluidificar la mucosidad e incrementar la actividad del aclarado mucociliar, es un buen complemento en los cuadros de rinitis de cualquier índole.

Los lavados nasales pueden realizarse con agua de mar isotónica, pudiendo realizarse tantas veces como se considere.

Por otro lado, el lavado nasal favorece el arrastre de sustancias irritantes y de microorganismos que pueden permanecer en la mucosidad nasal, disminuyendo el contacto de los irritantes y los microorganismos con la mucosa. 

El agua de mar puede ser un recurso útil en el manejo de la rinitis atrófica, al favorecer la eliminación del moco y de las costras que en la mucosa se producen.

Conclusiones

La rinitis atrófica es una enfermedad que ha de ser diagnosticada de forma temprana, para de poder frenar su evolución o al menos ralentizarla.

Un correcto cuidado de nuestras vías aéreas, además de la reducción del contacto con  irritantes ambientales y evitar el consumo de tóxicos/fármacos, sobre todo inhalados, es uno de los mejores tratamientos de prevención.

Ante la sospecha de cualquier alteración de la mucosa nasal o alteración perceptible es recomendado acudir al especialista para una correcta evaluación.

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