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Mala digestión: Causas, diagnóstico y abordaje integral en consulta

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La mala digestión (dispepsia), es un trastorno frecuente que afecta aproximadamente al 20-30% de la población global. Aunque no suele ser una condición grave, su impacto en la calidad de vida puede ser significativo. Cuando un paciente padece mala digestión, un abordaje integral y personalizado es clave para mejorar los síntomas y prevenir su recurrencia.

¿Cuáles son los síntomas de una mala digestión?

Los síntomas de la mala digestión pueden variar entre pacientes, pero los más comunes incluyen:

  • Dolor o molestia en la parte superior del abdomen.
  • Sensación de plenitud después de las comidas.
  • Hinchazón abdominal.
  • Náuseas o eructos excesivos.
  • Ardor epigástrico.
  • Saciedad precoz.
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Causas de la mala digestión

La mala digestión o dispepsia es un síntoma frecuente en la práctica clínica y puede tener diversas causas, tanto funcionales como orgánicas. Estos son los orígenes más habituales:

  • Hábitos alimentarios inadecuados: Comer en exceso, demasiado rápido, o ingerir comidas copiosas y ricas en grasas, fritos o alimentos muy procesados puede sobrecargar el sistema digestivo y ralentizar el vaciamiento gástrico.
  • Estilo de vida: El estrés, la ansiedad, la falta de actividad física y el tabaquismo son factores que alteran la motilidad intestinal y la secreción de jugos gástricos, favoreciendo la aparición de síntomas digestivos.
  • Sustancias irritantes: El exceso de cafeína, alcohol, bebidas carbonatadas, chocolate y tabaco incrementa el riesgo de indigestión y reflujo.
  • Intolerancias y sensibilidades alimentarias: La intolerancia a la lactosa, fructosa, gluten u otros componentes alimentarios es una causa frecuente de mala digestión, sobre todo cuando hay trastornos de motilidad o sobrecrecimiento bacteriano.
  • Enfermedades digestivas: Patologías como gastritis, úlcera péptica, enfermedad por reflujo gastroesofágico, síndrome del intestino irritable, cálculos biliares, pancreatitis, enfermedad celíaca o infecciones como la de Helicobacter pylori, pueden manifestarse con síntomas de mala digestión.
  • Medicamentos: Algunos fármacos como antiinflamatorios no esteroideos (AINE), antibióticos, suplementos de hierro y bisfosfonatos pueden irritar la mucosa gástrica y producir dispepsia.
  • Trastornos neurológicos o metabólicos: Enfermedades que afectan la inervación del tracto digestivo (diabetes, trastornos del tejido conectivo o enfermedades neurológicas) pueden retrasar el vaciamiento gástrico y alterar la digestión.

Posibles diagnósticos

El abordaje diagnóstico de la mala digestión debe ser individualizado, considerando la frecuencia, duración y severidad de los síntomas, así como la presencia de signos de alarma (pérdida de peso, anemia, vómitos persistentes, sangrado digestivo). Entre las principales estrategias diagnósticas se incluyen:

  • Historia clínica y examen físico: Es fundamental para identificar factores desencadenantes, hábitos, comorbilidades y descartar patologías graves.
  • Pruebas de laboratorio: Incluyen hemograma para descartar anemia, pruebas de función hepática y metabólica y marcadores inflamatorios.
  • Pruebas de aliento y heces: Para detectar infección por Helicobacter Pylori, sobrecrecimiento bacteriano o malabsorción de nutrientes.
  • Endoscopia digestiva alta: Permite visualizar la mucosa gástrica y tomar biopsias. Está indicada en pacientes con síntomas persistentes, mayores de 55 años o con signos de alarma.
  • Estudios de imagen: Radiografías, ecografía o tomografía computarizada pueden ser útiles para descartar obstrucciones, lesiones estructurales o enfermedades biliares/pancreáticas.
  • Pruebas específicas de absorción: Test de D-xilosa, balance de grasas en heces, test de tolerancia a la lactosa, entre otros, para evaluar alteraciones en la digestión y absorción intestinal.
  • Análisis de heces: Permiten detectar sangre oculta, grasa, parásitos, bacterias o restos alimentarios no digeridos..

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¿Cómo mejorar la digestión?

