Terapias del mar

Falta de magnesio: síntomas, causas y prevención

El Magnesio es un elemento químico (Mg) de los abundantes de la corteza terrestre. Es el tercero más abundante en el agua de mar.

Esto ha hecho que, a nivel evolutivo, los organismos vivos lo hayan integrado para sus funciones. De hecho, interviene en más de 300 procesos metabólicos.

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¿Qué síntomas tiene la falta de magnesio?

Los síntomas derivados del déficit del magnesio son:

  • Debilidad.
  • Cansancio.
  • Irritabilidad, nerviosismo, insomnio.
  • Alteraciones musculares como calambres e incremento de las contracturas.
  • HTA, cefaleas.

El espectro de síntomas es amplísimo debido a su implicación en múltiples procesos intracelulares, de forma que afecta a todos los órganos y tejidos.

¿Qué conduce a un déficit de magnesio?

En la población general es difícil encontrar falta de magnesio, pero en circunstancias especiales como son personas añosas, pacientes pluripatológicos, desequilibrios alimentarios, patologías digestivas, dietas inapropiadas, es fácil que aparezca.

Por esto es importante la ingesta apropiada de magnesio en estas circunstancias. Aunque, claro está, la prevención no está de más. De forma que podemos tomar suplementación o, aún mejor, realizar una dieta equilibrada.

En el caso de problemas de malabsorción, requerimientos energéticos elevados, polimedicados, puede resultar muy útil el empleo de suplementos de forma preventiva, siempre bajo la supervisión de un profesional.

¿Por qué es tan importante el magnesio?

Como hemos mencionado, el magnesio se encuentra implicado en multitud de reacciones enzimáticas y en la función de un sinnúmero de bombas celulares. Hasta el punto que, a la hora de corregir desequilibrios del potasio en particular en su déficit (hipocalemia), si no comprobamos que los niveles de magnesio se encuentran en su rango normal, es posible que no podamos corregir el déficit de K, si nos falta magnesio.

El magnesio es un ion fundamental y, a continuación, procederemos a nombrar con algún estudio su importancia en diferentes procesos metabólicos.

Magnesio y resistencia a la insulina en diabetes mellitus tipo 2 (DM tipo 2)

El magnesio se encuentra implicado en más de 300 reacciones enzimáticas celulares. De hecho, es un ion eminentemente intracelular.

Los estudios han demostrado que su deficiencia puede incrementar la resistencia a la insulina en pacientes con síndrome metabólico y DM tipo 2.

En un estudio María de Lourdes L. et al mostraron un correlato entre los niveles de magnesio intracelular y los índices de laboratorio de Resistencia a la insulina y el control glucémico en pacientes diabéticos mal controlados.

Además, se observó que existía una relación inversamente proporcional entre los niveles de magnesio intracelular y el índice de masa corporal (IMC) y la hemoglobina glicosilada (HbA1).

Zatollah A. et al valoraron la suplementación con magnesio en las mujeres con diabetes gestacional y deficiencia de magnesio por medio de un ensayo aleatorizado, doble ciego controlado con placebo.

De los resultados podemos destacar las diferencias estadísticamente significativas tanto en la resistencia a la insulina como en la concentración de insulina en suero y la sensibilidad a la insulina, además de observarse cambios en los niveles de triglicéridos, PCR.

Hasta los niveles de hiperbilirrubinemia neonatal resultaron menores en el grupo tratado con magnesio.

Los investigadores concluyen que la suplementación con magnesio entre las mujeres con diabetes mellitus gestacional se beneficiaron tanto en su estado metabólico como en el embarazo de forma general.

Relación entre el magnesio y el potasio

Es consabido que las alteraciones del potasio, fundamentalmente por el empleo de fármacos diuréticos, en muchas ocasiones terminan por afectar a su homeostasis.

Lo que no es tan conocido, es que los desequilibrios iónicos se afectan entre sí, de modo que en muchas circunstancias para mantener el equilibrio de uno deben estar corregidos otros.

De la misma forma que sucede con las vitaminas, entre los ejemplos nos encontramos con la vitamina E. Esta tiene capacidad antioxidante, pero ha de estar acompañada de vitamina C puesto que esta última es la que va a reciclarla.

También lo encontramos con la vitamina B 12, que debe estar acompañada de ácido fólico puesto que actúan ambas en la reducción de la homocisteinemia.

Pues en el caso del potasio pasa algo parecido, siendo particular su relación con el magnesio. El magnesio no se nombra tanto, por no tener un papel tan importante como lo tienen los electrolitos como el potasio, estos tienen un efecto directo en el equilibrio celular de forma que resulta más sencillo valorar las manifestaciones clínicas derivadas de su desequilibrio.

El magnesio, por el contrario, no tiene ese papel protagonista, pero podemos decir que “trabaja en la sombra”, es decir, actúa como un cofactor. De forma que la falta de magnesio no tiene efectos directos, sino los derivados de una ralentización de las funciones enzimáticas, por esto adquiere un interés secundario.

Pero como hemos dicho con anterioridad, para corregir un déficit de K es importante garantizar uno niveles apropiados de Mg, por lo que sí que es importante.

Agua de mar y equilibrio iónico

René Quinton ya intuyó que el organismo requiere de un medio sujeto a unas constantes en las que los organismos vivos se habían desarrollado. Sin entrar en disonancia con los conceptos evolutivos de Darwin.

Desde su perspectiva, si se ofrece a los especímenes vivos el entorno de su desarrollo original estos adquirirán mayor capacidad de auto-regeneración.

De este modo experimento con medios capaces de imitar ese entorno ideal y lo encontró con el agua de mar, donde la proporción de elementos es muy similar a los que encontramos en nuestro medio interno.

Muchos estudios han mostrado los beneficios del agua de mar sobre patologías como las dislipidemias, patologías digestivas, incluso la diabetes y el síndrome metabólico. Como hemos dicho, en el agua de mar se encuentran cantidades considerables de magnesio, siendo posiblemente el magnesio que contiene, uno de los implicados en sus beneficios.

Conclusiones

Desde la perspectiva preventiva e integrativa, es importante entender al organismo como un todo, que se relaciona con el medio de forma global.

Debemos entender que a la hora de cuidar nuestro medio interno también debemos cuidar el medio que nos rodea, puesto que somos sistemas abiertos, recayendo sobre nosotros todos nuestros actos.

Por todo lo anterior, es importante conocer los pormenores que nos acucian, pero es primordial a la hora de entendernos y cuidarnos, hacerlo de la forma más completa posible.

Somos un mar de iones… y millones de molecular… orquestadas por las leyes del universo y sus constantes. Obviamente en situaciones puntuales se requieren medidas concretas, pero a la hora de nuestro cuidado prima vernos en conjunto y cuidarnos de esta forma.

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