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¿Por qué es tan importante la dieta en caso de colon irritable?

dieta para colon irritable

El colon irritable o síndrome de intestino irritable (SII) es a un trastorno intestinal funcional, según la clasificación Roma IV. Para un alivio de los síntomas lo más importante es un correcto diagnóstico del subtipo de SII. En segundo lugar, la dieta para el colon irritable representa la clave para sentirse mejor. Te invitamos a descubrir más sobre las medidas higiénico-dietéticas recomendadas en caso de síndrome de intestino irritable.

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¿Cuáles son los síntomas del síndrome de intestino irritable?

Uno de los síntomas destacados asociados al síndrome de intestino irritable son los siguientes es la aparición de dolor abdominal de forma recurrente. Este tiene que aparecer mínimo una vez por semana en los últimos tres meses. Además, deberá ir asociado a dos o más de los siguientes síntomas:

  • Dolor abdominal, que estará asociado a la necesidad de expulsión de las heces. En la mayoría de las ocasiones, el dolor remite tras la deposición o expulsión de los gases. Es importante tener en cuenta que estas molestias suelen respetar el sueño.
  • Modificación de la consistencia de las heces.
  • Existencia concomitante de la variación del número/frecuencia de deposiciones.

Se añade, además, una subdivisión en categorías según si predomina el estreñimiento o las diarreas. Esto es importante puesto que modificará el tratamiento a elegir. Por lo general nos encontramos con SII en el que puede predominar la diarrea, el estreñimiento, cuadros mixtos, alternantes e inclasificables.

¿Por qué el diagnostico del colon irritable es clave?

Cuando nos encontramos frente a los síntomas del colon irritable o SII, lo más importante es descartar una patología orgánica.

Existen diferentes signos y síntomas de alarma que pueden orientarnos hacia una patología orgánica, puesto que pueden ser entidades de extrema gravedad.

Entre las posibles patologías orgánicas a destacamos:

Por lo que es importante conocer signos y síntomas de alarma como:

  • Síndrome constitucional.
  • Antecedentes personales o familiares de cáncer del tubo digestivo.
  • Aparición de sangre en las heces.
  • Que el dolor o molestia no respeta el sueño, obligando en ocasiones la necesidad de levantarse e ir al baño.
  • Que aparezca en mayor de 50 años.

Es por esto importante una buena anamnesis y exploración del paciente, junto con las pruebas complementarias pertinentes, para el diagnóstico de certeza del colon irritable o SII.

Existe un tratamiento del colon irritable

El tratamiento principal en el colon irritable o SII se centra en las medidas higiénico-dietéticas. De hecho, si el paciente es capaz de seguir estas medidas, con mucha probabilidad estas serán suficientes para poder controlar la enfermedad.

Dicho de otra forma, la dieta es clave para controlar los síntomas del SII, sin necesidad del empleo de fármacos.

Entre estas medidas higiénico-dietéticass encontramos:

  • El consumo de fibra con las comidas tanto solubles como insolubles.
  • Tener un horario de comidas y evitar su alteración
  • Comer con calma y moderación
  • Realizar ejercicio físico de forma regular
  • Tomar suficiente agua entre las comidas (1, 5L/día)
  • Reducir los irritantes como el exceso de café, alcohol, picantes, etc.

Además, cada individuo puede investigar los alimentos que le sientan bien o no sencillamente observando el producto a estudio y, tras la ingesta, valorar parámetros como:

  • Pesadez
  • Ardor
  • Dolor abdominal
  • Ralentización del vaciado gástrico evaluado por digestión lenta y flatulencias

Estas últimas recomendaciones simplemente sirven para valorar algún producto en concreto, que creamos que nos sienta mal.

Como tratamiento específico farmacológico del colon irritable, se utilizan medicamentos como los espasmolíticos, secretagogos, antidepresivos, procinéticos, los estimulantes rectales como el supositorio, el linaclotide, prucalopride, lubiprostona, etc.

Un especialista indicará uno u otro según el subtipo de SII, si este está asociado a estreñimiento, diarrea o a cuadros mixtos. La recomendación del empleo de uno u otro dependerá del cuadro clínico y de los síntomas que se presenten en el paciente.

¿En qué consiste la dieta para el colon irritable?

Como sucede en la mayoría de las ocasiones en patologías funcionales no se conoce el elemento concreto que conduce a la aparición del episodio clínico del colon irritable o SII.

En no pocas ocasiones, las situaciones de estrés, nerviosismo y ansiedad, son suficientes para que aparezcan los síntomas, demostrándose la dificultad para determinar las medidas concretas que nos salvarán del padecimiento de la enfermedad.

Aun así, seguir una dieta para el colon irritable o SII es clave para reducir estos síntomas. Pero ¿En qué consiste esta dieta? Por lo general se trata de una serie de hábitos que caracterizan una dieta equilibrada. Estos incluyen:

  • La toma moderada de grasas (sobre todo animales).
  • No exceder con los cítricos, sobre todo por la noche.
  • Evitar las comidas copiosas. Los alimentos deben estar bien masticados con el fin de homogeneizar el bolo. Tampoco hay que excederse con los condimentos.
  • Valorar los productos que producen flatulencias, como col, coliflor, legumbres, etc. Esto no quiere decir que se deban dejar de consumir, solo que si su consumo nos da síntomas debemos valorar la mejor forma para tomarlos. Y en el caso de las legumbres se pueden consumir sus brotes.
  • Contemplar el efecto de los lácteos y sus fermentos.
  • Evaluar el efecto de los cereales, sobre todo aquellos que contengan gluten. Si encontráramos una mejoría con su eliminación es posible que no se trate de un colon irritable, sino más bien de una intolerancia al gluten que en ocasiones puede ser negativa en la serología de los anticuerpos, requiriendo de más estudios.

Lo mejor que podemos hacer para acertar en una dieta para el colon irritable o SII es pedir el asesoramiento de un profesional, de forma que se pueda iniciar una estrategia que ofrezca resultados y seguridad.

Conoce los beneficios del agua de mar para colon irritable

Entre sus síntomas, el colon irritable o SII puede producir diarrea o estreñimiento y para ambas situaciones es imprescindible el consumo de agua entre 1,5 a 2L.

Al agua ingerida podemos, por medio del agua de mar, sumar los electrolitos y elementos traza que aportarán los minerales que pueden perderse durante un episodio de diarrea. Los mismos minerales, también, se puede emplear para la hidratación de las secreciones intestinales favoreciendo la retención de agua por las heces, aumentando su volumen y facilitando su expulsión.

El agua de mar isotónica regula el bolo manteniendo una concentración isotónica, ayudando de esta forma a la normalización del tránsito intestinal.

A René Quinton le fue de gran ayuda en las diarreas infantiles, empleando el agua de mar como un reconstituyente natural del volumen plasmático, obteniendo resultados asombroso. Incluso los niños que no toleraban la leche, si las tomas las hacía en combinación con el agua de mar eran más toleradas y el lactante se recuperaba de su afección.

El agua de mar isotónica, además de hidratar, nutre al organismo por el aporte de microelementos que nos son esenciales y en las concentraciones que nuestro plasma requiere.

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