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¿Qué es la dispepsia? Conoce sus causas y tratamiento

La dispepsia es un trastorno digestivo que en la mayoría de las ocasiones está relacionado con la comida. Los síntomas principales son el dolor abdominal, la hinchazón, la pesadez y la plenitud precoz, entre otros. ¿Sabes por qué se producen estas molestia digestivas y qué pautas tomar para prevenirlas? Sigue leyendo para conocer más detalles acerca de este trastorno.

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¿Qué causa la dispepsia?

La dispepsia puede formar parte de una patología digestiva orgánica o simplemente ser una alteración funcional, denominándose en este último caso dispepsia funcional.

El término de dispepsia o dispepsia funcional en la mayoría de las ocasiones se puede utilizar de forma indistinta, empleándose dispepsia ante un cuadro compatible y dispepsia funcional cuando se descarta patología orgánica y cumple con los Criterios Roma IV.

Cuando no encontramos alteraciones orgánicas aparentes, es un cuadro benigno, pero puede resultar muy molesto y  tiene que ser tratado.

Origen de la dispepsia

Para determinar el origen de la dispepsia es importante la realización de una buena anamnesis y exploración física. Se deben recoger de forma minuciosa los detalles que nos puedan orientar hacia una patología orgánica, puesto que su gravedad puede ser importante.

Existen una serie de síntomas que nos pueden encender las alarmas:

  • Encontrar sangre en heces.
  • Una pérdida de peso importante no intencional y no justificada por otro proceso diagnosticado.
  • La existencia de antecedentes familiares, sobre todo de primer grado de cáncer de colon o gástrico.
  • Dolores y molestias lo suficientemente importante que impidan o afecten a la conciliación del sueño y su mantenimiento.
  • Hallazgos anómalos en la exploración física…
  • Aparición de una anemia no justificada o refractaria.
  • Un inicio agudo en personas con una edad superior a los 50 años.

Una vez descartada la patología orgánica se procederá al valorar si la dispepsia es compatible con un cuadro funcional.

Criterios para el diagnóstico de la dispepsia funcional

Para el diagnóstico de la dispepsia funcional se emplean los Criterios Roma IV, que se centra en tres puntos:

  1. La clínica debe mantenerse por un tiempo igual o superior a los 6 meses.
  2. Se debe presentar, además, durante los tres meses previos a la consulta.
  3. No existir anomalías estructurales que justifiquen el proceso.

Además, debe presentar 1-2 de los siguientes criterios para su diagnóstico:

  • Pesadez postprandial
  • Saciedad precoz
  • Dolor epigástrico
  • Ardor epigástrico. Junto con una gastroscopia negativa.

¿Cuál es el tratamiento de la dispepsia?

Uno de los ejes del tratamiento de la dispepsia funcional son las medidas higiénico-dietéticas. En esta fase es importante valorar cuáles son los productos que nos pueden producir alteraciones digestivas, ya que las intolerancias alimentarias son difíciles de determinar.

La dispepsia funcional la podemos dividir en dos síndromes y se pueden diferenciar según el síntoma que predomine:

Síndrome de distrés postprandial

El cuadro dispépsico se va a manifestar con una sensación de pesadez o distensión abdominal tras la ingesta de los alimentos. Aparece un estado de saciedad que se da de forma precoz, que en la mayoría de las situaciones impide finalizar una comida normal (estos síntomas tienen que aparecer como mínimo 3 días a lo largo de la semana). Debido al hinchazón epigástrico y la sensación de plenitud, puede dar origen a la aparición de náuseas y eructos. Estos últimos con el fin de intentar eliminar la pesadez e hinchazón, pero resultan ineficaces. 

Tratamiento: procinéticos, principalmente cinitaprida y levosulpirida, aunque no son muy eficaces.

Síndrome de dolor epigástrico

Para este síndrome se deben cumplir unos criterios mínimos:

  • Dolor o sensación urente (ardor) en epigastrio,
  • Diferenciarlo del dolor retroesternal

Con las siguientes características: intensidad moderada e intermitente mínimo 1 vez por semana que no generaliza ni se localiza en otra zona del abdomen ni del tórax, no mejora con la emisión de gases o heces, suele aparecer o mejorar tras la ingesta, pero puede darse también en ayunas.

No cumple otros criterios diagnósticos de trastornos funcionales de la vesícula biliar o del esfínter de Oddi. Respeta el sueño, puede coexistir con distrés posprandial.

Tratamiento: IBPs, aunque tampoco son muy eficaces pues alrededor del 30% conseguirá mejorar, para este tipo de síndromes son mejores que los antagonistas H2.

Medidas dietéticas generales para la dispepsia

Entre las medidas, que son lógicas, tenemos:

  • Dietas bajas en grasas saturadas y productos refinados, además de frugales.
  • Reducir o eliminar las comidas muy condimentadas y acompañadas con bebidas alcohólicas.
  • Caminar tras las comidas para favorecer las funciones emuntorias y reducir de este modo el tiempo de vaciado gástrico.
  • Evitar el consumo de tabaco y otros tóxicos.
  • Determinar la existencia de infección por Helicobacter pylori y aplicar la estrategia “testar y tratar”.
  • Testar los alimentos más ácidos, valorar la repercusión que tiene sobre nuestro organismo (tomates, cítricos, salsas, vinagre…) y eliminarlos si es necesario.
  • Reducir los niveles de estrés y realizar ejercicio de forma regular

Todas las anteriores son estrategias muy útiles para reducir los síntomas del a dispepsia.

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