La sequedad nasal es una afección muy común caracterizada por la insuficiente humidificación de la mucosa nasal, lo que resulta en una alteración de la función mucociliar y la integridad epitelial. Ocurre sobre todo en invierno y en zonas con climas secos, puesto que estas condiciones pueden favorecer la erosión de los capilares y producir sangrado.
Además, la sequedad nasal puede facilitar cuadros de rinitis y sinusitis por la pérdida de la barrera de protección mucosa. De hecho, existen patologías comunes que producen sequedad nasal como los resfriados, gripes, rinitis alérgicas, enfermedades autoinmunes (síndrome de Sjögren), y otros factores como el empleo de fármacos descongestionantes.
En este artículo explicamos cuáles son las causas y síntomas más comunes de la sequedad nasal y consejos que puedes dar a tus pacientes en consulta. Además, hablaremos de qué hacer cuando las fosas nasales se secan y cómo hidratar la nariz por dentro. ¿Sabes qué ocurre cuando se produce una inflamación de la mucosa nasal? ¿Y su relación con la rinitis seca? Sigue leyendo para saber cómo emplear el agua de mar puede aliviar y prevenir la sequedad nasal.
¿Qué es la sequedad nasal?
La sequedad nasal es la falta de hidratación de la mucosa nasal. Se suele producir por causas externas (aire frío, climas secos, polución…). Sin embargo, se debe investigar cuando los signos y síntomas son de mayor gravedad para descartar una patología de base que puede ser importante.
Otra de las principales causas de la aparición de la sequedad nasal es el uso de fármacos, especialmente los descongestionantes nasales. Por ello, es importante tener en cuenta los fármacos empleados cuando se padece de sequedad nasal.
¿Cuáles son las causas de la sequedad nasal?
Fosas nasales secas ➡️ causas más comunes. ¿Por qué se me seca la nariz por dentro?
- Procesos virales causantes de rinitis o rinosinusitis (rinovirus o adenovirus) o bacterias: en los primeros estadios dan lugar a fosas nasales secas e irritadas, sobre todo, durante el proceso inflamatorio.
- Exposición a irritantes: agentes químicos industriales, humo, tabaco. Como ocurre en los procesos virales, los mecanismos inflamatorios son los implicados en la aparición de la sequedad nasal.
- Enfermedades sistémicas: como por ejemplo las reumatológicas, suelen cursar con fosas nasales secas, como sucede con la enfermedad de Sjögren, lupus, artritis reumatoide…
- Fármacos (vasoconstrictores): como los empleados para tratar la congestión en la rinosinusitis, son una de las principales causas.
- Clima: falta de humedad en el ambiente, cambios de temperatura, demasiado calor o frío, puede dar lugar incluso a epistaxis por el incremento de la fragilidad capilar de la mucosa nasal.
- Cambios hormonales: puede ocurrir durante el embarazo.
- Procedimientos médicos: cirugía nasal o radioterapia.
- Rinitis alérgica: puede causar sequedad nasal debido al uso frecuente de antihistamínicos que resecan la mucosa, la respiración bucal compensatoria y la inflamación crónica de la mucosa nasal.
- Aire acondicionado y calefacción.
- Edad: las mucosas y la piel están más secas con la edad.
Síntomas de la sequedad nasal
Los pacientes con sequedad nasal suelen experimentar varios síntomas molestos:
- – Sensación de resequedad y ardor en la nariz.
- – Picazón o comezón nasal constante.
- – Sensación de tener la nariz “tapada” o congestionada.
- – Períodos alternantes entre mucosidad seca y humedad.
- – Molestia al respirar, especialmente durante la noche.
- – Inflamación de la mucosa.
- – Dolor o irritación al tocar la nariz.
- – Disminución del sentido del olfato.
- – Fisuras, heridas o costras que pueden provocar sangrado nasal.
Estos síntomas pueden afectar significativamente la calidad de vida del paciente, causando dificultad para dormir, irritabilidad, dolor de cabeza y ansiedad por los sangrados nasales recurrentes.
Consejos para evitar la sequedad nasal
Estos son los consejos que podemos dar a nuestros pacientes para prevenir y/o tratar las fosas nasales secas:
- Beber suficiente agua: entre 1,5 y 2 litros al día. Beber más agua puede ayudar a diluir la mucosidad. Esto puede reducir la sensación de congestión u obstrucción en la nariz y los senos nasales.
- Spray de agua de mar para sequedad nasal: al igual que utilizamos el agua de mar para los ojos, es recomendable emplear a diario agua de mar microfiltrada en frío para reducir la congestión y la mucosidad espesa. También mantiene las vías nasales húmedas.
- Dormir con humidificador: añade humedad al aire y ayuda a mantener las membranas mucosas húmedas y disminuye la inflamación.
- Inhalar vapor: el aire cálido y húmedo puede ayudar a aliviar la sequedad nasal. Puedes consultar los tratamientos del dispensario marino Quinton.
- Aplicar aceites naturales: aplicar aceite de coco, sésamo o almendras con un hisopo en el interior de la nariz.
- No hurgar demasiado la nariz: puede introducir virus y bacterias en las fosas nasales y agravar el problema.
Lavado nasal con Agua de mar para mejorar y prevenir la sequedad nasal
El uso de agua de mar para la sequedad nasal es el mejor consejo que podemos ofrecer a nuestros pacientes, tanto para prevenir las fosas nasales secas como para su tratamiento.
