Terapias del mar

Dorsalgia: Perspectiva de intervención terapéutica y experiencia clínica

Accede a nuestro Área Profesional

La dorsalgia es una de las consultas más frecuentes en la práctica clínica, siendo un desafío diagnóstico y terapéutico significativo para los profesionales de la salud. Este trastorno músculo-esquelético, caracterizado por dolor en la región torácica de la columna vertebral, presenta una etiología multifactorial que requiere un abordaje integral.

La prevalencia de la dorsalgia en la población general oscila entre el 15% y el 35%, con una incidencia que no deja de crecer en sociedades industrializadas. La complejidad de su presentación clínica, junto con la diversidad de factores etiopatogénicos involucrados, demanda un conocimiento profundo de la anatomía funcional de la región dorsal y de los mecanismos fisiopatológicos subyacentes.

En este artículo se abordarán los aspectos fundamentales de la dorsalgia desde una perspectiva clínica basada en la evidencia, incluyendo las últimas actualizaciones en métodos diagnósticos y estrategias terapéuticas con el objetivo de optimizar el proceso de toma de decisiones en la práctica clínica diaria.

¿Qué es la dorsalgia?

La dorsalgia es el dolor localizado en la región dorsal de la columna vertebral, específicamente en la zona que comprende las vértebras torácicas (T1-T12). Se manifiesta principalmente en la zona media-alta de la espalda y se caracteriza por dolor, rigidez muscular y limitación del movimiento.

ÁREA EXCLUSIVA para profesionales de la salud ️ ¡Quiero acceder!

Dorsalgia izquierda

La dorsalgia izquierda es un síndrome doloroso que se caracteriza por dolor localizado en el hemitórax izquierdo de la región dorsal de la columna vertebral, en concreto en el área que comprende las vértebras torácicas. 

Esta condición puede manifestarse como una alteración de la biomecánica vertebral, posible irradiación hacia la región costal izquierda o una alteración de la biomecánica vertebral.

Es fundamental realizar una evaluación clínica minuciosa para descartar patologías subyacentes, especialmente aquellas de origen cardiopulmonar que pueden manifestarse como dolor en esta región anatómica.

¿Cómo se quita el dolor de la dorsalgia?

La mayoría de las dorsalgias son musculares, producidas por micro traumatismos, contracturas, elongaciones, posturales, falta de tono o alteraciones de las cadenas cinéticas, entre otras situaciones asociadas la mayoría a un mal cuidado de nuestro sistema musculoesquelético.

Podemos aplicar estas pautas de tratamiento alternativo y/o complementario a los fármacos en el periodo subagudo para agilizar la recuperación:

  • Omega 3: Los ácidos grasos omega-3 tienen propiedades antiinflamatorias naturales, ayudando a reducir la inflamación sistémica mediante la inhibición de mediadores proinflamatorios y modulando la respuesta inflamatoria a nivel tisular. Además tienen un potencial efecto analgésico por la reducción de citoquinas proinflamatorias.
  • Agua de mar isotónica: Aporta minerales esenciales como el magnesio, potasio y calcio, que participan en la función muscular normal. Contribuye al equilibrio electrolítico del organismo y ayuda a mantener una hidratación celular adecuada.

Posología recomendada: 3 ampollas de agua de mar isotónica (Plasma de Quinton) al día. *Tomar 1 ampolla  media hora antes de cada una de las comidas principales (1-1-1) en tratamiento prolongado de 4-6 meses. 

  • Palmitoiletanolamida (PEA): Destaca por su capacidad antiinflamatoria natural, su capacidad para modular el dolor neuropático y su efecto en la reducción de la hipersensibilidad neural. Su funcionamiento se basa en la interacción con el sistema endocannabinoide, permitiendo una regulación efectiva de la respuesta inflamatoria y reduciendo la activación de células gliales. 

El mecanismo de acción de la PEA resulta particularmente relevante en el contexto del dolor crónico, ya que actúa sobre múltiples vías relacionadas con la percepción y modulación del dolor. 

  • Aplicar calor local: Promueve la vasodilatación local, reduce el espasmo muscular, disminuye la rigidez articular y proporciona un efecto analgésico.

Está especialmente indicada en casos de dorsalgia crónica, contracturas musculares y rigidez matutina. Se recomienda aplicar durante 15-20 minutos, siempre protegiendo adecuadamente la piel y respetando la tolerancia térmica individual.

  • Corrección postural: Reduce la sobrecarga articular, previene contracturas musculares compensatorias, mejora la función respiratoria y facilita la recuperación tisular.
  • Ejercicios: A nivel fisiológico, los ejercicios mejoran la circulación local, reducen la tensión muscular y aumentan tanto la fuerza como la flexibilidad. Funcionalmente, optimizan el control postural y los patrones de movimiento, incrementando la estabilidad vertebral.
QUI - Valores de un hemograma - CTA - Post

Ejercicios terapéuticos para aliviar la dorsalgia

Los ejercicios recomendados para la dorsalgia se dividen en cuatro categorías principales:

1. Ejercicios de estabilización
– Control postural y activación abdominal.
– Estabilización segmentaria.
2. Ejercicios de movilidad
– Movilización torácica.
– Ejercicios de extensión controlada.
3. Fortalecimiento
– Ejercicios isométricos paravertebrales.
– Fortalecimiento escapular.
4. Elongación
– Estiramientos de pectorales y paravertebrales

Frecuencia recomendada:

Iniciar con sesiones de 15-20 minutos, 2-3 veces por semana y aumentar progresivamente según tolerancia y evolución clínica del paciente.

