Terapias del mar

Neumonía pulmonar: síntomas, causas y tratamiento

Accede a nuestro Área Profesional

La neumonía pulmonar es la inflamación del parénquima pulmonar causada principalmente por una infección, cuya principal etiología es por virus, bacterias u hongos. Las neumonías pulmonares pueden requerir ingreso hospitalario en grupos de riesgo, o cuando hay un mal control de la enfermedad, de forma ambulatoria. 

En este artículo hablamos sobre las causas de la neumonía pulmonar, posibilidades de contagio, síntomas y opciones de tratamiento. Además, veremos cuánto dura la neumonía, cuáles son sus posibles secuelas y cuál es la diferencia entre una neumonía viral y una neumonía bacteriana.

¿Qué es la neumonía pulmonar?

La neumonía pulmonar es una infección con afectación del pulmón, en concreto, de los espacios más distales, donde se produce el intercambio gaseoso. La neumonía pulmonar puede evolucionar a una insuficiencia respiratoria grave.

La neumonía pulmonar puede estar causada por bacterias, virus u hongos, provocando una inflamación del tejido pulmonar y la producción de líquido o pus en los pulmones. La neumonía bacteriana suele ser más grave que la neumonía vírica, que a menudo se resuelve por sí sola.

La neumonía puede afectar a uno o a ambos pulmones (neumonía bilateral o doble).

¿Qué tan grave es la neumonía pulmonar?

La neumonía no suele ser una patología grave, pero el elevado número de personas afectadas cada año aumenta el número de defunciones entre los 3000 y los 9000 fallecidos, además de producir cerca de 100.000 ingresos por esta causa.

Es una enfermedad con una mortalidad global de cerca del 5%. En los cuadros con ingreso en cuidados intensivos es aún más elevada, rondando el 20 – 30%. La neumonía pulmonar es la primera causa de muerte por infección tanto en España como en el mundo.

¿Cuánto dura la neumonía en los pulmones?

En algunos casos, el paciente puede volver a su ritmo normal en aproximadamente una semana. Sin embargo, otros casos pueden tardar incluso más de 1 mes.  

La mayoría de pacientes siguen refiriendo cansancio durante aproximadamente un mes. El descanso adecuado es importante para mantener el progreso hacia la recuperación total y evitar recaídas.

Neumonía pulmonar: ¿Tiene secuelas?

Neumonía pulmonar: síntomas

Los síntomas de la neumonía pueden ser tan leves que apenas sean percibidos por el paciente, o tan graves que requieran hospitalización. La respuesta del organismo a la neumonía depende del tipo de germen que causa la infección, de la edad y del estado general de salud.

Signos y síntomas de la neumonía más comunes:

  • Tos (puede producir mucosidad verdosa, amarilla o incluso con sangre).
  • Fiebre, sudoración y escalofríos.
  • Falta de aliento.
  • Respiración rápida y superficial.
  • Dolor agudo o punzante en el tórax que empeora al respirar profundamente o toser.
  • Pérdida de apetito, falta de energía y fatiga.
  • Náuseas y vómitos (especialmente en niños pequeños).
  • Confusión (sobre todo en personas mayores).

¿Qué es lo que causa la neumonía?

La neumonía pulmonar puede aparecer cuando el sistema inmunitario ataca una infección en los pequeños sacos pulmonares (alvéolos). Esto provoca que los pulmones se hinchen y pierdan líquido.

Muchas bacterias, virus y hongos causan infecciones que pueden provocar una neumonía. La causa más frecuente de la neumonía pulmonar en adultos son las bacterias y en niños, los virus son los principales causantes. Estas son las enfermedades comunes que pueden provocar neumonía:

  • Virus de la gripe.
  • SARS-COV-2.
  • Resfriado común (rinovirus).
  • Metapneumovirus humano (HMPV).
  • Virus parainfluenza humana (VPH).
  • Virus respiratorio sincitial (VRS).
  • Enfermedad del legionario.
  • Bacterias neumonía por micoplasma.
  • Enfermedad neumocócica.
  • Neumonía por Pneumocystis.