Las irrigaciones nasales con agua de mar sirven para tratar los síntomas de las fosas nasales secas, rinitis y rinosinusitis. Además, cuando se emplea para lavados nasales, reduce la carga de citocinas inflamatorias de la mucosa, reduciendo así la inflamación.
El agua de mar nos ofrece la oportunidad de hidratar y mineralizar la mucosa nasal. Además, al contener potasio, magnesio, calcio, pH alcalino favorece la función de la mucosa nasal potenciando su función.
El agua de mar es un gran aliado para conseguir la homeostasis del organismo. Para ello, es importante saber exactamente como tomar agua de mar. ¿Existen peligros de beber agua de mar? 👉 La respuesta es NO, siempre que sea agua de mar 100% natural y que haya pasado un proceso de doble microfiltración en frío.
Se ha demostrado que tanto las soluciones salinas isotónicas como las hipertónicas son ideales en la activación y mejora del aclarado mucociliar.
Además, también es útil en el tratamiento sintomático de las rinitis alérgicas, demostrando reducir los síntomas.
Los efectos del agua de mar se basan en las propiedades que tiene sobre el moco (al diluirlo y facilitar así su transporte), la función ciliar (incrementando el aclarado mucociliar), reduciendo el efecto irritante del pH (ya que el agua de mar tiene un pH alcalino y relaja la mucosa) y estimulando la función inmune (gracias a los elementos traza diluidos en el agua de mar).
¿Qué dice la ciencia? 🔬
Rabago D, et al. comentan en su resumen que las irrigaciones nasales son útiles para el control de los síntomas asociados a la rinosinusitis crónica. Además, también son eficaces para el control de la rinitis alérgica leve-moderada y en los cuadros infecciosos agudos de las vías respiratorias superiores. Aunque de forma menos significativa.
Hermelingmeier KE, et al. Muestran en un metaanálisis que las irrigaciones salinas se pueden recomendar como terapia complementaria en la rinitis alérgica. Puntualizando, además, ser un tratamiento económico, fácil de usar y bien tolerado.
Son muchos los estudios que muestran la eficacia, tanto de la solución salina como del agua de mar, para la función de la mucosa nasal. Es recomendada por múltiples profesionales de la salud como complemento para el tratamiento tanto de la rinitis alérgica, como de la rinitis seca, de la sequedad nasal, de la rinosinusitis, de la bronquiolitis y de la bronquitis, entre otras enfermedades.
¿Qué debemos evitar cuando las fosas nasales se resecan?
Las personas con fosas nasales secas deben evitar:
- Espacios con polvo.
- Sonarse la nariz con demasiada frecuencia.
- Cambios de clima y/o temperatura.
- Alturas.
- Problemas de calidad del aire.
- Uso excesivo de antihistamínicos y descongestionantes.
- Uso de aire acondicionado o calefacción.
Inflamación de la mucosa nasal
¿Por qué se inflama la mucosa nasal? La mucosa nasal con sus anejos tiene una función esencial. De forma natural realizamos una respiración nasal y esto es debido a que las fosas nasales van a retener cerca del 70% de las partículas inhaladas además de humectar y atemperar el aire que respiramos. Esto es importante para que una vez que el aire alcance los alvéolos, ya esté humedecido y atemperado, evitando posibles reacciones de la mucosa bronquial.
Además, gracias al aclarado mucociliar, todas las partículas que impactan son arrastradas y eliminadas, ya sea por la expulsión del moco por las narinas o por su neutralización en el tubo digestivo tras ser deglutido.
Todos estos procesos están controlados por el sistema nervioso, vascular y las citocinas. Esta tríada está en perfecto equilibrio, de forma que si se altera alguna de ellas conduce al fracaso de la función de la mucosa y a la aparición de patologías que pueden ser graves.
Los ejemplos son claros cuando nos encontramos con un desequilibrio del sistema neurovegetativo donde puede aparecer una rinitis vasomotora. Si el afectado es el vascular, por ejemplo tras una cirugía nasal, el cuadro puede evolucionar hacia una rinitis atrófica o seca, si es por vasoconstricción por fármacos. Otro caso muy común ocurre en las rinitis secundarias a alteraciones de las citocinas, como es la rinitis alérgica.
Sequedad nasal y rinitis seca
Para el tratamiento de la sequedad nasal no solo nos tenemos que centrar en la mucosa nasal. Debemos entender el organismo como un todo que favorece las interacciones entre sus órganos y sistemas. Por eso, es recomendable la toma de una serie de medidas generales para tratar la sequedad de las fosas nasales:
- Realizar lavados nasales con agua de mar: si mantenemos una mucosa nasal limpia y libre de antígenos, reducimos el contacto de estos con el epitelio, así como la respuesta inflamatoria, y la concentración de estos mediadores en el moco.
- Consumo abundante de agua para garantizar una hidratación adecuada: no valen zumos, refrescos, caldos…
- Reducir el consumo de fármacos sin receta: como son los analgésicos y antiinflamatorios. Estos afectan a la función celular y alteran la producción de citocinas, tan importantes para regular la función de la mucosa.
- Dieta equilibrada: para aportar los micronutrientes imprescindibles para una buena función inmunológica.

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