Terapias del mar

Quiste paralabral: ¿qué es y cómo se trata?

El quiste  paralabral, en la mayoría de las situaciones, es debido a alteraciones de la mecánica articular, secundarias a procesos traumáticos en las que nos encontramos afectaciones importantes de la cápsula articular con desgarro del labrum. Este desgarro puede ser de pequeña magnitud pasándose por alto en una primera instancia, pero que posteriormente favorece la formación del quiste paralabral.

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Hablemos del labrum si queremos entender el quiste paralabral

El labrum es una estructura fibrocartilaginosa que sirve como elemento de congruencia en ciertas articulaciones, favoreciendo la movilidad articular al absorber parte de las diferentes fuerzas que actúa sobre la articulación, distribuyéndolas que de otra forma deberían soportar los huesos, y además incrementa el área articular y por lo tanto la movilidad. Nos encontramos con el labrum glenoideo y el labrum acetabular pertenecientes al hombro y a la cadera respetivamente. Estas dos articulaciones pueden estar sometidas a grandes fuerzas que pueden conducir a su lesión, comprometiendo de forma importante al labrum. Pequeñas lesiones del labrum pueden conducir a un pequeño desgarro, evolucionando este en algunas ocasiones a la formación de un quiste paralabral. Para el diagnóstico son fundamentales las pruebas de imagen, siendo las más útiles el artro-TAC la artro-RMN.

¿Qué hacemos con un quiste paralabral?

Es posible que el número de personas que han sufrido una lesión articular de hombro y cadera puedan haber desarrollado un quiste paralabral y no saberlo, puesto que puede cursar de forma asintomática. Es semejante a los quistes de Baker, ambos cuando son de pequeño tamaño no producen síntomas, por no afectar  la movilidad articular ni producir síndromes compresivos. Por esto, en muchas ocasiones, si se encuentra un hallazgo compatible con un quiste paralabral se valorará la sintomatología y si esta es anodina, se procederá a un tratamiento conservador.

¿Cómo tratamos el quiste paralabral?

En todas las situaciones en las que nos encontremos un quiste paralabral ya sea del labrum glenoideo como del labrum acetabular, debemos tomar medidas conservadoras basadas en la rehabilitación. En el caso de no resolverse se procederá a la cirugía artroscópica u otros procedimientos que considere el especialista. La rehabilitación se centrará en la recuperación de la fuerza, la movilidad y eliminar los movimientos lesivos, que serán todos aquellos en los que el dolor se agudice durante su ejecución, obteniéndose mejoría entre los seis meses y los nueve. Si nos encontramos con una no mejoría en este espacio de tiempo, el paciente es candidato a la cirugía.  

Quiste paralabral como consecuencia del desgaste

El mal uso de nuestras cadenas musculares, con un mal cuidado del sistema musculoesquelético, conduce, en muchas situaciones, a la alteración de los componentes articulares produciéndose fenómenos degenerativos como la artrosis, artritis por microtraumatismos, compresiones y lesiones tendinosas, tendinosis, sinovitis Todos estos procesos degenerativos pueden conducir a la lesión del labrum, con pérdida del contenido articular y la formación de un quiste paralabral. Una correcta alineación articular, con el tono apropiado de la musculatura, por medio de la educación postural y la ejecución correcta de los movimientos, es una condición fundamental para la reducción del desgaste articular. Por otro lado, la alimentación empieza a jugar un papel fundamental en la investigación de su función en el equilibrio del medio interno, de forma que incrementa la respuesta reparadora de las diferentes poblaciones celulares encargadas del mantenimiento de la homeostasis articular. Los minerales son fundamentales en el metabolismos óseo, entre los que encontramos el Ca, Mg, Sr, F, Zn, Fe y otros, junto con vitaminas y aminoácidos. Estos elemento son importantes para el equilibrio del metabolismo óseo, jugando un papel fundamental en la correcta fijación de la matriz mineral del hueso. La alteración del tejido cartilaginoso y óseo conduce a la activación de mediadores locales, que en desequilibrio producen un remodelado inapropiado que termina por afectar a los tejidos blandos como el labrum. Es por esto, que en personas mayores en las que aparecen quistes del labrum no tiene porqué existir un antecedente traumático previo que justifique su aparición, sino que, en la mayoría de las ocasiones, será secundario a un desequilibrio del medio interno. El cuidado del medio interno es fundamental para el mantenimiento de la homeostasis orgánica, este medio equivale a un océano marino que debe bañar todas y cada una de las celular del sistema, aportándole los elementos necesarios y favoreciendo la eliminación de sustancias de desecho, de forma que la célula mantenga unas condiciones en su medio estables. El mantenimiento del microambiente celular es el propósito de las condiciones que elige el organismo pluricelular para su desarrollo.

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1 comentario

Ariel pita

18/02/2020 18:09

Muchas gracias