El manejo de la mala digestión suele requerir un enfoque integral que combine cambios en el estilo de vida, educación alimentaria y, en algunos casos, el uso de suplementos naturales. Las principales recomendaciones sobre hábitos y suplementos naturales incluyen:

Hábitos saludables:

  • Comer despacio, masticar bien los alimentos y evitar las comidas copiosas o muy rápidas.
  • Mantener una dieta equilibrada, rica en fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales) que contribuya a regular el tránsito intestinal.
  • Evitar alimentos irritantes, como los picantes, fritos, ultraprocesados, alcohol, tabaco y bebidas gaseosas.
  • Mantenerse hidratado, bebiendo suficiente agua a lo largo del día.
  • Realizar ejercicio físico de forma regular para estimular la motilidad intestinal.
  • Controlar el estrés mediante técnicas de relajación, mindfulness o terapia psicológica, ya que el estrés crónico afecta la función digestiva.
  • No acostarse inmediatamente después de comer y procurar cenar al menos dos horas antes de dormir.

Suplementos naturales (con evidencia de beneficio): Probióticos con agua de mar Quinton

Probiotic Digest Health está especialmente formulado para ayudar a quienes sufren de mala digestión, actuando sobre las causas más frecuentes como el desequilibrio de la microbiota y la insuficiente producción de enzimas y ácido gástrico, y aportando minerales esenciales para una digestión saludable.

Los probióticos ayudan a equilibrar la microbiota intestinal, mejoran la absorción de nutrientes y previenen trastornos como la diarrea, el estreñimiento y el síndrome de intestino irritable. Probiotic Digest Health es un suplemento innovador que combina agua de mar isotónica microfiltrada en frío, dos cepas probióticas seleccionadas (Lacticaseibacillus rhamnosus y Kluyveromyces marxianus fragilis), calcio, cloruro e inulina, diseñado específicamente para ayudar a mantener y restaurar la salud digestiva y la microbiota intestinal.

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Principales beneficios para la digestión:

  • Restablecer el equilibrio de la microbiota intestinal: Las cepas probióticas incluidas ayudan a mantener o recuperar el equilibrio de la flora intestinal, especialmente útil tras episodios de diarrea, gastroenteritis o tratamientos con antibióticos, situaciones que suelen alterar la microbiota y provocar mala digestión.
  • Resistencia a los antibióticos: Kluyveromyces marxianus fragilis, al ser una levadura y no una bacteria, es resistente a los antibióticos, lo que permite que el suplemento sea efectivo incluso cuando se toman estos medicamentos, ayudando a prevenir la diarrea asociada a su uso.
  • Mejora de la digestión enzimática: El calcio presente en la fórmula contribuye al funcionamiento normal de las enzimas digestivas, facilitando la descomposición y absorción de nutrientes, lo que puede aliviar síntomas de mala digestión como pesadez, hinchazón o gases.
  • Estimulación de la producción de ácido clorhídrico: El cloruro, aportado por el agua de mar isotónica, favorece la producción de ácido clorhídrico en el estómago, esencial para una digestión eficiente de los alimentos y para prevenir molestias digestivas.
  • Aporte de inulina (fibra prebiótica): La inulina sirve de alimento para los probióticos, potenciando su efecto y contribuyendo a la regularidad intestinal.
  • Recuperación de minerales y electrolitos: El agua de mar isotónica aporta minerales y electrolitos que ayudan a reponer las pérdidas asociadas a diarreas o vómitos, favoreciendo la recuperación del equilibrio hidroelectrolítico.

Indicaciones:

  • Personas con digestión lenta, hinchazón, gases o sensación de pesadez.
  • Tras tratamientos con antibióticos para prevenir o tratar la diarrea asociada.
  • En casos de gastroenteritis aguda o alteraciones de la microbiota intestinal.
  • Como apoyo a la salud digestiva general y mantenimiento de la flora intestinal
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2 comentarios

Nicomedes rivera

21/02/2022 13:03

Pero el agua de mar puede contener bacterias si se ingiere ?

Fundación René Quinton

11/01/2023 10:02

Hola Nicomedes,

El agua de mar contiene una elevada concentración de macronutrientes y micronutrientes, materia orgánica (principalmente, fitoplancton), pero también carbohidratos, aminoácidos, lípidos o ciertos tipos de vitaminas, pero también, residuos y agentes contaminantes como metales pesados, derivados del petróleo (microplásticos) y, en efecto, bacterias que son capaces de sobrevivir en el entorno marino.

Por todo ello, en ningún caso recomendamos ingerir el agua recogida directamente de la playa. No sólo desaconsejamos dicha práctica, si no que además puede ser perjudicial para la salud. Puedes encontrar más información en los siguientes enlaces:
https://www.fundacionrenequinton.org/blog/cuales-pueden-ser-los-peligros-de-beber-agua-de-mar/
https://recursos.fundacionrenequinton.org/por-que-no-beber-agua-de-mar-directamente-playa

Únicamente podemos recomendarte el consumo del agua de mar si previamente ha sido sometida al protocolo original de René Quinton, ya que de esta forma se conservan todas sus propiedades naturales, nutrientes y oligoelementos.

Esperamos haberte ayudado a resolver tus dudas.

Un saludo.