Terapias del mar

Microbiota, intestino y su relación con las migrañas

El entorno en el que vivimos interviene claramente en nuestra homeostasis. Un ejemplo es la relación del ambiente, el organismo y la microbiota intestinal, entre otros procesos. 

Esta relación del entorno con nuestra mucosa intestinal interviene en la regulación de nuestro sistema inmune y homeostasis orgánica. Como consecuencia, alteraciones intestinales dan lugar a patologías extradigestivas, así como patologías digestivas tienen efectos extradigestivos.

Aunque la integración es compleja entre el cerebro, el intestino y nuestra microbiota, los estudios están revelando la importancia de su relación y cómo su desequilibrio afecta a múltiples procesos. Entre ellos, la aparición o sensibilización en el padecimiento de migrañas y otras cefaleas.

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Eje intestino – cerebro y migrañas

El eje-intestino cerebro es un sistema de retroalimentación bidireccional en el que por medio de la producción de mediadores o factores solubles, así como hormonas, junto con la permeabilidad del intestino, pueden producirse alteraciones sistémicas y desequilibrios orgánicos, como sucede en algunos cuadros de migrañas.

Los estudios sugieren que son múltiples los factores que intervienen en la sensibilización a la migraña, como son los mediadores inflamatorios (IL-1b, IL-6, IL-8 y TNF-alfa), el perfil de la microbiota, neuropéptidos, hormonas del estrés…

Futuros estudios se centrarán en separar la compleja maraña de interrelaciones que existen entre diferentes sistemas de control homeostático, sus mediadores y patologías asociadas, con el fin de orientar tratamientos específicos para poder intervenir por medio de fármacos o medidas concretas y eficaces.

El papel de la inflamación en la migraña

En el intestino, tanto los mediadores inflamatorios como las células inmunes pueden actuar como sensibilizadores de las terminaciones nociceptivas induciendo el dolor visceral (1).

Se ha observado, además, que las citocinas proinflamatorias (IL-8, IL-6, IL-1b y TNF-alfa) se han implicado en la migraña y estos mediadores se incrementan en plasma durante los ataques de migraña (2).

Las bacterias intestinales se ven influenciadas de forma indirecta por las citocinas inflamatorias en su mantenimiento del equilibrio del eje intestino-cerebro.

migraña intestino microbiota

Intestino, migrañas y sustancias neuroactivas

Diferentes sustancias neuroactivas están implicadas en el desarrollo de los cuadros de migraña, entre ellas contamos con:

  • Los niveles de moléculas como el péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP) se encuentran elevados durante los episodios de migraña. Por medio del empleo de fármacos que reducen sus niveles, como son los antagonistas de los CGRP, disminuye la clínica de los pacientes de forma significativa (3).
  • En la actualidad, se pretende definir el marco químico que regula la respuesta de las neuronas talámicas en la regulación trigémino-vascular. 

Entre las conexiones nos encontramos con algunas monosinápticas entre las neuronas trigémino-vasculares talámicas y los axones que contienen GABA, dopamina, noradrenalina, histamina, orexina, serotonina, glutamato y hormona concentradora de melanina. Es por esto que, todas estas sustancias, pueden estar implicadas en la aparición o sensibilización en los episodios de migrañas (4).

  • Se cree que los neuropéptidos que incluyen CGRP, SP, VIP, NPY tienen capacidad antimicrobiana en diferentes cepas de las bacterias intestinales. Estas a su vez intervienen en los procesos inflamatorios y estos neuropéptidos pueden mediar en la reducción de los ataques de migraña y su intensidad gracias al control de la flora intestinal.
  • Además, la sustancia P aumenta sus concentraciones colónicas en respuesta a los antibióticos y la disbiosis posterior. En este último caso se produce una reducción de la sustancia P con la administración de Lactobacillus paracasei (5).
  • La migraña se asocia con la infección por Helicobacter pylori, SII, enfermedad celíaca, EII, entre otras. Por este motivo es esencial un buen control de estas enfermedades para reducir la probabilidad de padecer un episodio de migraña.

