Terapias del mar

Leucopenia: tratamiento y su relación con el sistema inmunológico

Existen varias causas que producen una leucopenia y el tratamiento será específico según la enfermedad. No obstante, en muchas ocasiones es posible que no haya un origen concreto de esta condición. En todo caso, uno de los mejores tratamientos de la leucopenia consiste en evitar la aparición de las causas. En este artículo explicamos la importancia de fortalecer el sistema inmune como medida para prevenir la leucopenia.

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¿Qué es la leucopenia?

La leucopenia es el resultado de un recuento de leucocitos en sangre inferior a 4000/mm3, según la OMS.

Es un trastorno de la sangre afectado por una baja producción de leucocitos o glóbulos blancos (encargados de combatir contra gérmenes, virus y bacterias).  

¿A qué se debe la leucopenia?

Existen múltiples causas de leucopenia:

  • Procesos neoplásicos.
  • Infecciosos.
  • Inflamatorios.
  • Autoinmunes.
  • Desnutrición.
  • Toxicidad inducida por fármacos o medicamentos.
  • Alteraciones psicosomáticas.

Las causas pueden ser centrales o periféricas y el tratamiento de la leucopenia se orientará hacia la causa subyacente.

Muchas de las leucopenias son el resultado de procesos virales, ya que estos son los que más infecciones producen en humanos por depresión tóxica de la médula

También, podemos encontrar situaciones en las que aparece la depresión medular secundaria a desnutrición, procesos neoplásicos, por agentes físicos o químicos. Esta última es otra causa común de leucopenia.

Recordamos que además existen ciertas predisposiciones que pueden favorecer las infecciones o alteraciones de la respuesta defensiva por condicionar al sistema inmune. Estas serán determinantes en el origen primero, es decir, los factores que pueden favorecer las causas que darán lugar a la leucopenia.

¿Qué sabemos sobre el tratamiento para la leucopenia?

Uno de los mejores tratamientos para la leucopenia es evitar, en la medida de lo posible, la aparición de sus causas. Por este motivo, en la actualidad, un campo importante de investigación son los supra-circuitos orgánicos, en los que se está descubriendo la gran cantidad de interrelaciones que existen en todo el organismo, como es el caso de la psiconeuroinmunología

Los efectos de la nutrición en el sistema inmune

Está más que documentada la necesidad de una buena nutrición para un correcto funcionamiento del sistema inmune. Tanto los macro como los micronutrientes están implicados no solo en el mecanismo de respuesta frente a lo extraño, sino también con el reconocimiento de lo propio y la modulación de la respuesta (una vez que esta ha alcanzado su objetivo debe cesar).

Además, los nutrientes intervienen de forma concertada con el sistema nervioso y el endocrino, en la regulación de todo el sistema vital, siendo cruciales en la homeostasis.

No solo son fundamentales los macronutrientes para una correcta función inmune, también lo son las vitaminas, los minerales, los elementos traza y ultratraza, indispensables para una buena coordinación inmune y una actividad eficaz.

Son muy importantes sustancias como la vitamina A, E, D, C, el complejo B y el ácido pantoténico. Los micronutrientes como el hierro, magnesio, selenio, zinc, manganeso, cobalto o el cobre, también, son elementos fundamentales y necesarios para una correcta función enzimática y, por lo tanto, para un correcto y eficaz desempeño de la actividad inmune.

Existe mucha investigación al respecto, donde se hace hincapié en la calidad de la nutrición humana más que en la cantidad. Esto se debe a que, además de la necesidad de energía y estructura, los organismos necesitan emplear esa energía para el desarrollo de las estructuras por medio de procesos enzimáticos. A su vez, estos procesos requieren de elementos clave cuales los coenzimas y los cofactores, que son los encargados de la correcta función enzimática.

Para el correcto desarrollo de las estructuras, deben integrarse en ellas metales que son fundamentales para una correcta estructuración. Por ello, se le debe dar mucha importancia a la  micronutrición.

La leucopenia y los estados de equilibrio global

Un estudio de campo evaluó los estados de ansiedad y depresión en relación con la leucopenia, en el que se concluía que existía un descenso de los leucocitos en el grupo de pacientes que padecía ansiedad con respecto al que no la padecía, de forma estadísticamente significativa. 

“Este es un elemento más de la pócima, para el alquimista, que debe entender como se integra en un sistema vivo-complejo, los azares de la existencia con las consecuencias que de ellos derivan. Esta realidad a la que pertenecemos es la integración del conjunto de variables, creando una realidad presente e inexorable, creando al individuo. Estando sujeto a una imbricada red de interconexiones, que de forma compleja construye una melodía con infinitos armónicos, que es la vida”.

La psiconeuroinmunología pretende desentrañar la proporción, el peso específico, de cada uno en los elementos que forman parte de la ecuación, ya que lo que está claro es que juegan un papel importante.

Leucopenia: tratamiento y homeostasis inmune

El origen de la leucopenia puede ser múltiple y ha de ser tratada de forma específica. 

En el caso en que se asocie a una enfermedad concreta, el tratamiento de la leucopenia ha de ser el específico de la enfermedad. Cuando es preciso, también un tratamiento para estimular la médula. 

En muchas situaciones nos podemos encontrar con niveles bajos de leucocitos sin una causa aparente. Es muy importante tener un sistema inmune alerta, capaz, y preparado, dotado de los elementos necesarios para su correcta función.

Una buena alimentación, salud física, mental y emocional favorecerá que en nuestro medio interno se encuentren los elementos necesarios para que nuestro sistema inmune actúe de la forma más eficiente. De esta forma, la homeostasis inmune se encuentra en las condiciones apropiadas. 

Terapia Marina y sistema inmune

René Quinton mostró empíricamente en numerosos casos los efectos de la Terapia Marina en las enfermedades inflamatorias e infecciosas, planteando la posibilidad de que el empleo del agua de mar debía tener algún efecto sobre el sistema inmune. 

Mostró también la viabilidad de leucocitos en una placa de Petri, dejando asombrados a quienes lo vieron con sus propios ojos.

En la actualidad, existen evidencias experimentales que demuestran las propiedades del agua de mar en la activación del sistema inmune, y como la adición de agua de mar isotónica en una placa con leucocitos con medio produce de forma espontánea agregados celulares.

Estos estudios llevados a cabo por el Dr. Sempere exponen, junto con muchos otros, los beneficios del agua de mar en la modulación del sistema inmune.

No olvidemos que el caldo primigenio es el agua de mar y, por las leyes de la constancia de René Quinton, el aporte de este medio al medio interno celular hace que esta se revitalice, aumentando así su actividad y energía motriz. Lo que a priori fue una proposición, con el paso de los años lo único que hace es confirmarse.

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