La laringitis en bebés es un cuadro sindromático secundario a una infección de origen principalmente vírico, que afecta a la laringe y áreas como la faringe, la glotis, la subglotis o la tráquea. Se trata de un proceso autolimitado que cursa con tos, escozor de garganta o ronquera y ocurre con mayor frecuencia en los periodos de frío como el otoño y el invierno. El tratamiento para la laringitis es sintomático.
En este artículo explicamos qué es la laringitis (bebe), su epidemiología y cuáles son las bacterias causantes. Además, hablamos de sus principales síntomas y causas y qué tratamiento podemos aplicar para resolver este cuadro.
¿Qué es la laringitis (bebe)?
La laringitis (bebe) es una inflamación de la mucosa laríngea causada principalmente por sobrecarga, irritación o infección de las cuerdas vocales dentro de la laringe. Aunque menos frecuente, también puede ser causada por bacterias y hongos. Estos cuadros infecciosos que afectan a la laringe se denominan laringitis agudas. La laringitis provoca que la voz se vuelva áspera o ronca. En la mayoría de los casos, la laringitis aparece rápidamente y puede durar hasta dos semanas.
Tipos de laringitis en bebés y niños
- Laringitis crónica: dura más de tres semanas. Está causada por una exposición prolongada a un irritante, una enfermedad o una lesión.
- Laringitis aguda: es la más frecuente y es una afección temporal. Está causada por una enfermedad o un esfuerzo vocal.
Laringitis (bebe): sintomas
Los principales síntomas de la laringitis en bebés son la tos y la ronquera, pero podemos encontrar una clínica más amplia como:
- Dolor de garganta o garganta seca.
- Tos seca.
- Voz ronca.
- Ausencia de voz
- Ganglios o ganglios linfáticos inflamados.
- Irritación o picor de garganta.
- Estridor ( en los cuadros donde la inflamación es importante).
- Disnea (cuando el edema de la glotis es significativo, sobre todo en los bebés debido a la inmadurez de los cartílagos laríngeos, denominado laringomalacia).
- Cansancio.
- Fiebre o escalofríos.
- Otros síntomas sistémicos asociados a la reacción febril.
Cómo identificar un cuadro de laringitis
El diagnóstico de un cuadro de laringitis en bebés suele ser sencillo, ya que el bebé manifestará su malestar a través del llanto. En ese momento es cuando se percibe la alteración de la voz y, por tanto, la afectación del área laríngea.
El cuadro suele debutar con una rinitis o rinosinusitis viral que evoluciona en unos días a una laringitis, donde se ponen de manifiesto la tos y la ronquera.
Epidemiología de la laringitis en bebés y niños
La laringitis aguda aparece con mayor frecuencia en niños, principalmente entre los 3 meses y los 2-3 años, con una mayor incidencia en los periodos fríos, otoño e invierno.
La etiología viral por Parainfluenza es lo más frecuente, aunque pueden verse implicados también el VSR e Influenza, entre otros.
En la mayoría de las situaciones es un cuadro autolimitado que solo requiere descanso y tratamiento sintomático.
¿Qué microorganismos causan la laringitis?
Los principales agentes causantes de las laringitis son los virus:
- Virus Parainfluenza e Influenza: son los más frecuentes, sobre todo en bebés y niños
- VSR
- Adenovirus
- Rinovirus.
- Enterovirus.
Las bacterias también se pueden ver implicadas (es menos frecuente). Las más frecuentes son Haemophilus influenzae (reducido el número de casos por la vacunación), Streptococcus, Neisseria, Staphylococcus, Corynebacterium difteriae (bacteria que produce la difteria enfermedad potencialmente mortal, pero en la actualidad prevenible por la vacunación).
Los hongos pueden ver implicados pero estos casos son muy poco frecuentes y, en la mayoría de laringitis por hongos, la infección es secundaria a una alteración de la respuesta inmune del paciente (inmunosupresión o inmunocompromiso), como pueden ser los cuadros de laringitis causados por Candida albicans.
Tratamiento para laringitis en bebés
El tratamiento de la laringitis aguda en bebés y niños es sintomático y está condicionado a la gravedad de la laringitis. En muchas ocasiones, con un control de la fiebre y reposo es suficiente para superar la infección.
Opciones de tratamiento más utilizadas para la laringitis en bebés:
- Corticoides: Han demostrado reducir el tiempo de estancia hospitalaria en el caso de requerir ingreso. Además, reduce el número de visitas y la necesidad de empleo de adrenalina.
- Adrenalina nebulizada: En los cuadros más graves se puede, y debe, utilizar la adrenalina nebulizada, ya que ha demostrado reducir la sintomatología de forma rápida. Se debe tener cuidado con el empleo de la adrenalina por los efectos adversos derivados de su manejo, pero estos son muy raros (excepcionales).
- Aire húmedo: Sin demostrar una efectividad sustancial, favorece la reducción de la sequedad y fluidifica la mucosidad resultando más sencillo deshacerse de las secreciones y aportando confort a los pacientes.
- Otros tratamientos adicionales: Dependen de las características del paciente y la gravedad de la laringitis, así como de la sintomatología sistémica.
¿Cómo emplear el agua de mar en el tratamiento de la laringitis (bebe)?
Cómo abordar un cuadro de laringitis aguda en bebés o niños
- Anamnesis y exploración física para valorar el grado de gravedad del bebé o del niño.
- Actuar con calma y tranquilidad, salvo en las situaciones más graves (son las menos frecuentes).
- A los niños se les debe explorar siempre que lo permitan, pero nunca forzarlos en la exploración orofaríngea, ya que podemos agravar la situación inicial.
En atención primaria se atenderá, según la Asociación Española de Pediatría, de este modo:
- Casos leves: con una dosis de dexametasona oral, respirar aire fresco y por la noche dormir con la cabeza levantada (con el fin de reducir los accesos de tos).
- Cuadros moderados: se emplea, además de la dexametasona, adrenalina nebulizada con oxígeno. Tras la administración del tratamiento se tendrá en observación un mínimo de 2-4 horas.
- Cuadros graves: se requerirá de ingreso hospitalario tras la estabilización en el centro de salud por medio de la administración tanto de la adrenalina como de la dexametasona, pudiéndose repetir la dosis de adrenalina a los 20 min (existe la posibilidad de alcanzar durante el tratamiento inicial hasta tres dosis).
Además, se deberán tener en cuenta las características de los pacientes y si existen otras patologías asociadas como el asma, las cardiopatías, etc. Será el facultativo quien valorará la gravedad y determinará el tratamiento.
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