Fundación René Quinton

Causas, efectos y medidas recomendadas ante la resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina y el síndrome metabólico son procesos complejos que pueden evolucionar a cuadros patológicos con entidad relevante, que afectan gravemente a la calidad de vida, como son la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. En este artículo nos centramos en la resistencia a la insulina, qué significa, sus causas y los factores que mejoran la calidad de vida de los pacientes que padecen este desequilibrio.

¿Qué función tiene la insulina?

La insulina es una hormona importante para el control de la glucemia y el aporte de azúcar a los tejidos, además de funciones anabólicas. Esta hormona se produce en el páncreas, en particular en las células beta pancreáticas que son estimuladas con la ingestas de hidratos de carbono y proteínas.

¿Qué es la resistencia a la insulina?

Podemos considerar la resistencia a la insulina como la incapacidad que tiene el organismo, en concreto el páncreas, de reducir la glucemia dentro de unos niveles establecidos de insulinemia. Esta situación puede evolucionar hasta el punto en que el páncreas no puede producir suficiente insulina como para bajar los niveles de glucemia, dando lugar a prediabetes que puede evolucionar a una diabetes franca. Destacamos aquí la definición de síndrome metabólicoUna declaración científica conjunta emitida en 2009 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Federación Internacional de Diabetes (FID), la Asociación Americana del Corazón (AHA) y el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI) identificó el síndrome metabólico como hipertensión, dislipidemia ( triglicéridos elevados y niveles bajos de colesterol de lipoproteínas de alta densidad).”

¿Causas genéticas en la resistencia a la insulina?

Es más que conocido el efecto del estilo de vida en el desarrollo de la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico, pero haremos una pequeña mención a la existencia, además, de factores genéticos en la aparición de estos dos cuadros. Los estudios asociados a todo el genoma (GWAS) han localizado más de 80 locis asociados al desarrollo de la diabetes mellitus tipo 2. Con esto lo que se pretende es dar a conocer que a todos no nos van a funcionar las mismas medidas, debido a nuestras carga genética y su expresividad. Por esto es importante un buen asesoramiento y entender que cada uno tiene que someterse a estrategias específicas para el control de los niveles de glucemia y la prevención de la aparición de enfermedades derivadas de su pérdida de control.

Posibles causas del desarrollo de la resistencia a la insulina

Además de los factores genéticos, podemos mencionar el efecto que produce la desnutrición fetal en el manejo futuro de los recursos energéticos y las enfermedades cardiovasculares, la adiposidad visceral. Las dietas altas en grasas, hidratos de carbono refinados y la inactividad física son factores que favorecen el desarrollo de resistencia a la insulina y síndrome metabólico.

Hacer ejercicio mejora la resistencia a la insulina

Se ha demostrado en una multitud de estudios que tanto el ejercicio aeróbico como el anaeróbico, producen una mejora en la resistencia a la insulina con un incremento de la sensibilidad de los tejidos, en comparación con sujetos no entrenados en rangos que oscilan entre el 25-50%. Esta mejora en la resistencia a la insulina con el ejercicio se han observado en una amplia variedad de grupos de edad, con diabetes mellitus tipo 2, obesos, etc. De forma que justifican que todos pueden beneficiarse de una rutina de ejercicio físico.

El papel de la dieta en casos de resistencia a la insulina

Nicola DD. Et al, valoran la dieta mediterránea para evaluar el impacto sobre el inicio, progresión y regresión del síndrome metabólico, el cáncer y la longevidad.  La dieta mediterránea es más que el consumo de una serie de productos de la región, es más bien un estilo de vida. En ella se incluyen una amplia variedad de alimentos ricos en antioxidantes, aceites esenciales, frutas, verduras, frutos secos, vino y una menor proporción de consumo de carnes y productos cárnicos envasados.  Todo estos productos de la dieta mediterránea actúan sobre la longevidad, junto con el retraso de enfermedades crónicas propias del envejecimiento.

Resistencia a la insulina y agua de mar

El agua de mar ha demostrado ser un complemento ideal para el mantenimiento de una dieta equilibrada. Los beneficios del agua de mar también los encontramos sobre la resistencia a la insulina. Ha BG. Et al, demuestran la potencialidad del agua de mar en ratones de experimentación como agente frente a la diabetes, gracias a la reducción de la hiperglucemia y mejorar la tolerancia a la glucosa, mejorando su absorción. Hwang HS et al también demostraron los efectos del empleo de agua de mar en el tratamiento de la diabetes, sugiriendo a través de sus estudios que estos efectos se mediaron por la expresión de moléculas específicas en la diabetes y la obesidad. René Quinton detectó en sus constantes la forma de encontrar el equilibrio y el camino hacia la salud. Dentro de una de sus constantes se encuentra el agua de mar, que él denominó plasma de Quinton donde demostró clínicamente las bondades del agua de mar. Esto muestra que el agua de mar puede ser un complemento en nuestra dieta diaria para el mantenimiento de una vida saludable, con un buen envejecer.

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