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¿Qué son las ronchas en la piel y por qué aparecen?

ronchas en la piel

Existen múltiples causa que conducen a la aparición de ronchas en la piel, desde reacciones por contacto hasta respuestas de autoinmunidad que pueden producir manifestaciones cutáneas en forma de urticaria, placas, eritema.

Cuando se habla de ronchas en la piel, esta nominación hace referencia a la urticaria, en ciertas ocasiones también se nombra roncha o habón a la aparición de una placa, pápula, escama… pero esas no definen histológicamente a lo que se entiende técnicamente como roncha o habón de la urticaria.

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Ronchas en la piel, urticaria, habones

Las tres son sinónimas, y lo que definen es la aparición de un edema dermo-epidérmico por respuesta a un incremento de la liberación de histamina, que conduce a la vasodilatación y permeabilidad vascular dando lugar a la espongiosis y el angioedema, este último puede resultar peligroso ya que puede afectar a la mucosa orofaríngea, la lengua, glotis, vía aérea…dando lugar a un cuadro obstructivo que puede poner en riesgo la vida.

Un habón, urticaria o roncha en la piel se caracteriza por no durar más de 24 horas, si nos encontramos con una lesión de urticarial y no desaparece en un día, lo más probable es que no se deba a una urticaria, salvo una urticaria-vasculitis que puede estar fija varios días, pero en la mayoría de las situaciones se tienen que buscar otras patologías de cursen con lesiones urticariformes.

¿Por qué aparecen las ronchas en la piel?

La causas que pueden conducir a la aparición de la urticaria son múltiples, incluso en muchas ocasiones no se determina la causa de la aparición. Debemos tener en cuenta que esta puede aparecer por; reacciones por contacto con agentes químicos, fenómenos físicos, inflamatorios, infecciosos, por ingesta de productos ricos en histamina en personas sensibles, enfermedades autoinmunes, reacciones alérgicas alimentarias, o por reacciones no alérgicas (pero sí de hipersensibilidad) …

Cualquiera de estas causas conduce a una degranulación de los mastocitos con una liberación masiva de su contenido, siendo la histamina la principal causante de los signos urticariales, siendo estos; el picor, comezón, edema de la dermis con la formación de habones o ronchas que desaparecen en menos de 24 horas, pudiendo reaparecer en otras localizaciones a lo largo de varios días o incluso semanas.

¿Cuánto dura la urticaria?

Debemos tener en cuenta que el habón no dura más de 24 horas, normalmente minutos, pero la urticaria puede mantenerse durante semanas o meses, de forma que cuando su duración es inferior a las seis semanas se denomina urticaria aguda y si supera las seis semanas será una urticaria crónica.

Además, añadir, que una vez resuelta la urticaria se puede producir un fenómeno de sensibilidad cutánea, cuya duración se puede prolongar hasta en dos años, la cual da lugar al denominado dermografismo.

El dermografismo no es más que una respuesta de la piel al rascado, raspado, arañazo… donde la piel reacciona con la aparición de las ronchas en la piel por todo el recorrido por el que se ha rascado.

¿Cómo tratamos las ronchas en la piel?

La urticaria tiene un tratamiento sencillo, es el empleo de antihistamínicos tópicos u orales principalmente, para la reducción de la respuesta de los mastocitos ante la exposición al agente causal de la respuesta urticarial. Este tratamiento estándar en muchas ocasiones se realiza sin valorar los posibles agentes causales, ya que encontrar el producto al que se es sensible puede resultar correoso e infructífero. En el caso de un solo episodio en la mayoría de las situaciones se da tratamiento sintomático y poco más, resolviéndose más del 70% de los casos, pero en el caso de una respuesta intensa o la aparición reiterada de la urticaria o su cronificación, obliga al estudio de las posibles causas.

Tras una amplia anamnesis y múltiples pruebas de provocación se valorarán si son respuestas alérgicas o no, en el caso de no ser Ig E mediada, se denominará no alérgica, estudiado al paciente por si fuera producto de una enfermedad sistémica o por factores físicos, estrés…

¿Podemos tratar las ronchas en la piel de otra manera?

En la actualidad resulta difícil encontrar una forma natural que resuelva en un paciente una urticaria crónica, ya que en muchas ocasiones es difícil determinar exactamente el o los antígenos a los que se es sensible.

Todo se complica más si ponemos en juego la “teoría de la higiene” o la introducción temprana de antígenos en las dietas de los lactantes. En la actualidad tanto pediatras como matronas/es tienen muy en cuenta la alimentación de los lactantes en el primer año de vida, esto es importante porque es posible que en unos años veamos el resultado de estas modificaciones dietéticas con respecto al número de alergias e hipersensibilidades.

Este es el ejemplo del que nos podemos guiar, reducir los elementos extraños que han ido apareciendo a lo largo del siglo XX, en todos los ámbitos tanto; los cosméticos, contaminantes ambientales, aditivos, medicamentos, ciertos alimentos…

Cuando las reacción urticarial responden a agentes físicos como; el frío, calor, radiación, sequedad…La mejor forma es prevenir dicha exposición, pero en muchas ocasiones esto resulta difícil, además, los afectados suelen tener respuestas de hipersensibilidad o alergias conocidas a otros agentes antigénicos (alérgenos o no).

Aunque no existan evidencias claras sobre la higiene dietética y su efecto sobre las urticarias crónicas, se recomienda el empleo de dietas bajas en alérgenos/pseudoalérgenos o reducción/eliminación productos ricos en histamina o que incrementan su liberación, es una opción para intentar reducir el número de episodios o intensidad de los brotes. También la reducción del estrés, el empleo de productos naturales con efecto antiinflamatorio también puede ser útil, pero todo esto resulta tedioso y conduce a una baja adherencia por parte de los pacientes, recurriendo al uso de los fármacos recetados.

Siendo por este motivo importante la orientación y concienciación, para encontrar la forma de introducir las modificaciones en nuestras rutinas diarias formando parte de ellas, y poder reducir el uso de fármacos, a ser posible.

La terapia marina en las respuestas de la piel

La Terapia Marina ha jugado su papel en las rinitis alérgicas, conjuntivitis alérgica, en patologías de la piel y otras enfermedades dermatológicas.

Las vías por las que se media el efecto antinflamatorio del empleo del agua de mar resultan difíciles de averiguar, por ser varios los mecanismos implicados.

Su empleo puede ser tanto tópico como oral, los efectos sobre la inmunidad están en ciernes, pero los resultados obtenidos por René Quinton justifican que se siga estudiando el efecto del agua de mar sobre los mediadores inflamatorias y el sistema inmune.

La Terapia Marina puede ser una herramienta más en el arsenal natural para frenar y reducir el número de episodios y la intensidad de la urticaria.

A colación mencionaré el caso de un joven de 30 años que padece urticaria acuagénica, produciéndose la aparición de la urticaria cuando entraba en contacto con el agua corriente, la nieve, incluso con la sudoración, pero esta reacción no se daba en contacto con el agua de mar (Tkach JR. Aquagenic urticaria. Cutis. 1981;28:454-63.) Posiblemente se asocie la no reacción a la salinidad del agua, pero resulta interesante.

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