Terapias del mar

¿Qué es la astenia cerebral y cuáles son sus causas?

Se define como astenia a la falta o pérdida de fuerza y/o energía, también la podemos definir como falta de vitalidad, pudiéndose emplear en los neologismo como sufijo, por ejemplo, neurastenia, flebastenia…que indica esa pérdida o falta de energía.

Encontramos entre sus significantes la afectación de la dinámica psico-emocional y motora en la que el afectado se siente pesado, lento en los reflejos cognitivos, evocando la expresión “me siento espeso mentalmente”, hasta el punto, que este estado puede modificar la personalidad del individuo.

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¿Y la astenia cerebral?

La astenia cerebral, no se define en los diccionarios médicos como tal, pero sí se define la neurastenia como un estado patológico que se caracteriza por la falta de vitalidad, percepción de agotamiento nervioso, con sensación de fatiga que en la mayoría de las ocasiones están acompañadas de un cuadro depresivo, en la que podemos incluir la astenia cerebral en lo correspondiente a la fatiga mental que refieren los pacientes aquejados de neurastenia.

La neurastenia puede ser consecuencia de una patología psiquiátrica o estrés psicológico, tras la resolución de estos procesos. El afectado refiere un cansancio mental o astenia cerebral (neurastenia cerebral) que le impide concentrarse o pensar de la forma que lo hace habitualmente, con incremento en la torpeza a la hora de resolver problemas sencillos, además de afectación motora, sensitiva y neurovegetativa.

¿Cómo se diagnostica la neurastenia?

La neurastenia se diagnostica como (OMS) un cuadro sindrómico en aquellos pacientes que padecen un estado de agotamiento tras la realización de un esfuerzo físico y/o mental mínimo, asociándose a dos o más, de los siguientes síntomas: dolores y molestias musculares, mareos, desorientación, alteraciones del sueño, cefaleas a tensión, trastornos digestivos, irritabilidad, incapacidad para relajarse…

Además, si aparecen síntomas vegetativos o depresivos, no serán lo suficientemente graves o persistentes como para poder englobarlos en cualquiera de estos trastornos específicos de la clasificación.

La neurastenia, también denominada el síndrome del corazón irritable, síndrome del esfuerzo, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, son sinónimos para los profesionales menos avezados e incluso suficiente para promover un tratamiento que mejore la clínica.

Al ser un cuadro sindrómico complejo, es posible que este y su nomenclatura siga evolucionando en el tiempo junto con los avances tecnológicos y comprensión de los trastornos funcionales que en él se incluyen.

¿Cuáles pueden ser las causas de la neurastenia?

Las causas de la neurastenia como de cualquier otro síndrome semejante, son tan amplias como queramos, nos podemos encontrar con asociación familia, posibles factores hereditarios, déficits nutricionales, tóxicos ambientales, trastornos psicoemocionales, entornos exigentes, enfermedades infecciosas, tras alteraciones hormonales, entre otras situaciones.

Nos encontramos ante un cajón de sastre en el que no se encuentra un disbalance concreto, por lo que se emplearán diversas medidas con el fin de regular los diferente desequilibrios.

Estrategia terapéutica de estos cuadros de astenia

En la actualidad el tratamiento de la astenia, astenia cerebral o neurastenia han de ser valoradas y tratadas de forma escalonada, con relación a la afectación de la calidad de vida de los afectados.

Debido a la heterogenicidad de estos cuadros, se debe contextualizar de forma individualizada la estrategia terapéutica, muchas de estas situaciones pueden ser subsidiarias de tratamientos tan simples como cambios en el estilo de vida, por medio del ejercicio moderado, una alimentación equilibrada y complementación, siempre bajo la prescripción de un profesional.

A propósito de los casos de astenia de toda índole, mencionaremos los grandes resultados obtenidos por René Quinton en el ámbito del estado psico/físico, con la mejoría de los tratados con la aplicación de la Terapia Marina, y la posterior aplicación por un gran número de profesionales a la vista de sus resultados.

Podemos poner un ejemplo, el estudio de Nicole L. Rogers et al., 2015 demuestra cómo tanto el ejercicio físico y el empleo de complementos nutricionales y, en particular, con nutrición celular con microelementos basada en el empleo del agua de mar mejoran diferentes parámetros fundamentales para la calidad de vida como son; mejoría de salud renal, cardiovascular y el SI en los adultos mayores.

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