¿Qué medicamento es bueno para la dorsalgia?

Los fármacos deben emplearse en situaciones concretas en las que el dolor resulte limitante, siempre en la fase aguda y no prolongar su uso más allá de los días recomendados.

¿Es bueno andar para la dorsalgia?

Sí, andar es una actividad terapéutica beneficiosa en el manejo de la dorsalgia, siempre que se realice bajo determinados parámetros clínicos. Esta actividad física puede beneficiar al paciente ya que procura la activación muscular controlada, la mejora de la circulación sanguínea en la región dorsal, el mantenimiento de la movilidad articular y la prevención del desacondicionamiento físico.

Se aconseja empezar andando períodos breves e ir aumentando el tiempo de forma progresiva, manteniendo una postura ergonómica durante la marcha y evitando sobrecargas mecánicas excesivas. La progresión de la actividad debe ser gradual y adaptada a la tolerancia individual del paciente.

La prescripción de ejercicio debe ser personalizada según la fase evolutiva de la dorsalgia y la tolerancia específica del paciente. En casos donde la sintomatología aguda sea severa, el profesional debe realizar una valoración previa al inicio de cualquier programa de actividad física.

¿Cuánto tiempo puede durar una dorsalgia?

La duración de una dorsalgia puede variar según su clasificación y etiología:

  • Dorsalgia aguda: Menos de 6 semanas. – Responde favorablemente al tratamiento conservador.
  • Dorsalgia subaguda: Entre 6 y 12 semanas. – Requiere intervención terapéutica específica.
  • Dorsalgia crónica: Más de 12 semanas. – Puede requerir abordaje multidisciplinar.

El pronóstico y tiempo de recuperación están condicionados por la etiología subyacente, la adherencia del paciente al tratamiento, factores biomecánicos asociados y comorbilidades existentes. Es fundamental realizar una valoración clínica exhaustiva para establecer un plan terapéutico adecuado y estimar el tiempo de recuperación en cada caso.

Dorsalgia: sintomas más comunes

  • Dolor localizado en la región media-alta de la espalda que puede aumentar con determinados movimientos y ser de intensidad variable. 
  • Rigidez en los músculos de la espalda.
  • Dificultad para moverse con normalidad.
  • Tensión muscular.

Otros síntomas menos frecuentes:

  • Sensación de hormigueo en algunas ocasiones.
  • Dificultad para realizar actividades cotidianas.
  • Cambios en la postura habitual.

Etiología de la dorsalgia

La dorsalgia puede deberse a múltiples causas músculo-esqueléticas, traumáticas o degenerativas, entre otras. Estas son las principales:

  • Alteraciones posturales.
  • Disfunción articular vertebral.
  • Patología muscular.
  • Síndrome miofascial.
  • Traumatismos directos.
  • Microtraumatismos repetitivos.
  • Lesiones por sobrecarga.
  • Artrosis a nivel vertebral. 
  • Discopatía degenerativa.
  • Osteoporosis.
  • Patología cardiopulmonar.
  • Alteraciones pleurales.
  • Trastornos gastrointestinales.

Hay factores que predisponen a padecer dorsalgia como el sedentarismo, una ergonomía inadecuada, alteraciones biomecánicas o factores ocupacionales.

¿Cómo el agua de mar puede ayudar a mejorar la salud de mis pacientes?

Dorsalgia, patología discal y Terapia Marina

Tras una lesión muscular, las patologías discales son de las entidades más frecuentes capaces de producir un importante número de dorsalgias por la patología discal dorsal. Las protrusiones y hernias son más comunes en las lesiones raquídeas cervicales y lumbares, pero en el caso de las lesiones dorsales (causantes de un importante número de dorsalgias), son de origen degenerativo.

La hidratación de los discos intervertebrales y las presiones axiales continuas juegan un papel muy importante, ya que tienden a reducir el flujo sanguíneo de la zona, y por tanto, la migración de agua, electrolitos y nutrientes fundamentales para el mantenimiento de las características coloidales de la matriz extracelular intradiscal.

Existen casos en los que el uso de agua de mar empleando técnicas de mesoterapia ha producido una mejoría de la hidratación intradiscal. Aunque estos resultados no validan su indicación, nos demuestran que el disco es capaz de responder positivamente a la hidratación, infiriendo que si conseguimos que el flujo sanguíneo no se vea comprometido se puede conseguir el equilibrio hidromineral intradiscal.

La idea en las dorsalgias, derivadas de fenómenos degenerativos de los discos intervertebrales, es la aplicación de fuerzas mecánicas axiales, tanto compresivas como descompresivas, de forma que produzca el efecto bomba tan importante para la difusión de sustancias necesarias para su equilibrio, así como para la eliminación de los metabolitos.

Dada la dificultad a la hora de nutrir los discos intervertebrales por la baja vascularización, es fundamental el mantenimiento de los efectos mecánicos de compresión y descompresión para el efecto bomba, junto con una correcta hidratación corporal.

El agua de mar isotónica favorece la hidratación hidroelectrolítica facilitando el mantenimiento del equilibrio hídrico en el volumen efectivo y de la turgencia de los intersticios, haciendo posible que estos elementos puedan difundir a los diferentes tejidos que están hipovascularizados y por lo tanto hipoperfundidos, disminuyendo así los efectos derivados de la deshidratación.

Pack de bienvenida

Deja un comentario

No se atenderán consultas médicas *

No hay comentarios

Todavía no hay ningún comentario en esta entrada.