Terapias del mar

¿Cómo se manifiesta el Helicobacter pylori en la piel?

El Helicobacter pylori es más conocido por los efectos que tiene sobre el tubo digestivo, pero también es protagonista de patología cutánea, entre muchas otras. Sus síntomas en la piel se manifiestan de diferentes formas y podrían ser la causa de patologías cutáneas como la urticaria o la dermatitis atópica.

En este artículo nos centraremos en la descripción de las manifestaciones cutáneas en la infección por Helicobacter pylori.

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Helicobacter pylori, síntomas en la piel

Una de las manifestaciones que pueden pasar por alto es la urticaria, la que en una primera instancia no solemos asociarla a una infección por Helicobacter pylori.

Pero existen muchos otros síntomas en la piel debidos a Helicobacter pylori. Los analizaremos a continuación.

Urticaria crónica y Helicobacter pylori

Es difícil sospechar una infección por Helicobacter pylori (H. pylori) cuando nos encontremos con un paciente aquejado de una urticaria crónica. Es por eso que, en la mayoría de las ocasiones, hay que tener una alta sospecha clínica.

Factores inmunológicos e inflamatorios son los que rigen la respuesta cutánea en el caso de la urticaria, pero más difícil es determinar el agente etiológico.

Diferentes estudios han encontrado asociación entre la infección por H. pylori y síntomas en la piel, entre ellos el desarrollo de urticaria crónica.

Los resultados demuestran como los pacientes estudiados presentaron una mejoría total o parcial de los síntomas cutáneos, tras la erradicación de H. pylori entre un 30-80% según las series.

Esto es debido a que en una primera instancia los estudios tenían una muestra pequeña y conforme se incrementó la muestra se redujo el porcentaje de respondedores tras la erradicación.

El mecanismo de acción parece implicar a los eosinófilos y su degranulación, y ciertas proteínas tóxicas. Pero también se plantea el incremento de la permeabilidad intestinal con el incremento de antígenos alimentarios.

Los resultados son controversiales y son requeridos más estudios para encontrar asociaciones fieles y los mecanismos patogénicos asociados que conducen a la aparición de la urticaria crónica.

Helicobacter pylori y angioedema

Parece que, en algunas ocasiones, el H. pylori podría estar implicado en la aparición del angioedema.

Con respecto a este cuadro los casos publicados son reducidos. Por lo general se asocia a déficit del complemento, ya sea por consumo como por alteraciones genéticas que predisponen a los afectados al desarrollo del angioedema.

Helicobacter pylori y púrpura de Schönlein-Henoch

De la misma forma que en el caso anterior parece que puede existir una relación con la aparición de este tipo de púrpura, que es secundaria a procesos infecciosos y por consumo de fármacos.

La mayoría de los resultados se han obtenido tras el tratamiento erradicador, en pacientes que asociaban infección por H. pylori.

Helicobacter pylori y dermatitis atópica

Se ha podido determinar en niños con dermatitis atópica positividad en anticuerpos anti-H.pylori y anti-CagA IgG en los que la única manifestación es la clínica de alergia alimentaria.

Se mostró la asociación entre la infección por Helicobacter pylori y manifestaciones de dermatitis atópica y la reducción de los síntomas en la piel por Helicobacter pylori tras su erradicación.

Helicobacter pylori y rosácea

En el caso de la rosácea, enfermedad inflamatoria crónica de origen desconocido, se ha encontrado una mayor relación con la infección por Helicobacter pylori entre los pacientes afectados de rosácea con respecto a los que no padecen la enfermedad. De forma que podría sugerirse una manifestación más, extraintestinal, de la infección por H. pylori.

Como sucede con el resto de manifestaciones cutáneas por infección por Helicobacter pylori, los estudios son preliminares y se requieren investigaciones adicionales.

De todas formas, el tratamiento erradicador por medio del “Test and Treat” puede ser una opción en el tratamiento de los paciente que asocian rosácea y la infección por Helicobacter pylori.

Conclusiones

Los sistemas vivos funcionan como un todo. Es por este motivo que, en múltiples ocasiones, lo que parece estar afectando a un órgano o sistema, realmente está repercutiendo en el organismo en su conjunto.

El organismo está constituido por celulas que se mantienen por medio de sus membranas. Estas membranas son en todas las situaciones semipermeables, hasta el punto que incluso la piel con toda su carga de queratina y la formación del estrato córneo permea a diferentes sustancias. Obviamente con mayor dificultad que en una mucosa.

Por tanto, es importante entender que en toda situación en la que exista una inflamación local o un estado proinflamatorio se incrementará la probabilidad de la permeación de sustancias desde el medio externo al medio interno y en este interferir en las funciones celulares.

El Helicobacter pylori es un claro ejemplo de cómo una noxa es capaz de actuar no solo de forma local y con manifestaciones distintas. También produce efectos a distancia, secundarios a esta actividad inflamatoria, y permeación de moléculas con respuesta sistémica del organismo infectado.

Es importante, por esto, entender que todo lo que entra en contacto con nuestro organismo tiene potencialidad para distribuirse por todo nuestros órganos y sistemas produciendo daño no solo local, sino que también a distancia.

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