Terapias del mar

¿Qué es la blefaritis y cómo se trata?

La blefaritis se define como la inflamación de los párpados, esta inflamación puede ser causada por diferentes mecanismos, siendo más frecuente los de carácter infeccioso, sobre todo en niños. Debido, en la mayoría de las situaciones, al rascado del párpado e inoculación del agente bacteriano que terminan proliferando en las glándulas del borde libre del párpado, dando lugar a la inflamación/infección.

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La blefaritis es causa común de asistencia a los servicios de atención primaria que, según las características de esta, se ajustará el tratamiento tópico con medidas higiénicas, siendo suficientes estas medidas en la mayoría de los casos para su resolución.

Clínica de la blefaritis

La clínica de la blefaritis es secundaria a la inflamación y a los defectos de función de las glándulas afectadas, esta es: picor, escozor, ojo seco, sensación de cuerpo extraño, ojo rojo (sobre todo en la blefaritis posteriores), hiperemia, telangiectasias del borde libre del párpado, formación de legañas… Dependiendo del tipo de blefaritis tendrá unos síntomas más marcados que otros, teniendo que ser tratada específicamente.

¿Qué causa la blefaritis?

La principal causa de blefaritis son las de carácter infeccioso y en particular las de origen bacteriano (estafilocócica), aunque podemos encontrar entidades fúngicas, parasitarias y virales. Decir también, que no es necesario un patógeno para la aparición de una blefaritis, situaciones como el ojo seco, alteraciones de la piel como dermatitis atópica, seborreica, la rosácea, blefaritis posteriores por obstrucción de las glándulas de Meibomio, son otros ejemplos de aparición de blefaritis.

¿Cómo se diagnostica una blefaritis?

A la hora de observar un párpado inflamado se debe investigar las posibles causas, y durante su inspección valorar si se encuentra completamente inflamado o solo un área, ya que debemos hacer diagnóstico diferencial con otras patologías como el chalazión, orzuelo, quistes benignos e incluso neoplasias palpebrales, estas últimas sobre todo si aparecen áreas ulceradas de evolución tórpida que siguen creciendo a pesar del tratamiento. Una vez diagnosticada la blefaritis se debe proceder a la determinación la noxa causante del proceso y actuar en consecuencia.

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento ideal es la prevención de la blefaritis por medio de medidas de higiene ocular, en particular, en personas con factores predisponentes como es el casos de quienes padecen de dermatitis seborreica y otras entidades con afectación cutáneo-palpebral. Una vez se desarrolle la blefaritis se actuará con medida generales y específicas. En el caso de encontrarnos con un cuadro infeccioso se emplearán las medidas generales y el antibiótico en forma tópica como, por ejemplo, la presentación en pomada, junto con corticoides tópicos. En algunas ocasiones se emplearán tratamiento sistémico, como en el caso de encontrarnos con una blefaritis posterior con afectación de las glándulas de Meibomio, empleándose las tetraciclinas sistémicas como pilar fundamental del tratamiento. Me repito diciendo que todo depende del tipo de blefaritis.

Agua de mar y blefaritis

Hemos mencionado que en diferentes afecciones de la piel nos podemos encontrar con el desarrollo de la blefaritis, siendo muy importante el cuidado de la piel para minimizar su aparición. Es de vital importancia mantener la adecuada hidratación de forma íntegra, protegiendo la barrera cutánea como principal elemento de protección frente a la invasión de patógenos exógenos. Por otro lado, por causa de la contaminación y partículas irritantes, las mucosas y conjuntiva se pueden ver expuestas a cuadros irritativos. Generando un desequilibrio en la formación de la lágrima que puede conducir a la inflamación local y obstrucción de las glándulas encargadas de producir las diferentes fases de la lágrima que tiene efecto protector y antimicrobiano, permitiendo con su alteración una más fácil colonización por gérmenes. Por todo esto, el empleo de la Terapia Marina para el lavado de ojos en sus concentraciones apropiadas hidrata la piel y las mucosas, potenciando además el sistema inmune que, sumado a la eliminación de las sustancias irritantes por arrastre, favorece una correcta función de esta importante barrera protectora que son la piel y las mucosas.

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