moxa artemisa

La artemisa o hierba de San Juan es una planta aromática de tallo herbáceo, con una amplia distribución. Se emplea con fines curativos en forma de cataplasmas, tisanas, aromaterapia y tiene múltiples propiedades como sedante, antiespasmódica, relajante o tónico digestivo.

Pero una de sus particularidades es el empleo de la planta de artemisa para la confección de puros de moxa, empleados por la medicina tradicional china en su repertorio terapéutico.

Su olor característico, su fácil encendido y el calor irradiado por el puro de moxa de artemisa lo hacen ideal, para utilizarlo en la medicina tradicional china como técnica de calor sobre los puntos de acupuntura o en otras localizaciones.

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¿Por qué los puros de moxa de artemisa?

El hecho de que se emplee la artemisa, se debe su fácil acceso, gracias a su sencillo cultivo, por otro lado, es una planta aromática, con características de combustión apropiadas para poder manejarla en diferentes presentaciones.

Todas estas propiedades la hacen ideal para su empleo en la terapia de moxibustión.

¿Cuándo aplicamos la moxa de artemisa?

Se puede decir en términos generales que la aplicación de calor, en este caso por medio de la moxa de artemisa, se da en todas las situaciones en las que encontremos estancamientos, frío de origen exógeno o de origen endógeno.

Con la aplicación de la moxibustión se producen efectos locales, con el incremento de la emisión de radiación térmica que termina por estimular la cinética molécular del tejido tratado, pero, además, cuando se realiza sobre los puntos de acupuntura (zonas de elevada conductancia eléctrica) los efectos pueden tener una respuesta sistémica.

Ley de la constancia térmica

Las técnicas en las que se emplea el calor y los infrarrojos como tratamiento, son múltiples, siendo este fundamental para una correcta función celular, con la moxibustión restablecemos las inercias y la dinámica tisular, de forma que se agilizan los mecanismos de reparación.

El medio interno de las diferentes especies requiere de una temperatura determinada asociada a su origen, esta es una de las conclusiones de René Quinton, de la misma forma que René Quinton determinó las temperaturas internas de las diferentes especies, los orientales seleccionaron la artemisa no de forma azarosa.

El empleo de la moxa de artemisa no es baladí, la moxa alcanza una temperatura de 640 k, despidiendo una energía con una longitud de onda semejante a la del sol, siendo importantes desde la perspectiva oriental para la correcta aplicación de la terapia de moxibustión.

Como conclusión decir, que la aplicación de la moxibustión parece algo rudimentario, pero sin dejar de ser así, tiene una serie de características que la hacen especial, que ya he nombrado pero que voy a repetir, entre ellas encontramos; la emisión de una temperatura ideal con el efecto propio del calor, además, está el efecto infrarrojo que aumenta la penetrancia del calor por radiación y a eso sumarle la capacidad de dirigir con el puro de moxa las zonas a tratar.

Es una técnica milenaria que en la actualidad está vigente y es más que interesante experimentar sus efectos.

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