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Dispepsia: digestiones pesadas y difíciles

Dispepsia

La dispepsia es una sensación de malestar o molestia digestiva (disconfort) que aparece tras la ingestión de alimentos.

La dispepsia es un síntoma inespecífico que puede estar acompañado de otros síntomas como las náuseas, hinchazón, saciedad precoz, pirosis, dolor abdominal… que puede ser de carácter funcional u orgánico.

No solo afecta, como solemos creer, al malestar gástrico, sino que la dispepsia se puede dar a lo largo de todo el tubo digestivo superior (hasta el ángulo de Treitz).

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¿Cuáles son las causas de la dispepsia?

La dispepsia la podemos diferenciar en dos grandes grupos: la funcional y la orgánica/estructural.

La dispepsia funcional es aquella situación en la que encontramos, como hemos dicho, malestar postprandial, pirosis, saciedad precoz.

Siendo necesaria una exploración gastroscópica en la que no se encuentre ninguna anomalía estructural, además el proceso debe llevar más de 6 meses de evolución y el mantenimiento de los síntomas durante al menos los tres meses previos a la consulta.

Por otro lado, nos encontramos con las dispepsias orgánicas, que son aquellas secundarias a patología estructural como: úlcera péptica, gastritis de cualquier tipo, gastropatía por irritantes, secundarias a procesos malignos.

Siendo necesaria la identificación de los signos de alarma y la demostración por medio de las pruebas complementarias de la existencia o no, de patología que justifique los síntomas de dispepsia.

Entre los signos y síntomas de alarma nos encontramos; la pérdida de peso no filiada, la aparición de los síntomas en personas mayores de 50 años, la existencia de antecedentes familiares de patología maligna del tubo digestivo, la aparición de sangrado, signos de obstrucción o dolor intenso, la no conciliación del sueño por la noche… Todos estos síntomas nos obligan a la búsqueda exhaustiva de una patología subyacente que tenga como uno de sus síntomas la dispepsia.

Una vez se han descartado las alteraciones orgánicas/estructurales del tubo digestivo o extradigestivas, y cumpliendo con los criterios anteriormente mencionados se podrá definir la dispepsia como funcional.

Dispepsia funcional

La dispepsia funcional es una situación frecuente que afecta a un importante número de personas, se basa en un modelo biopsicosocial en el que intervienen múltiples variables.

Los sistemas de regulación neurovegetativo, disbiosis de la microbiota, trastornos psicoemocionales pueden estar implicados en la aparición de alteraciones digestivas.

Podemos diferenciar la dispepsia funcional según la presentación en:

  • Síndrome de distrés postprandial: en el que encontraremos a los afectados con sensación de hinchazón, saciedad, eructos…
  • Síndrome de dolor epigástrico: en el que encontraremos dolor con pirosis o ardor epigástrico, con la mejora de los síntomas tras ingesta, pudiendo aparecer el malestar en ayunas.

Cómo se trata la dispepsia

El tratamiento de la dispepsia orgánica/estructural será el tratamiento de la enfermedad de base.

Con respecto a las dispepsias funcionales el tratamiento básico será el empleo de procinéticos e inhibidores de la secreción de HCl, desde la perspectiva médica.

También se procederá a la realización del test del aliento para H. pylori y en el caso de ser positivo se procederá a la erradicación (Test and treat).

Además, se deben tomar medidas higiénico/dietéticas que, aunque no están demostradas por medio de ensayos, no es menos verdad, que los afectados una vez que son consciente de ciertas transgresiones, pueden reducir los síntomas incluso pueden llegar a desaparecer.

Para ello es importante la coordinación con los profesionales para poner en marcha una estrategia global, que abarque al individuo desde una perspectiva de una Medicina Integrativa en la percepción del individuo en el plano físico, psíquico, emocional y social.

El agua de mar en los procesos digestivos

Existen en la literatura científica estudios que muestran los beneficios del agua de mar para diferente patologías, desde René Quinton hasta nuestro presente se ha podido demostrar que el agua de mar tiene unas características muy particulares, con propiedades capaces de actuar en muchos procesos.

En lo que al tubo digestivo se refiere, gracias al contenido en selenio, magnesio, zinc… es útil como complemento para asistir en la función digestiva con efectos probióticos, también como calmante en las erosiones de la mucosa gástrica.

Favorece la cicatrización y reduce la inflamación tanto para la mucosa como para la piel, de forma que calma el dolor y favorece la recuperación.

En concentración isotónica hidrata a las mucosas favoreciendo su capacidad defensiva al mantener la integridad de esta.

Se ha demostrado in vitro y en vivo como el empleo de agua de mar con características especiales ha sido capaz de reducir la carga de H. pylori en mucosa gástrica, tanto en placas de Petri como en animales de experimentación y en humanos.

Aun siendo estudios preliminares, se empiezan a demostrar los múltiples efectos beneficiosos que es capaz de proporcionarnos el agua de mar, no solo de forma tópica sino también la toma de agua de mar.

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