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La colesterolemia: la sombra de una enfermedad latente

colesterolemia

En la actualidad sigue siendo difícil la valoración de la relevancia de los niveles de colesterol o colesterolemia, sobre todo en los rangos en los que esta se encuentra levemente elevada.

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¿El colesterol, bueno o malo? Existen grandes controversias a la hora de enfrentarnos a la valoración de los niveles de colesterol, Ya se está empleando los factores aterogénicos en los que se valoran también los niveles de triglicéridos y la proporción de las lipoproteínas sanguíneas, que serán las encargadas del manejo del colesterol entre el hígado y el resto de la economía del organismo.

Por otro lado, también se pone en duda si son beneficiosas las restricciones absolutas en el consumo de los productos ricos de colesterol, procedentes de fuentes exógenas, ya que la síntesis de este atiende a un mecanismo de retroalimentación negativa, por consiguiente, reducir los niveles de colesterol exógeno, induce al hígado a la síntesis de novo o reciclado de este.

En la mayoría de las situaciones son los estudios epidemiológicos los encargados de encontrar las asociaciones entre posibles factores de riesgo y las enfermedades que se les atribuyen, por lo que los resultados son orientativos, por poder aparecer sesgos en la selección o interpretación de los datos por alteraciones en el manejo de estos. Con esto no digo que los estudios de este tipo no sirvan, sino todo lo contrario son fundamentales, pero debemos tener cuidado a la hora de interpretarlos.

La colesterolemia: un factor de riesgo que ha de ser interpretado

Salvando las situaciones en las que nos encontremos a pacientes que tengan una patología genética o ambiental en la que los niveles de colesterol sean excesivamente elevados, lo primero que debemos hacer es tras una buena anamnesis, dar las recomendaciones necesarias para modificar el estilo de vida y la dieta si fuese necesario, calcular el riesgo aterogénico y valorar los diferentes factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, el sedentarismo, el sobrepeso, la diabetes y el control de los factores de estrés en la medida de lo posible.

La lógica ancestral, la colesterolemia solo es una cara del prisma

La evolución nos apartó de ciertas conductas que en la actualidad si se pueden dar, por el desarrollo de las sociedades, en la que el suministro de todo tipo de productos de alimentación es factible, sobre todo aquellos a los que con anterioridad no se podían acceder, como es el caso de; productos derivados de los cereales, derivados ricos en almidones, grasa saturadas modificadas con altas temperaturas, todas ellas una sobrecarga calórica que producen estrés a los órganos que los procesan, como es el hígado.

Desde el neolítico, nuestro sistema se ha ido sobrecargando de calorías, por lo que nuestro metabolismo ha ido modificando sus características, con el propósito de incrementar su eficiencia, ya que en dicho pretérito existían épocas de exceso, pero también periodos de carencias. De ese modo nuestras capacidades digestivas y de almacenaje han ido complejizándose hasta el punto, que nuestra capacidad del manejo del colesterol en comparación con otros animales es tan diferente, que parece en la actualidad que no sirven cuando se hacen estudios comparativos.

Siendo esta una de las causas de la alteración del relato entre la experimentación y los efectos reales en personas.

La Terapia Marina en la colesterolemia

El Dr. Hwang y su equipo de investigadores del Departamento de Biotecnología de la Universidad de Daegu, realizaron el estudio con el objetivo de investigar el uso del Agua de Mar en la lucha contra la obesidad y la diabetes. Para ello, se formaron dos grupos de 6 ratones ob/ob cada uno.

Después de 84 días, y sin realizar ninguna intervención sobre la dieta, el grupo de ratones que tomaba Agua de Mar experimentó un descenso de peso de un 7%, de los niveles de glucosa de un 35%, así como una mejoría en el test de tolerancia a la glucosa, en comparación con el grupo control que tomaba agua de grifo.

La acción del Agua de Mar y sus componentes fue puesta de manifiesto al testar los niveles de diversos marcadores ligados a la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2 (adiponectina, AMPK, GLUT4, resistina, FABP, PPARγ). La evolución de dichos marcadores señala una acción multifactorial del Agua de Mar sobre el metabolismo de azúcares y grasas.

En otro estudio en el que se valora la acción de la fracción orgánica C18-DOM presente en el Agua de Mar, se observa una significativa acción inhibidora de la P-selectina y la COX-1 vinculadas en la agregación plaquetaria, semejante a los efectos de la aspirina.

Se incrementa también la expresión de una molécula antiaterogénica en las células endoteliales, cuya función es intervenir en la disolución del grupo hemo y por lo tanto ayuda a degradar la agregación hemática en la placa de ateroma.

También reduce significativamente la progresión de la arteriosclerosis

Debemos tener en cuenta que uno de los mecanismos implicados es la peroxidación de las membranas y la oxidación de las LDL, activando a los macrófagos, al endotelio y a las células musculares lisa que en conjunto darán lugar a la formación de las placas de ateroma.

Aun sin nombrar el colesterol directamente, tanto el sobrepeso como la diabetes afectan al perfil lipídico, demostrando que la hipercolesterolemia y su patología, es algo más complejo que el colesterol que ingerimos.

Terapia Marina en el contexto global

Hemos observado los efectos beneficiosos que puede tener el empleo de la Terapia Marina en la formación de las placas de ateroma, también se menciona en otros estudios el efecto en la dislipemia, pero lo importante es entender que el colesterol no debe tenerse en cuenta de forma aislada, al ser uno de los efectos de los procesos metabólicos complejos.  

Es el metabolismo y los medios que metaboliza son la clave en el retorno a la normalización y no la reducción de un solo marcador o factor de riesgo. El contexto del individuo, es decir, su entorno es una extensión de sí mismo y si existen excesivas modificaciones del entorno estas repercutirán en los equilibrios internos.

Por esto, la Terapia Marina muestra una de las rutas que pretende por sus características normalizar el equilibrio celular, siendo un excelente complemento para cubrir las necesidades celulares, por ser un medio ideal para la célula, y ligado a ella durante milenios.

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