Síntomas y patologías digestivas relacionados con las migrañas

En la migraña nos encontramos con diferentes fases:

  • Fase 1 o fase de pródromos: caracterizada por alodinia, cansancio, irritación…
  • Fase 2: aparece el aura, en los cuadros de migraña con aura que son cerca del 20-25% de los casos, siendo estas auras principalmente visuales.
  • Fase 3 o fase de aparición de la cefalea: en la que nos encontramos con el dolor hemicraneal con afectación de una o más ramas del trigémino, sumándose síntomas como las náuseas y/o vómitos y la fotofobia.
  • Fase 4: aparece lo que se denomina resaca, donde existe una sensibilización corporal. Esto da lugar a la aparición de dolor ante estímulos que de forma general no lo producen, como pueden ser las caricias, el contacto con algo caliente, hormigueos…

¿Sabías qué?

  • En personas con migrañas es relativamente frecuente encontrar síntomas digestivos, así como en pacientes con patología digestiva podemos encontrar episodios de migraña asociados.
  • Existe una asociación de patologías como la infección por el Helicobacter pylori, enfermedad inflamatoria intestinal, celiaquía, síndrome de intestino irritable con la migraña. Un correcto tratamiento es útil para reducir la sensibilización trigeminal.

Si quieres mejorar tus migrañas, cuida tu intestino

Diversos estudios han valorado la relación existente entre la alimentación y las migrañas. Entre sus resultados se ha mostrado que la reducción de la ingesta de grasas no saludables en la dieta durante tres meses resultó en una reducción de la intensidad, la frecuencia y el consumo de medicamentos para las cefaleas (6). 

En la actualidad, se está retomando el estudio de los efectos de la histamina en la migraña gracias a la aparición de nuevos receptores de histamina (H3, H4). De modo que se están replanteando el empleo de nuevos antihistamínicos para tratar las migrañas asociadas a niveles elevados de histamina con la minimización de los efectos adversos (7).

También se han encontrado resultados significativos en pacientes a los que se les redujo el consumo de fuentes de carbohidratos con alto índice glucémico. Esto se hizo por medio de la asignación de dos grupos: uno con dieta de bajo índice glucémico y otro grupo de toma de medicamentos profilácticos. 

La gravedad de los ataques se redujo tanto a los 30 como a los 90 días en el grupo del fármaco, pero solo a los 90 días en el grupo de la dieta, siendo la dieta un tratamiento coadyuvante muy importante para el tratamiento de las migrañas (8).

¿Qué puede hacer un paciente con migrañas para mejorar su intestino y su microbiota?

  1. Descartar la celiaquía: una de las posibles manifestaciones extradigestivas de la celiaquía pueden ser las migrañas u otros tipos de cefaleas. Por ello se debe tener en cuenta esta patología e incluirla en el diagnóstico diferencial, puesto que pueden permear sustancias al torrente circulatorio o existir deficiencias nutricionales que pueden agravar o potenciar las migrañas en pacientes predispuestos.
  2. Alimentación prebiótica: por medio de los prebióticos favorecemos que el microbioma intestinal sea el apropiado, manteniendo las proporciones de los diferentes microorganismos que, junto con el sistema inmune y la mucosa intestinal, regulan la formación de mediadores de la inflamación y de la inmunidad, estos implicados en la aparición de las migrañas.
  3. Alimentos antiinflamatorios: los alimentos con capacidad antiinflamatoria han demostrado ser útiles en el manejo de las migrañas, entre ellos encontramos los que son ricos en W-3, vit. D y antioxidantes.
  4. Suplementación: omega 3, D3 y magnesio, así como los micronutrientes resultan útiles para minimizar los episodios de migraña en pacientes seleccionados. Como ejemplo tenemos el magnesio catión implicado en diversas patologías como puede ser el Alzheimer, ICTUS, IAM y las migrañas entre otros procesos. Parece que el magnesio puede reducir los ROS y otros mediadores inflamatorios que alteran la barrera endotelial (a través de TRPM7, MagT1 y S1P1), por medio del refuerzo de esta barrera y la reorganización del citoesqueleto. Por ello es importante mantener unos niveles apropiados de magnesio, por sus efectos sobre la prevención de la disfunción vascular que está implicada en muchos procesos patológicos como la migraña (9).
  5. Ejercicio físico: es una fuente de antioxidantes que regulan la tensión arterial. Además, regula el estado de ánimo, por lo que es un buen complemento para mantener una homeostasis apropiada. Sin embargo, durante el episodio de migraña no se debe hacer ejercicio puesto que se ha visto que se agrava, pero en los periodos intercrisis es totalmente recomendado.
  6. Ritmo circadiano: es importante mantener una higiene del sueño. Los ritmos circadianos están controlados por neuropéptidos y neurotransmisores en los centros superiores. Cuando rompemos los ritmos se desajustan sus niveles y al estar implicados en la función vascular cerebral, como sucede con el nervio trigémino, pueden detonar o agravar los cuadros de migraña.

