Terapias del mar

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¿Qué es y cuándo se utiliza el ayuno terapéutico?

ayuno terapeutico

El ayuno, aunque parezca algo moderno que se ha extendido en la práctica actual, para nada lo es. El ayuno nos ha ido acompañando a lo largo de toda nuestra historia, formando parte de nuestro sistema de regulación circadiana tanto anual como diaria.

Se definirá el ayuno como el resultado metabólico tras la abstinencia que se da por la mañana después de toda la noche sin comer. Cuando hablamos de ayuno este puede ser total o parcial, además, puede ser de una comida del día, de días o semanas.

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El ayuno total o absoluto hace referencia, tanto, al consumo de comida como de agua.

Normalmente, cuando los ayunos son mayores de un día, este suele ser parcial en el que se consumen líquidos además del agua.

¿Que es el ayuno terapéutico?

El ayuno terapéutico es aquel cuya motivación es repercutir positivamente sobre la salud, como puede ser: el tratamiento de una enfermedad, con fines únicamente depurativos, para la reducción de peso, para la detoxificación…

Debemos matizar, que para cada uno de ellos los ayunos se ajustarán en función de las necesidades y características del ayuno.

Tenemos que tener en cuenta que en el régimen hospitalario (altamente controlado) el ayuno absoluto es muy frecuente y en algunas ocasiones tiene fines terapéuticos. Siendo cierto que se hace, principalmente, previo a alguna prueba médica.

El ayuno terapéutico ha de ser controlado

A la hora de hacer un ayuno lo apropiado es que sea controlado o al menos asesorado por un profesional, sobre todo en el caso de los absolutos o parciales sin ingesta de calorías.

Ya que durante el ayuno se van a activar rutas metabólicas que tiene, por sí mismo, toxicidad propia, la formación de cuerpos cetónicos, la reducción calórica intensa, los metabolitos secundarios del metabolismo de las grasas, entre otros procesos pueden llegar a ser peligrosos, siendo cierto que esto se puede dar en una minoría de casos.

Esta última situación puede aparecer en un ayuno controlado con el fin de reducir grandes cantidades de tejido graso, este al ser movilizado puede contener en su interior sustancias tóxicas liposolubles, así como fármacos igualmente lipofílicos que pueden incrementarse de forma significativa en el torrente circulatorio produciendo toxicidad hepática, renal o en el SNC, por decir algunos de los órganos que se pueden ver afectados.

¿El ayuno terapéutico controlado resultar eficaz?

Los estados de ayuno son aquellas situaciones en las que el organismo activa mecanismos catabólicos de forma que se puede volcar al torrente circulatorio principios inmediatos suficientes para satisfacer las necesidades energéticas.

El organismo pone en jaque sus estructuras orgánicas para transformarlas en energía tras haberse modificado ciertos biorreguladores, balanceando el metabolismo hacia el catabolismo y obtención de energía.

Con respecto a las rutas energéticas activadas como la glucogenolisis, lipólisis, proteólisis, aunque se activan desde el inicio van variando a lo largo del periodo de ayuno hasta pasar finalmente al dominio de la lipólisis sobre el resto de las rutas.

Una vez que el organismo se queda sin glucógeno, las vías alternativa para obtener energética por parte del SNC, es el empleo de los cuerpos cetónicos y de pequeñas cantidades de glucógeno neoformado, ya que los ácidos grasos no pueden atravesar la barrera hematoencefálica.

Todo esto es gracias a un control hormonal y receptores químicos con el propósito de mantener la homeostasis energética orgánica. Gracias a mediadores que se producen en el hígado, tejido graso, hipotálamo y otras áreas cerebrales con efectos sobre las conductas y el metabolismo.

El hipotálamo va a ser el gran artífice que se va a encargar de orquestar el ayuno por señales que serán dirigidas por la glucemia, la insulinemia, la leptinemia, la ghrelina, el PYY… actuarán como reguladores hipotalámicos en el control del apetito, de las conductas a seguir, la actividad neurovegetativa y la regulación de los grandes ejes del control hormonal que parten desde el hipotálamo hacia sus órganos diana.

Con todo esto lo que se consigue es movilizar los sustratos orgánicos, obteniendo energía de forma controlada.

Existen quienes abogan por la realización de ayunos terapéuticos y detractores de estos pensamientos, lo que tenemos que tener en cuenta, es que tras cuatro hora de haber comido, ya se activan los mecanismos de regulación metabólica asociados al ayuno.

Siendo el ayuno más normal de lo pensado, se deberá controlar cuando excedan de los tiempos a los que estamos expuestos de forma natural que estos suelen ser de no más de uno o dos días.

Los mecanismos que intervienen en esta regulación sobre el catabolismo y el anabolismo son altamente dinámicos, sin que sea importante grandes periodos de ayuno para que se activen los sistemas catabólicos.

Por todo esto que apenas es nada, sobre lo que se conoce de la regulación energética. Las dietas equilibradas asociadas al ejercicio físico, la restricción calórica en ciertos periodos estacionales, la orientación en la forma de alimentarnos con relación a las necesidades energéticas, el aporte de los macro/micronutrientes con un correcto equilibrio hídrico, puede ser suficiente para una correcta función orgánica.

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