Abordar la dispepsia desde la raíz: soluciones naturales y eficaces para una digestión saludable – Descarga gratis [“Checklist de tratamiento funcional para pacientes con dispepsia”]
¿Por qué cada vez más personas padecen dispepsia? ¿Sabes que entre el 20% y el 40% de la población sufre dispepsia funcional en algún momento de su vida? De acuerdo con la Fundación Española del Aparato Digestivo, la dispepsia se ha convertido en un motivo de consulta cada vez más habitual, especialmente en mujeres.
El aumento de casos se relaciona con factores como el estrés crónico, el abuso de antiácidos y una alimentación desequilibrada. Las causas más comunes de dispepsia son la dispepsia funcional, infección por Helicobacter pylori, consumo de AINEs, malos hábitos alimentarios, estrés y reflujo gastroesofágico. Además, factores como el alcohol, tabaco y ciertos medicamentos también pueden desencadenarla. Pero, ¿estamos abordando esta afección desde un enfoque realmente eficaz o solo mitigamos los síntomas con tratamientos paliativos?
Este artículo explora la dispepsia desde la mirada de la medicina funcional, abordando tanto sus causas como su tratamiento de raíz. También hablaremos del papel del agua de mar Quinton y los probióticos como aliados clave.
Dispepsia: ¿Qué es y cuánto dura?
La dispepsia es una disfunción digestiva que afecta a la calidad de vida y cuyo abordaje requiere más que un simple alivio sintomático. Este cuadro presenta síntomas digestivos de forma persistente o recurrente en la parte superior del abdomen. No es una enfermedad como tal, sino un síndrome digestivo.
La dispepsia funcional (sin causa orgánica detectable) es la más frecuente. Puede durar semanas o meses y suele estar asociada a alteraciones en la motilidad gástrica, hipersensibilidad visceral o desequilibrios en el microbioma. La dispepsia puede ser intermitente o persistir durante meses, incluso años, con síntomas recurrentes.
Dispepsia: Síntomas más comunes
- Dolor o ardor epigástrico.
- Sensación de plenitud precoz.
- Hinchazón abdominal.
- Náuseas leves.
- Eructos o flatulencias.
¿Qué no comer si tengo dispepsia?
El tratamiento funcional de la dispepsia debe comenzar con una revisión en profundidad de la dieta del paciente. Algunos alimentos pueden empeorar significativamente los síntomas digestivos.
Se recomienda evitar:
- Alimentos ultraprocesados y fritos.
- Gluten (especialmente el trigo).
- Lácteos no fermentados.
- Legumbres mal cocidas.
- Cafeína, alcohol y bebidas carbonatadas.
- Azúcares fermentables (dieta baja en FODMAP).
Una dieta antiinflamatoria rica en vegetales cocidos, proteínas de calidad y grasas saludables como el aguacate, puede mejorar significativamente los síntomas.
¿Cómo se elimina la dispepsia?
Mientras que el abordaje convencional se basa en antiácidos, IBPs o procinéticos, el enfoque funcional pone énfasis en:
- Restaurar la microbiota intestinal.
- Mejorar la motilidad gástrica.
- Reducir el estrés y la inflamación.
- Optimizar la función del nervio vago.
La combinación de un plan de alimentación individualizado, hábitos saludables, y los suplementos necesarios (como el agua de mar isotónica y los probióticos), han mostrado ser una opción efectiva y segura para muchos pacientes con dispepsia funcional.
Según un artículo publicado en el European Journal of Integrative Medicine (2023), los tratamientos no farmacológicos como la fitoterapia y la modificación dietética muestran resultados positivos en un 65-80% de los pacientes con dispepsia funcional refractaria.

Dispepsia: Tratamiento funcional
Desde la medicina funcional, el tratamiento de la dispepsia va más allá de los fármacos. Se trata de restablecer el equilibrio digestivo global. Una de las causas infravaloradas de dispepsia es el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones (IBPs), que reducen la acidez gástrica y alteran el microbioma.
Tratamiento coadyuvante para la dispepsia con agua de mar Quinton
Fase 1 (restablecer microbiota):
- 1 sobre de Probiotic Digest Health al día durante 1 mes. Tomar en ayunas, media hora antes del desayuno.
Fase 2 (remineralizar y regular función gástrica):
- 3 ampollas diarias de Plasma de Quinton (1-1-1) durante 2 meses.
Fase de mantenimiento:
- 1 o 2 ampollas diarias de Plasma de Quinton.
- Complementar, si es necesario, con Duplase de Quinton en casos de hipotonía gástrica o fatiga digestiva.
El agua de mar y los probióticos ayudan a regular el pH gástrico, favorecen la digestión y reequilibran el sistema nervioso entérico, gracias a su aporte de minerales biodisponibles.
Hábitos diarios recomendados
Adoptar ciertos hábitos diarios puede marcar una diferencia sustancial en la evolución de la dispepsia funcional. El tratamiento no solo depende de qué se toma, sino también de cómo se vive.
- Comer despacio y masticar bien (mínimo 20 veces por bocado).
- No beber líquidos durante las comidas principales (solo sorbos pequeños si es necesario).
- Evitar comer por la noche o justo antes de acostarse (última comida 2-3 h antes de dormir).
- Caminar 10-15 minutos después de las comidas.
- Dormir bien y mantener horarios regulares.
- Practicar técnicas de regulación del nervio vago (respiración diafragmática, exposición al frío, canto…).
Otros suplementos eficaces en casos de dispepsia
Además del agua de mar Quinton y los probióticos, pueden ser útiles:
- Enzimas digestivas de amplio espectro: en pacientes con insuficiencia digestiva o dispepsia postprandial.
- Betaína HCl + pepsina: en casos de hipoclorhidria documentada (pH test o test de Betaína).
- Melisa, jengibre y cúrcuma: con acción digestiva, antiinflamatoria y calmante gástrica.
- Zinc carnosina y melena de león: promotores de la reparación de la mucosa gástrica.
- Glutamina: para reparar la barrera intestinal en caso de disbiosis asociada.
Consejo clínico: En pacientes con dispepsia funcional y alta sensibilidad visceral, evitar fórmulas agresivas o combinaciones excesivas. Priorizar productos con respaldo clínico y buena tolerancia digestiva.
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