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Dorsalgia: cuando el dolor de espalda te limita

dorsalgia

La dorsalgia se define como dolor en la parte alta de la espalda, a la altura de las vértebras dorsales, siendo un término inespecífico por solo determinar una región, no músculo o músculos concretos. La verdad que sirve bien poco cuando uno lo lee en un informe médico.

En la mayoría de las situaciones, esta expresión es empleada por atención primaria, por ser los dolores de espalda alta o dorsalgias tratados de la misma manera, con reposo, antiinflamatorios, analgésicos y relajantes musculares, cada uno de ellos de forma individual o combinados, según intensidad y criterio médico.

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¿Te debe preocupar una dorsalgia?

En la mayoría de las ocasiones, nos encontraremos con dolores de espalda que ceden en un espacio de tiempo que oscila entre los 3-4 hasta los 15 días, con o sin tratamiento médico o de rehabilitación.

Las dorsalgias pueden ser consecuencia, como las que hemos nombrado que se recuperan sin problemas, de procesos benignos como de enfermedades graves de difícil resolución.

Por lo tanto, este término no tiene ningún valor diagnóstico, médico ni pronóstico. Por solo poder indicar que hay dolor.

¿Qué motiva la aparición de una dorsalgia?

Estos dolores de espalda son secundarios en muchas ocasiones tras solicitar, tanto en intensidad como en tiempo, la musculatura sobrepasando sus niveles de resistencia fisiológica, si esto se realiza de forma controlada y con fines deportivos o de fortalecimiento, se considerarán normales.

Pero en el caso, de no existir ninguna de estas intenciones, se deberá tener en consideración, y debemos asesorar al paciente de que debe modificar sus hábitos posturales tanto en casa como en el trabajo y modificar su estilo de vida.

Por otro lado, nos encontraremos también, con los dolores de evolución crónica, con signos inflamatorios, infecciosos, asociados a deformaciones o dolor referido, con limitación articular y muchos otros síntomas que no son para desarrollar ahora.

 Lo importante es la realización de una buena anamnesis y exploración física. 

Menos fármacos y más conocimiento

La mayoría de las dorsalgias son musculares, producidas por microtraumatismos, contracturas, elongaciones, posturales, por falta de tono, alteraciones de las cadenas cinéticas, entre otras situaciones, asociadas la mayoría de estas a un mal cuidado de nuestro sistema musculoesquelético.

Los fármacos han de emplearse en situaciones concretas, en las que el dolor resulte limitante y siempre en la fase aguda y no prolongarlos más allá de los días recomendados.

Podemos emplear el calor local, la corrección postural, los ejercicios de estiramiento, en el periodo subagudo de forma que agilicemos la recuperación, pero esto depende del profesional.

Sinembargo, lo más importante es evitar la aparición de la dorsalgia o reducir los episodios/año, siendo el método de elección la realización de ejercicio de forma controlada y supervisada si fuera necesario (puntualizando que esto es en las dorsalgias de carácter benigno).

Mirando a nuestros ancestros

Es muy difícil determinar el tipo de actividad/actividades que se deben realizar para una mejora del estado de salud físico para reducir cualquier tipo de dolor, existiendo una amplia gama de estos, y pudiendo elegir la que mejor se adapte a nosotros.

Pero nos puede servir de referencia que, durante cientos de miles de años, la actividad física estaba estrechamente ligada a la supervivencia, durante todo este tiempo el organismo ha necesitado incentivar el rendimiento por medio de sistemas de retroalimentación, como el condicionamiento y los mecanismos de recompensa.

Es tal el grado de imbricación entre nuestra homeostasis y el ejercicio físico, que producimos nuestros opiáceos endógenos para garantizar un estado musculoesquelético óptimo.

“Somos actividad” , “necesitamos la actividad” el no ser conscientes de ello nos hará enfermar, siendo la dorsalgia insignificante, respecto a lo que nos espera sin actividad.

Cuando echamos la miras atrás y observamos cómo vivían nuestros predecesores, y el tiempo que han estado relacionándose con el medio, solo podemos pensar en que nuestras conductas diarias, deberían seguir costumbres ancestrales entendiendo que se deben introducir nuevas variables individuales y sociales que claramente nos resulten positivas, sin perder lo que nos hace ser lo que somos.

Pero la cesión y pérdida de nuestros lazos con nuestros ancestros y el énfasis en los nuevos cánones sociales, recientemente incluidos, atenta contra nuestra homeostasis favoreciendo la aparición de la enfermedad.

Nuestros genes son el resultado de la interacción con el medio externo, somos lo que hemos ido aceptando de él, estos genes se expresan y se regulan por medio de las constantes que perpetúan la vida y se adaptan a las pequeñas variaciones. Empero si los cambios son excesivamente bruscos el desequilibrio se dará y la enfermedad se instaurará.

Dorsalgia, patología discal y Terapia Marina

Tras las lesiones musculares las patologías discales son de las entidades más frecuentes, capaces de producir un importante número de dorsalgias por la patología discal dorsal. Las protrusiones y hernias son más comunes en las lesiones raquídeas cervicales y lumbares, pero en el caso de las lesiones dorsales (causantes de un importante número de dorsalgias), son de origen degenerativo. Aquí tiene un importante papel la hidratación de los discos intervertebrales y las presiones axiales continuas, que tienden a reducir el flujo sanguíneo de la zona, por tanto, la migración de agua y electrolitos, además de nutrientes fundamentales para el mantenimiento de las características coloidales de la matriz extracelular intradiscal.

Existen series de casos en los que, por medio del empleo de la Terapia Marina, empleando técnicas de mesoterapia, se ha producido una mejoría de la hidratación intradiscal.

Estos resultados no validan su empleo, pero nos indica que el disco es capaz de responder positivamente a la hidratación, infiriendo que si conseguimos que el flujo sanguíneo no se vea comprometido se puede conseguir el equilibrio hidromineral intradiscal.

La idea en las dorsalgias, derivadas de fenómenos degenerativos de los discos intervertebrales, es la aplicación de fuerzas mecánicas axiales, tanto compresivas como descompresivas de forma que produzcan el efecto bomba tan importante para la difusión de sustancias necesarias para su equilibrio, así como para la eliminación de los metabolitos.

Debido a la dificultad a la hora de la nutrición de los discos intervertebrales, por la baja vascularización, es fundamental el mantenimiento de los efectos mecánicos de compresión y descompresión para el efecto bomba, junto con una correcta hidratación corporal.

Es en el apartado de hidratación hidroelectrolítica es en el que la Terapia Marina (en su forma isotónica) facilita el mantenimiento del equilibrio hídrico en el volumen efectivo y de la turgencia de los intersticios, facilitando que estos elementos puedan difundir a los diferentes tejidos que están hipovascularizados y por lo tanto hipoperfundidos, disminuyendo los efectos derivados de la deshidratación.

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