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Piel atópica: todo lo que debes saber sobre su tratamiento

Llamamos piel atópica a la manifestación cutánea de una enfermedad mucho más profunda de lo esperado.

También se conoce como dermatitis atópica o eczema atópico y es una enfermedad inflamatoria crónica que se caracteriza por la aparición de piel seca, prurito y erosiones por rascado.

En el 90% de los pacientes con dermatitis atópica se resuelve el cuadro tras la adolescencia. 

En este artículo explicamos más detalles sobre la piel atópica, qué es, cómo se diagnostica y los posibles tratamientos.

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Etiología de las pieles atópicas

La etiología de la dermatitis atópica es de origen multifactorial y puede ser causada, por ejemplo, por factores genéticos, inmunológicos o medioambientales. Por lo tanto, resulta complejo el control apropiado de la enfermedad ya que podemos encontrar un sinnúmero de estímulos capaces de detonar un brote o exacerbación.

La respuesta inmunológica en los pacientes con dermatitis atópica está caracterizada por una elevación significativa de los niveles de IgE, posiblemente por el efecto de la interacción de superantígenos y un desequilibrio de la respuesta de los LT cooperadores.

En algunos estudios se han reportado alteraciones del sistema neurovegetativo, mediado por neuropéptidos, así como alteraciones en la síntesis de ácidos grasos poliinsaturados.

Fisiopatología de la piel atópica

Las implicaciones inmunológicas son múltiples, siendo las alteraciones de los LT cooperadores importantes del desarrollo de la dermatitis y su cronicidad.

Esto sucede por un predominio de la activación de los linfocitos Th2 productores de interleucinas 3, 4, 5 y 13, favoreciendo de esta manera la liberación al torrente circulatorio de eosinófilos y posterior formación y secreción de IgE.

Por causa de la afectación de la piel, los pacientes con dermatitis atópica son propensos al desarrollo de infecciones cutáneas. Además, existen diferentes factores precipitantes de un brote de dermatitis o exacerbación, entre ellos contamos con:

Dermatitis atópica factores precipitantes

  • Irritantes de contacto.
  • Sudoración.
  • Aerosoles y alérgenos.
  • Alimentos.
  • Estrés y otros factores psicológicos.
  • Infecciones.
  • Traumatismos.

Hay muchos factores capaces de producir un episodio de dermatitis atópica en pacientes susceptibles.

¿Cómo se diagnostica la piel atópica?

En la actualidad, la dermatitis atópica se diagnostica según diferentes criterios:

Criterios mayores:

  • Prurito.
  • Antecedentes personales o familiares.
  • Dermatitis crónica y recurrente.
  • Morfología típica de dermatitis atópica.

Criterios menores:

  • Xerosis.
  • Ig E sérica elevada.
  • Dermatitis palmo-plantares.
  • Conjuntivitis.
  • Signo del doble pliegue o pliegue de Dennie Morgan.
  • Queratosis pilar.
  • Catarata subcapsular anterior.
  • Eccema del pezón.
  • Infecciones cutáneas.

Con la aparición de los criterios mayores es suficiente para el diagnóstico clínico de la dermatitis atópica, aunque también se considera por parte de algunos autores, que deben aparecer además tres o más criterios menores para su diagnóstico.

Tratamiento de la piel atópica

Para el tratamiento de la dermatitis atópica debemos considerar una serie de medidas generales, además del tratamiento farmacológico tanto tópico como sistémico.

Medidas generales en dermatitis atópica

  • La ropa se debe lavar con detergentes poco agresivos para la piel, los detergentes de jabón simples son las mejores opciones para el lavado de la ropa.
  • Empleo de ropa de algodón, eliminar la lana y minimizar los sintéticos.
  • Dieta equilibrada rica en antioxidantes y vitaminas.
  • No aplicar productos químicos sobre la piel.
  • No emplear antipruriginosos y protectores solares sobre pieles inflamadas.
  • Empleo de cremas hidratantes y lubricantes, con el fin de proteger la piel y mejorar el efecto barrera.
  • Otros.

Tratamiento tópico de la dermatitis

En el tratamiento de la fase aguda de la dermatitis atópica se emplearán fomentos o baños, útiles para calmar e hidratar la piel de los afectados, sobre todo en el periodo agudo. Los más empleados son los baños de té o manzanilla, sulfato de cobre, subacetato de aluminio que alivian eczema y piel seca.

Se deberá agregar antibióticos en los casos de sobre infección, en algunos casos se deberá implementar con antibióticos sistémicos, siempre a criterio del especialista.

Como tratamiento tópico de base en las pieles atópicas se emplearán los corticoides tópicos de forma escalonada, empleando primero los de menor potencia e ir subiendo según necesidad. 

Hay que tener en cuenta que el tratamiento tópico con corticoides a lo largo del tiempo puede producir efectos deletéreos sobre la piel con el desarrollo de atrofia cutánea, estrías, etc. Por lo que su uso siempre debe estar controlado por el especialista.

Cuando nos encontramos en la fase crónica de la dermatitis atópica se producen alteraciones cutáneas con sobrecrecimiento y liquenificación epidérmica. En estos casos se deberán emplear cremas tópicas capaces de reducir el incremento del grosor epidérmico. Entre las cremas encontramos sustancias reductoras como las que contienen el alquitrán, la urea, los AAS…

Tratamiento sistémico del eczema atópico

Como tratamiento sistémico para la dermatitis atópica se pueden emplear:

  • Antihistamínicos tanto de primera como de segunda generación, dependiendo de lo que se pretenda. En otras palabras, si queremos un efecto sedante, empleamos los antihistamínicos de primera generación y en el caso de los de segunda generación es posible que puedan modificar la historia natural de la enfermedad.
  • Antibióticos sistémicos: existen situaciones en las que además de los antibióticos tópicos se deberán emplear los sistémicos, sobre todo en los que se sospeche infección por estafilococos o en situaciones en las que encontremos una infección cutánea importante, con el fin de mejorar la eficacia del tratamiento sistémico.
  • Antivirales: en el caso de encontrarnos infecciones virales, se deberán emplear los antivirales por vía oral.

Tratamientos especializados para las pieles atópicas

Existen situaciones en las que los tratamientos convencionales no funcionan y el especialista deberá emplear nuevos fármacos, entre ellos contamos con:

  • Inmunoterapia. Este tratamiento es eficaz sobre todo en los cuadros en los que concomitantemente se padece de alergias francas.
  • Tacrolimus y Pimecrolimus. Estos fármacos son inmunomoduladores que reducen la producción de citocinas proinflamatorias.
  • Modificadores de leucotrienos.
  • Anticuerpos monoclonales.
  • Ciclosporinas.
  • Interferón.

El tratamiento especializado se centra en el control de la inmunidad, de forma que se pueda reducir las respuestas sistémicas y cutáneas del organismo frente a los factores precipitantes.

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1 comentario

angela

16/02/2021 19:13

gracias por la informacion, saludos