¿Cómo diagnosticar una neumonía pulmonar?

Para diagnosticar una neumonía es necesario recoger el historial médico del paciente y realizar una exploración física, auscultar los pulmones con un estetoscopio y realizar o solicitar otras pruebas como:

  • Pruebas de imagen: como radiografías de tórax o tomografías computarizadas para tomar imágenes de los pulmones y buscar signos de infección. 
  • Pulsioximetría: comprobación de los niveles de oxígeno en sangre.
  • Análisis de sangre o de esputo (saliva): Para determinar qué tipo de infección está causando la neumonía.
  • Cultivo de líquido pleural: Se utiliza una aguja fina para tomar una muestra de líquido alrededor de los pulmones. La muestra se envía a un laboratorio para ayudar a determinar la causa de la infección.
  • Prueba de gasometría arterial: Se toma una muestra de sangre de la muñeca, el brazo o la ingle para medir los niveles de oxígeno en sangre y saber cómo funcionan los pulmones.
  • Broncoscopia: En algunos casos, se puede emplear un tubo delgado con luz llamado broncoscopio para observar el interior de los pulmones. También es posible tomar muestras de tejido o líquido para analizarlas en un laboratorio.

Aunque se confirme la presencia de neumonía, no siempre es posible encontrar la causa exacta.

¿Cómo tratar la neumonía pulmonar?

El tratamiento de la neumonía depende de su causa (bacteriana, vírica o fúngica) y de la gravedad del caso. En muchas ocasiones, no se puede determinar la causa y el tratamiento se centra en controlar los síntomas y asegurarse de que la enfermedad no empeora.

Posibles tratamientos para la neumonía pulmonar:

  • Antibióticos: Tratan la neumonía bacteriana. 
  • Medicamentos antimicóticos: Los antifúngicos pueden tratar la neumonía causada por una infección fúngica.
  • Drenaje de líquidos: Si el paciente tiene mucho líquido entre los pulmones y la pared torácica (derrame pleural), es posible drenarlo con un catéter o mediante cirugía.
  • Medicamentos antivirales: La neumonía vírica suele desaparecer por sí sola, por lo que no suele tratarse con fármacos. En ocasiones, se pueden prescribir antivirales con el objetivo de reducir la duración y el grado de gravedad del virus. 
  • Líquidos intravenosos: Los líquidos administrados directamente en la vena tratan o previenen la deshidratación.
  • Oxigenoterapia: Se puede administrar oxígeno adicional a través de un tubo en la nariz o una máscara en la cara.

Tratamiento sintomático: ¿Cómo aliviar los síntomas de la neumonía pulmonar?

  • Beber mucho líquido para mantenerse correctamente hidratado y facilitar la fluidificación del moco. 
  • Analgésicos y antipiréticos: Como ibuprofeno y paracetamol para aliviar los dolores corporales y la fiebre.
  • Supresores de la tos: No siempre es recomendable tomar antitusígenos para la neumonía, ya que la tos es importante para ayudar a limpiar los pulmones.
  • Spray de agua de mar o irrigación nasal con solución salina: Tiene beneficios mecánicos como la limpieza de la mucosa, y otros relacionados con la osmolaridad, que ayuda a humectar el epitelio. A nivel fisiológico, el agua de mar promueve la reparación celular, reduce la inflamación y la viscosidad del moco. – Spray nasal Quinton agua de mar hipertónica [Quinton Medical Nasal Health Plus].
  • Tratamientos y ejercicios respiratorios: Aflojan la mucosidad y ayudan a respirar.
  • Humidificador: Es recomendable colocar un humidificador cerca de la cama o tomar una ducha o baño de vapor para facilitar la respiración. 
Nueva llamada a la acción

Diferencias entre neumonía viral VS neumonía bacteriana

Toda neumonía es una inflamación causada por una infección en los pulmones, sin embargo, los síntomas pueden variar dependiendo de si la causa es un virus, una bacteria o un hongo.

