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¿Es bueno beber agua de mar?

es bueno beber agua de mar

René Quinton empleó el plasma marino para el tratamiento de múltiples patologías, en un periodo en el que la desnutrición y las enfermedades infecciosas como el cólera, TBC, patologías gastrointestinales, alteraciones de la piel y mucosas, los cuadros de deshidratación… deshacían muchas vidas.

Hay que decir que René Quinton empleaba el agua de mar en muchas ocasiones por vía parenteral (en concentración isotónica), sobre todo intramuscular. Siendo por esto el método seleccionado un procedimiento que garantizase la esterilidad del producto sin la pérdida de sus características, eligiendo para ello la microfiltración en frío.

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Por tanto, resulta obvio que si lo podía inyectar, también se puede ingerir. No obstante, debemos matizar que encontraremos diferencias farmacocinéticas según la vía de administración. Pero, más allá de esto, el agua de mar ingerida según el protocolo de René Quinton es buena para beber.

¿Cuánto agua de mar podemos beber?

Este es posible el punto más conflictivo a la hora de determinar si el agua oceánica, una vez se ha filtrado y esterilizado, es saludable o perjudicial. Es verdad que, si se ingiere junto a una dieta convencional, el consumo de grandes cantidades de agua de mar puede resultar perjudicial en relación con la cantidad de sal que se ingiere y la elevada osmolaridad que encontraremos en el medio extracelular, algo que terminará por afectar al medio intracelular produciendo la crenación de las células.

Por otro lado, cuando tengamos que reponer el agua libre de solutos para restaurar la osmolaridad, conducirá a una elevación transitoria de la tensión arterial debido a la gran cantidad de agua retenida, que posteriormente será eliminada por los riñones una vez estabilizada la osmolaridad plasmática.

Esto en un organismo sano es posible que no tenga mayor implicación, pero puede ser peligroso en personas que padezcan patologías cardiovasculares, insuficiencia renal o insuficiencia hepática, entre otras enfermedades.

Pero no es menos cierto que, en una cena en la que tomamos salazón con saladitos, embutidos, quesos curados, alcohol, productos azucarados… produce en nosotros los mismos efectos que la ingesta de una gran cantidad de agua de mar. Cualquier individuo puede realizar estas transgresiones dietéticas varias veces a la semana sin encontrarse con efectos adversos importantes. No obstante, a largo plazo, tendrán repercusiones en la salud, y además, estas transgresiones dietéticas, de forma aguda, son una de las principales causas de la descompensación en las insuficiencias cardíacas.

Por lo tanto, a la pregunta de “¿cuánta agua de mar podemos tomar?”, uno puede hacer sus cálculos y, en relación con la dieta que lleve, y en función de la cantidad de sal, podrá tomar mayor o menor cantidad de plasma marino para así cumplir con las recomendaciones de la OMS en cuanto a la ingesta de sodio diaria apropiada (sin necesidad de profundizar en si son o no correctas estas recomendaciones).

Esto es en el caso de consumir agua de mar sin diluir, en estado hipertónico. Para los supuestos de consumir agua de mar isotónica o hipotónica, casi podríamos decir que se puede tomar a discreción, siendo verdad que no existen referencias ni estudios acerca del efecto en el organismo de consumo de agua marina isotónica a placer, sin ninguna restricción.

Lo mejor que cualquier persona puede hacer es dirigirse a un profesional de la salud que utilice habitualmente la Terapia Marina, y preguntar por la dosis diaria recomendada, que será específica según el padecimiento o el resultado que se desee conseguir.

Beneficios del agua de mar

Existen un amplio historial de casos en el que el empleo del plasma marino, tanto, como terapia única como complementado a otros, ha resultado eficaz para muchos pacientes, la mayoría de ellos en la era preantibiótica. En este periodo fue muy importante reestablecer el equilibrio orgánico de forma que pudiera enfrentarse a la enfermedad y salir de ella airoso.

Pero, posteriormente, con el uso y avance en el desarrollo de los fármacos antibióticos más selectivos y específicos a la hora de luchar contra una infección, todo se centró en tratar el agente infeccioso y no en el cuidado del huésped, dejándolo como un elemento inútil que no jugaba ningún papel.

En la actualidad, el interés vuelve a centrarse en el estado de equilibrio y salud del huésped además de tratar específicamente el agente morboso, de forma que se dificulte la infección. Si actuamos únicamente contra el patógeno, con el tiempo puede volverse resistente pudiendo fracasar la era antibiótica si no se hace algo.

Pasteur en su lecho de muerte mencionó lo importante del terreno biológico en esta pugna por la soberanía y la supervivencia. Gracias a esto, se está incentivando la modificación del estilo de vida a formas más saludables, que promuevan el equilibrio orgánico para potenciar los tratamientos específicos frente a las diferentes entidades morbosas.

Efectos del agua de mar en diversos estudios

Encontramos en el agua oceánica un aliado, como medio original en el que se consolidó la vida, siendo ideal al aportar micronutrientes al medio interno para asistir en sus funciones a las células.

A continuación, veremos que el empleo de agua de mar, tienen utilidad en el tratamiento y mejora de las funciones orgánicas, entre ellos nombraremos:

Efectos del agua de mar en la biogénesis y función mitocondrial, en los que se mostraba en los resultados que por medio de una interpretación conjunta, se produce un efecto estimulante en la biogénesis y la función mitocondrial, de forma que podría englobarse en el efecto que tiene el agua de mar en la regulación de la obesidad y la diabetes. (Byung Geun Ha., et al. 2015)

En lo que a la piel se refiere la ingesta de aguas marinas restaura los minerales esenciales, tales como el selenio y facilitando la eliminación de otros metales pesados que resultan tóxicos, con la mejoría en los pacientes que padecen dermatitis atópica, siendo estos pacientes susceptibles de alteraciones en los minerales esenciales tan importantes en el control y regulación de las funciones celulares. (Hataguchi Y, Tai H, Nakajima H, Kimata HEur J Clin Nutr. 2005 Sep; 59 (9): 1093-6).

Se ha demostrado útil en la recuperación de las lesiones de la piel, pero además también ofrece beneficios en las lesiones de la mucosa como en el caso de las úlceras duodenales, con la reducción del área y de los mecanismos apoptóticos en el tubo digestivo de roedores.  (Yang CC, Yao CA, Lin YR, Yang JC, Chien CT Más uno. 2014; 9 (7): e96006.)

Conclusiones

Aun siendo preliminares los estudios que se muestran, si que debemos de reconocer las características y el espectro de acción del agua de mar. Pero, además, resulta sencillo concluir que es posible que muchas de estas patologías sean consecuencia de carencias o que ellas mismas las produzcan perpetuando el proceso patológico o agravando los síntomas. De este modo, al aportarle los microelementos presentes en el medio oceánico, tan importantes en las funciones enzimáticas, sirven de tónico y energizante, de forma que acelera la reparación y potencia la inmunidad del huésped.

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