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Niveles de reticulocitos altos: ¿Qué indican y a qué se deben?

reticulocitos altos

Los reticulocitos son glóbulos rojos inmaduros, y lo consideraremos patológico cuando encontremos los valores de reticulocitos alterados. Los valores normales oscilan entre el 0,5% al 1,5-2% del total de eritrocitos. Por lo que se tendrá que investigar tanto los niveles de reticulocitos altos como bajos.

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¿Que indican los niveles de reticulocitos altos?

Los niveles altos de reticulocitos indican una estimulación de la médula ósea, pudiendo ser esta estimulación fisiológica o patológica. Por lo tanto, se tendrá que determinar el motivo de la aparición de una elevación de los niveles de reticulocitos y actuar en consecuencia.

Los niveles de reticulocitos altos deben siempre hacernos sospechas aun sin síntomas, de la existencia de una patología de base, debiendo ser excluida.

¿Causas de niveles altos de reticulocitos?

Las causas que dan lugar la elevación de los reticulocitos serán consecuencia de: pérdida hemática importante (anemias hemolíticas, sangrados abundantes o continuados, eritroblastosis fetal…), estímulo inapropiado de la médula (tumores productores de eritropoyetina, enfermedad renal, fármacos), exposición a grandes alturas, en la recuperación de las anemias carenciales en respuesta al tratamiento (hierro, B12 y folatos) …

El recuento de reticulocitos es indispensable en las mediciones de laboratorio para la práctica clínica.

Los reticulocitos son los glóbulos rojos en sus últimas fases de maduración, en ellos encontramos restos, compuestos de ribonucleoproteinas principalmente, que terminarán por ser eliminados durante su maduración en el torrente sanguíneo.

En el caso de las anemias, ha de ser corregido el recuento de reticulocitos que debe ajustarse a un número normal de hematíes. Además, se debe añadir un factor de corrección, asociado al incremento de la vida media del reticulocito en circulación de acuerdo con el grado de anemia.

Una vez tomadas en cuenta todas estas variables, se obtiene un resultado más real del número de reticulocitos.

Por ejemplo con la Fracción de Reticulocitos Inmaduros obtenidos por citometría de flujo, se puede utilizar como un indicador importante en la práctica clínica, donde se puede observar la recuperación de la función medular en procesos hematológicos malignos, empleo en el diagnóstico de las anemias aplásicas, también como marcador temprano en las anemias ferropénicas inducidas por el embarazo, emplearlo en la valoración de la insuficiencia renal crónica, pudiendo obtener una aproximación en la función del riñón en la producción de eritropoyetina y la eritropoyesis.

También en el estudio de enfermedades hemolíticas, y del efecto del tratamiento y monitoreo de la regeneración medular en procesos carenciales.

Es por esto, importante entender el papel de los valores altos y bajos de los reticulocitos, su relación con la médula y conocer los mecanismos de inducción implicados, en el contexto espaciotemporal.

Conclusiones en reticulocitos altos

Como hemos podido observar, los reticulocitos altos son el resultado de los mecanismos de respuesta de la médula ósea para la homeostasis eritrocitaria, inducida por diferentes estímulos. Han de ser contextualizados y enmarcados espaciotemporalmente para comprender el porqué de los niveles de reticulocitos altos.

Es importante entender que en las situaciones donde esta elevación de los niveles de reticulocitos es adaptativa o se da en respuesta a una causa que se está corrigiendo o se ha corregido terapéuticamente, se debe aportar a la médula ósea los elementos necesarios para una eritropoyesis eficaz.

No sólo resolviendo las carencias en el caso que la hubiera, sino garantizar el aporte de vitaminas y micronutrientes debido a la gran activación de la médula ósea.

Ante estas situaciones en las que nos encontramos una médula hiperfuncionante, que intenta compensar las pérdidas de eritrocitos, debemos tener en cuenta que además de los folatos y la vitamina B12 (cuya carencia se manifiesta con reticulocitopenia), los elementos traza como el hierro, cobre, níquel, y el zinc entre otros, han de ser tenidos en cuenta, por ser cofactores enzimáticos fundamentales para una correcta eritropoyesis.

La deficiencia de elementos traza es difícil de determinar, pero parece que ciertas conductas alimenticias, asociada a los abusos de alcohol, la edad avanzada, procesos digestivos… pueden dar lugar a carencia de estos elementos tan importantes en las funciones orgánicas.

Terapia Marina y eritropoyesis

Los elementos traza, son fundamentales en múltiples funciones orgánicas y no lo iban a ser menos en lo que respecta a la eritropoyesis. Lo interesante del empleo del agua de mar por medio de la Terapia Marina es el aporte del totum hidromineral en las proporciones ideales para maximizar su absorción, ofreciendo un extra de elementos trazas que asistirán a las funciones celulares.

René Quinton llegó a experimentar con las propiedades del agua de mar sobre la circulación sanguínea, dejando exangüe a un perro que incluso llegó a perder el reflejo pupilar, sustituyendo el volumen retirado de sangre por su plasma marino. Los resultados fueron asombrosos, el animal fue capaz de recuperarse alcanzando su estado de vitalidad inicial. Esto muestra la capacidad que tiene el agua de mar sobre el plasma sanguíneo y los tejidos.

Pudiendo ser la Terapia Marina un buen complemento en la mineralización orgánica, aportando a la gran masa enzimática los cofactores minerales que requiere para desempeñar sus funciones.

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