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Flexibilidad metabólica: cómo mejorarla, beneficios y su relación con el sistema inmune

Se denomina flexibilidad metabólica a la capacidad de nuestro organismo para manejar los diferentes principios inmediatos (grasas, glucosa y proteínas) por medio de las diferentes rutas metabólicas de forma armónica, maximizando la eficiencia energética.

Principalmente, el organismo maneja glucosa y grasas, pero en ciertas situaciones y condiciones de necesidad también hace uso de las proteínas orgánicas, producción de cuerpos cetónicos y ruta de la glutamina, entre otros, con el fin de mantener las funciones metabólicas.

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¿Qué es la flexibilidad metabólica?

La flexibilidad metabólica es la capacidad de nuestro sistema de responder a las necesidades metabólicas del organismo. Este concepto deriva de las inferencias obtenidas de pacientes afectados de obesidad, síndrome metabólico y diabetes tipo 2 (1).

Cuando se hace referencia a la flexibilidad metabólica, desde la concepción más común, es en el contexto del manejo de las fuentes de combustible entre la fase de ayuno y postprandial, junto con el manejo y eficacia de la insulina (2).

La insulina adquiere un papel predominante en torno a la flexibilidad metabólica debido a la resistencia a la insulina que ofrecen los tejidos por condiciones ambientales (obesidad) y genéticas (diabetes tipo 1); este concepto fue propuesto por primera vez en 1931 por Falta y Boller.

Esta resistencia a la insulina es clave en la denominada inflexibilidad metabólica, que puede desarrollarse en diferentes tejidos, sobre todo en el tejido muscular, hígado y el tejido graso.

Un ejemplo de flexibilidad metabólica lo encontramos en diferentes estudios independientes, donde los atletas entrenados en resistencia son capaces de manejar los ácidos grasos tras una sobrecarga de lípidos, sin la necesidad de utilizar sus reservas de glucógeno dentro del músculo, reduciendo por este hecho la oxidación de glucosa (3).

Síntomas de falta de flexibilidad metabólica

¿Necesitas comer antes de entrenar? ¿Te mareas si sales a correr sin haber comido antes?

Estas son preguntas que nos podemos plantear o que en muchas ocasiones se dan en personas mal entrenadas o no entrenadas durante el desarrollo de actividades deportivas. En casos concretos puede ser el resultado de alteraciones metabólicas secundarias a alteraciones genéticas, pero son los menos.

Estas preguntas nos aproximan a las sensaciones que se producen en las personas con inflexibilidad metabólica debido a un mal empleo de los recursos y rutas metabólicas, tanto para fines anabólicos como catabólicos, principalmente por un mal manejo de las grasas.

Esta inflexibilidad metabólica puede estar condicionada, en parte, por alteraciones mitocondriales. Estas son orgánulos encargados del metabolismo energético y se pueden ver afectados por desequilibrios dietéticos, sobre todo cuando existe una ganancia de peso graso e inactividad física.

Todo lo mencionado son señales que indican que se ha perdido la capacidad de utilizar, de forma apropiada, la grasa (principalmente) como fuente de energía.

Es importante recuperar esta capacidad y saber utilizar en unos entornos la glucosa y en otros la grasa. 

¿Qué signos y síntomas pueden aparecer cuando existe una alteración o disminución de la flexibilidad metabólica?

  • Uno de los signos clínicos más destacados de la inflexibilidad metabólica es la resistencia a la insulina.
  • Hiperinsulinemia, secundaria a la resistencia a la insulina.
  • Hiperglucemia, en fases avanzadas el organismo no es capaz de vencer la resistencia a la insulina produciendo hiperglucemia.
  • Todo esto da lugar al síndrome metabólico, que en algunas ocasiones evoluciona a diabetes mellitus tipo 2.
  • Los síntomas que encontramos pueden ser desde dificultad para realizar ejercicio en condiciones apropiadas, a estados de hipoglucemia tras el ejercicio.
  • Mareos, pérdida de fuerza repentina y agotamiento temprano durante la práctica deportiva.
  • Todo esto conduce a un incremento del estrés oxidativo sistémico, que termina por afectar, si se mantiene en el tiempo, a la función hepática, renal, cardiovascular…
Flexibilidad metabólica infografia

Cómo conseguir flexibilidad metabólica

Para conseguir una flexibilidad metabólica adecuada, debemos regirnos por los principios evolutivos y de adaptación de nuestro organismo. Esto nos empuja a retomar las dietas ancestrales, y más comunes, en nuestro caso la dieta mediterránea, pero también son útiles las dietas hiperproteicas, el ayuno intermitente, de restricción calórica, etc.

En la actualidad, los cambios radicales que se han dado en el último siglo gracias a los avances tecnológicos, nos han conducido a producir y consumir productos a los que de forma natural no nos exponemos. De modo que nuestro cuerpo debe adaptarse a las nuevas condiciones alimentarias en las que existe un exceso de ingesta de alimentos, junto con una reducción de la actividad física diaria.

Es por esto que para conseguir una mayor flexibilidad metabólica debemos:

  • Realizar ejercicio de forma periódica.
  • Dieta equilibrada, ya sea ayuno intermitente, restricción calórica, etc.
  • Eliminar productos altamente procesados y refinados.
  • Manejo de los niveles de estrés físico y emocional crónicos.

Ayuno intermitente y flexibilidad metabólica

La restricción calórica mejora la sensibilidad a la insulina, aun cuando no existe pérdida de peso (4).

Tanto los ayunos como la restricción calórica sin ayunos, han demostrado ser útiles para reducir el peso, siendo esta reducción de peso junto con la introducción del ejercicio físico, las dos claves principales para recuperar la flexibilidad metabólica o mejorarla en el caso de no estar afectada (5).