¿Cómo mejorar los síntomas de las migrañas con agua de mar?

El agua de mar interviene de diversas formas en el equilibrio orgánico. Por un lado, tenemos el efecto de los microelementos sobre las funciones celulares y en particular sobre la función inmune por medio de su modulación.

Además, contamos con que el agua de mar contiene materia orgánica que puede estar implicada en su efecto probiótico e inmunomodulador, que se ve potenciado por su contenido en selenio, magnesio, zinc…Por tanto, el agua de mar favorece de forma indirecta el mantenimiento de la homeostasis, equilibrio fundamental para mantener unos niveles de diferentes mediadores químicos en sus rangos de normalidad.

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  • Bibliografía:
  1. Cavaillon JM. Citocinas pro versus antiinflamatorias: mito o realidad. Biología celular y molecular (Noisy-le-Grand, Francia). 2001; 47 (4): 695–702.
  2. Ramachandran R. Inflamación neurogénica y su papel en la migraña. Semin Immunopathol. 2018; 40 (3): 301–314. doi: 10.1007 / s00281-018-0676-y.
  3. Santos-Lasaosa S, Belvís R, Cuadrado ML, Díaz-Insa S, Gago-Veiga A, Guerrero-Peral AL, Huerta M, Irimia P, Láinez JM, Latorre G, Leira R, Pascual J, Porta-Etessam J, Sánchez Del Río M, Viguera J, Pozo-Rosich P. Calcitonin gene-related peptide in migraine: from pathophysiology to treatment. Neurologia. 2019 Jul 17:S0213-4853(19)30075-1. English, Spanish. doi: 10.1016/j.nrl.2019.03.013. Epub ahead of print. PMID: 31326215.
  4. Noseda R, Borsook D, Burstein R. Neuropéptidos y neurotransmisores que modulan las vías tálamo-corticales relevantes para la migraña. Dolor de cabeza. Mayo de 2017; 57 Suppl 2 (Suppl 2): ​​97-111. doi: 10.1111 / head.13083. PMID: 28485844; PMCID: PMC5424619.
  5. Verdú EF, Bercik P, Verma-Gandhu M, Huang XX, Blennerhassett P, Jackson W, et al. La terapia probiótica específica atenúa la hipersensibilidad visceral inducida por antibióticos en ratones. Intestino. 2006; 55 (2): 182-190. doi: 10.1136 / gut.2005.066100.
  6. Evcili G, Utku U, Ogun MN, Ozdemir G. Resultados de seguimiento temprano y a largo plazo de una dieta de bajo índice glucémico para la profilaxis de la migraña. Agri. 2018; 30 (1): 8-11.
  7. Worm J, Falkenberg K, Olesen J. Histamine and migraine revisited: mechanisms and possible drug targets. J Headache Pain. 2019 Mar 25;20(1):30. doi: 10.1186/s10194-019-0984-1. PMID: 30909864; PMCID: PMC6734463.
  1. Ferrara LA, Pacioni D, Di Fronzo V, Russo BF, Speranza E, Carlino V, et al. La dieta baja en lípidos reduce la frecuencia y la gravedad de los ataques de migraña aguda. Nutr Metab Cardiovasc Dis. 2015; 25 (4): 370–375. doi: 10.1016 / j.numecd.2014.12.006.
  2. Zhu D, You J, Zhao N, Xu H. Magnesium Regulates Endothelial Barrier Functions through TRPM7, MagT1, and S1P1. Adv Sci (Weinh). 2019 Jul 30;6(18):1901166. doi: 10.1002/advs.201901166. PMID: 31559137; PMCID: PMC6755513.

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