La neumonía bacteriana es la más frecuente y es más grave que la neumonía vírica, por lo que suele requerir hospitalización en un mayor número de casos. El tratamiento de la neumonía bacteriana se lleva a cabo a través del empleo de antibióticos. 

La neumonía vírica se suele resolver por sí sola y sus síntomas son similares a los de la gripe. 

Grupos de riesgo de una neumonía pulmonar

Cualquier persona podría padecer una neumonía pulmonar, pero los que mayor riesgo tienen son las personas mayores de 65 años y niños menores de 5 años, así como pacientes con estos factores de riesgo:

  • Inmunosupresión: Debido al compromiso de la función inmune que no puede enfrentarse a la infección de forma apropiada, pudiendo progresar con más facilidad hasta el desarrollo de una neumonía, e incluso una septicemia.
  • Trasplantados: En esta situación sucede lo mismo que en la anterior, por motivos secundarios a la medicación, la inmunidad se ve comprometida siendo más susceptibles de infecciones graves.
  • Diabetes Mellitus: La diabetes es una enfermedad que si no se tiene bien controlada compromete la inmunidad del paciente facilitando las infecciones.
  • EPOC, asma: En ambas situaciones encontramos alteraciones en la respuesta bronquial y áreas pulmonares más susceptibles de colonización y desarrollo de una infección.
  • Esplenectomizados: El bazo es importante frente a la lucha contra infecciones por bacterias capsuladas, siendo por esto pacientes de riesgo para las infecciones pulmonares graves.
  • Enfermos crónicos, pacientes oncológicos…

En estos casos es muy importante tomar medidas preventivas que van desde el distanciamiento hasta el empleo de potenciadores de la inmunidad, vacunación, etc.

CTA Post ebook neumonía pulmonar

¿Cómo se contagia la neumonía?

En términos generales, las neumonías no son contagiosas. Los agentes que las producen son los que sí se pueden contagiar, en particular los virus y algunos tipos de bacterias.

La mayoría de casos de neumonías bacterianas son causados por agentes saprófitos, debido a una sobreinfección tras un cuadro de vías altas, boca séptica…, que pueden, por aspiración o por contigüidad, descender a las vías aéreas inferiores y/o al parénquima pulmonar y causar la infección.

Los virus causantes de neumonía sí que son transmisibles, pero no en todos los casos van a dar un cuadro de neumonía en los pacientes que se contagien.

Muchos de ellos producen cuadros autolimitados, y solo en algunos casos pueden evolucionar a neumonía, siendo los pacientes con factores de riesgo los más susceptibles de desarrollarla.

Otros factores a tener en cuenta son la virulencia y la patogenicidad del agente para el desarrollo de la neumonía, como sucede con el caso del COVID-19. Con este virus un importante número de pacientes terminan un cuadro de neumonía grave que puede desencadenar en un SDRA.

Neumonía y cáncer de pulmón

Existen situaciones en las que un cáncer de pulmón se puede confundir con una neumonía y a la inversa. Para reducir el riesgo de error es imprescindible una buena anamnesis y exploración física, junto con las pruebas complementarias pertinentes.

Esto se debe a que los síntomas y signos radiológicos son muy parecidos. Sobre todo cuando aparecen complicaciones como los abscesos, empiemas, derrames… Esto ocurre especialmente en pacientes con factores de riesgo para cáncer como es el consumo de tabaco, exposición laboral a sustancias inorgánicas carcinogénicas, tóxicos ambientales, antecedentes familiares de primer grado.

Es importante realizar un correcto diagnóstico diferencial descartando en primera instancia lo más grave y pensando en lo más frecuente, para de esta forma ser más eficientes.

Pack de bienvenida

Deja un comentario

No se atenderán consultas médicas *

No hay comentarios

Todavía no hay ningún comentario en esta entrada.