El ayuno intermitente en todas sus variantes ha demostrado independientemente a las pérdidas de peso, beneficios para la salud, demostrado por la reducción de la insulinemia en ayunas y, por tanto, reduce la inflexibilidad metabólica en los pacientes con niveles superiores a la media de insulinemia (7).

Flexibilidad metabólica y sistema inmune. ¿Cómo alcanzar la flexibilidad inmune-metabólica?

La inflamación también se puede relacionar con la flexibilidad metabólica, ya que puede reducirse la inflamación en pacientes adultos con buena flexibilidad metabólica.

Como ejemplo tenemos a los mayores. Este segmento de la población muestra niveles más elevados de inflamación sistémica de bajo grado mantenida en el tiempo e inflexibilidad metabólica; demostrado por el incremento de mediadores inflamatorios, estos implicados en múltiples procesos como la artritis, DM tipo2, neurodegeneración, cáncer, etc (9).

Esta inflamación conduce a la infiltración de células inflamatorias en los tejidos y órganos, pudiendo dañarlos, agravando la situación inicial, dando lugar o favoreciendo la aparición de la inflexibilidad metabólica, al alterar el metabolismo de las grasas. Debemos tener en cuenta que el tejido graso es un órgano endocrino muy implicado en la inflamación crónica de bajo grado. 

Dentro de los mediadores inflamatorios implicados los más destacados son: IL-6, IL-1, TNF-a y PCR, además del recuento total de leucocitos. Por otro lado, tenemos los mediadores antiinflamatorios que parece tienen un papel protector como la IL-10 (10).

Por medio del ejercicio físico y una dieta equilibrada se puede cambiar el perfil inflamatorio de los pacientes, reduciendo de esta forma o al menos ralentizando el desarrollo de patologías crónicas y, favoreciendo el empleo de los recursos energéticos como resultado de un incremento de la flexibilidad metabólica.

Beneficios de mejorar la flexibilidad metabólica

Una vez que tomemos la decisión de cambiar nuestras rutinas alimentarias y poner en marcha medidas que normalicen nuestro metabolismo (por ejemplo: realización de ejercicio físico) encontraremos múltiples beneficios al recuperar nuestra flexibilidad metabólica. Entre ellos tenemos:

  • Mejora el rendimiento físico y cognitivo.
  • Mayor eficiencia energética.
  • Reducción de la fatiga, gracias al mejor manejo de los principios inmediatos.
  • Reducción de la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
  • Mantenimiento del peso en niveles saludables, reduciendo la aparición de síndrome metabólico y DM tipo 2.
  • Mejora de la calidad de vida y de la esperanza de vida.
  • Mejora de la función digestiva y de los recursos energéticos y sus rutas.
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Bibliografía:

  1. Goodpaster BH, Sparks LM. Metabolic Flexibility in Health and Disease. Cell Metab. 2017 May 2;25(5):1027-1036. doi: 10.1016/j.cmet.2017.04.015. PMID: 28467922; PMCID: PMC5513193.
  2. Goodpaster B, Kelley D. In: Metabolic inflexibility and insulin resistance in skeletal muscle. In Physical Activity and Type 2 Diabetes. Hawley, Zierath, editors. Champaign: Human Kinetics; 2008. pp. 59–66.
  3. Dube JJ, Coen PM, DiStefano G, Chacon AC, Helbling NL, Desimone ME, Stafanovic-Racic M, Hames KC, Despines AA, Toledo FG, et al. Effects of acute lipid overload on skeletal muscle insulin resistance, metabolic flexibility, and mitochondrial performance. American journal of physiology. Endocrinology and metabolism. 2014;307:E1117–1124.
  4. Coen PM, Tanner CJ, Helbling NL, Dubis GS, Hames KC, Xie H, Eid GM, Stefanovic-Racic M, Toledo FG, Jakicic JM, et al. Un ensayo clínico demuestra que el ejercicio después de la cirugía bariátrica mejora la sensibilidad a la insulina. La Revista de investigación clínica. 2015b; 125 : 248-257.
  5. Hoddy KK, Marlatt KL, Çetinkaya H, Ravussin E. Ayuno intermitente y salud metabólica: del ayuno religioso a la alimentación con restricción de tiempo. Obesidad (Silver Spring). 2020 julio; 28 Suppl 1 (Suppl 1): S29-S37. doi: 10.1002 / oby.22829. PMID: 32700827; PMCID: PMC7419159.
  6. Hoddy KK, Marlatt KL, Çetinkaya H, Ravussin E. Intermittent Fasting and Metabolic Health: From Religious Fast to Time-Restricted Feeding. Obesity (Silver Spring). 2020 Jul;28 Suppl 1(Suppl 1):S29-S37. doi: 10.1002/oby.22829. PMID: 32700827; PMCID: PMC7419159.
  7. Cioffi I, Evangelista A, Ponzo V, et al. Intermittent versus continuous energy restriction on weight loss and cardiometabolic outcomes: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. J Transl Med. 2018;16(1):371.
  8. MV Blagosklonny, MN Hall, Crecimiento y envejecimiento: un mecanismo molecular común. Envejecimiento, 1 (2009), págs. 357 – 362.
  9. P. Sansoni , R. Vescovini , F. Fagnoni , C. Biasini , F. Zanni , L. Zanlari , A. Telera , G. Lucchini , G. Passeri , D. Monti , C. Franceschi , M. Passeri. El sistema inmunológico en extrema longevidad, Gerontología experimental, 43 (2008), págs. 61 – 65.

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