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Colon irritable y dieta FODMAP: cómo eliminar gases y dolor abdominal

¿Te preguntas si esos problemas digestivos recurrentes podrían ser debidos al síndrome del intestino irritable (SII)? Los síntomas del SII varían mucho de persona a persona y su desarrollo tiende a estar relacionado con el estrés y otros cambios en el estilo de vida. 

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¿Qué es el colon irritable? 

 El colon irritable o síndrome del intestino irritable (SII) es una de las patologías funcionales más frecuentes del tubo digestivo. El SII es término utilizado para describir un tipo de trastorno digestivo que se caracteriza por un grupo de síntomas comunes, que incluyen cambios en las deposiciones y dolor abdominal, apareciendo los síntomas al menos 1 día a la semana en los últimos tres meses, con una clínica que se ha mantenido al menos 6 meses.

El SII afecta a más del 10% de la población mundial, y aunque puede afectar a cualquier persona, es más común entre las mujeres jóvenes y de mediana edad (el doble de mujeres que hombres tienen SII, especialmente las menores de 50 años). 

Ninguna prueba puede confirmar si alguien tiene SII o no, por eso es tan importante el seguimiento de los síntomas. Desde el punto de vista de un profesional sanitario, el SII se diagnostica cuando un conjunto de síntomas ocurren juntos y duran al menos varios meses. Según la Fundación Internacional para los Trastornos Gastrointestinales Funcionales, algunos de los principales signos y síntomas del SII incluyen dolor abdominal recurrente y molestias, además de cambios en los hábitos intestinales (frecuencia de cuándo ocurren y consistencia de las heces). 

La buena noticia es que puede identificar los síntomas del SII y luego tratarlos de forma natural a través de cambios en el estilo de vida y un plan de tratamiento de dieta para el SII. Entonces, ¿cuáles son los síntomas comunes del SII y qué puede hacer al respecto? 

La clasificación de las patologías funcionales digestivas se hará por medio de la aplicación de una serie de criterios, que por consenso de un grupo de expertos (fundación Roma) han sido determinados, son los que se denomina criterios ROMA IV para patología funcional del tubo digestivo.

Deben aparecer dos o más de los síntomas siguientes:

  • Alteraciones de la consistencia de las deposiciones.
  • Alteraciones en el número de deposiciones.
  • Dolor abdominal que se relaciona con la deposición, desapareciendo este tras la expulsión de las heces y suele respetar el sueño.

En el caso de encontrarnos con un predominio de diarreas o estreñimiento se puede subclasificar en; SII-D (con diarrea), SII-E (con estreñimiento), SII-M (mixto), SII-I (no clasificable), SII-A (alternante).

Síntomas y causas del SII

Entre los síntomas más comunes del síndrome del intestino irritable encontramos:

  • Distensión estomacal
  • Gas y eructos
  • Dolores abdominales y calambres (similares a los que experimentan las mujeres durante la menstruación)
  • Náuseas, acidez estomacal o reflujo ácido
  • Pérdida de apetito.

Un factor importante que determina cómo funciona el sistema digestivo son sus niveles de estrés y estados de ánimo, ya que el intestino está estrechamente conectado con el cerebro. Los dos se comunican constantemente a través del nervio vago para que el intestino pueda recibir señales de su sistema nervioso central (cerebro y columna vertebral). El estrés y la digestión también están directamente relacionados porque el intestino es capaz de producir, o no producir, ciertos neurotransmisores, como la serotonina, que tienen implicaciones importantes sobre cómo nos sentimos.

Aunque no existe una causa específica del SII que se aplique a todos los casos, los factores comunes que contribuyen al SII incluyen:

  • Sensibilidades y alergias alimentarias (especialmente a productos lácteos, gluten y otros alimentos FODMAP, que contienen ciertos carbohidratos).
  • Estrés crónico o periodos prolongados.
  • Cambios en la rutina de sueño y el ritmo circadiano.
  • Los desequilibrios o cambios hormonales (la menstruación, la menopausia o el embarazo pueden provocar síntomas).

Si quieres más información sobre los síntomas y causas del colon irritable, puedes seguir leyendo en este artículo.

La importancia de la dieta en el Síndrome del Instestino Irritable (SII)

Debido a las evidencias de que el colon irritable o SII puede ser el resultado combinado que asocia alteraciones de la motilidad intestinal, hipersensibilidad visceral, disbiosis, inflamación de bajo grado y ciertos componentes alimentarios, la dieta es crucial para su tratamiento.

Varios estudios muestran cómo la modificación en el tipo de dieta puede beneficiar a los pacientes afectados por el síndrome del intestino irritable.

Lo primero que debemos hacer para tratar a un paciente con SII es realizar los ajustes precisos a través de la dieta. 

9 claves básicas para el tratamiento del SII (alimentación y estilo de vida)

  • Horarios de comida regulares.
  • Moderar o restringir el consumo de grasas animales.
  • Evaluar el efecto de los cereales, sobre todo aquellos que contengan gluten. Si encontráramos una mejoría con su eliminación es posible que no se trate de un colon irritable, sino más bien de una intolerancia al gluten que en ocasiones puede ser negativa en la serología de los anticuerpos, requiriendo de más estudios.
  • Evitar comidas copiosas.
  • Valorar los productos que producen flatulencias, como col, coliflor, legumbres, etc. Esto no quiere decir que se deban dejar de consumir, solo que si su consumo provoca síntomas debemos valorar para elegir la mejor forma y momento de tomarlos. Y en el caso de las legumbres se pueden consumir sus brotes.
  • Reducción del consumo de fibra insoluble.
  • Eliminar el consumo de alcohol, picante, grasas y cafeína.
  • En muchos casos, reducción del consumo de lácteos.
  • Recomendar la realización de ejercicio físico y una correcta hidratación.

Lo mejor que podemos hacer para acertar en una dieta para el colon irritable o SII es pedir el asesoramiento de un nutricionista, de forma que se pueda iniciar un plan de alimentación que ofrezca resultados satisfactorios y seguridad.

Dieta para colon irritable y gases

¿Cuáles son los mejores alimentos para el SII o síndrome del intestino irritable? 

Alimentos correctos para el colon irritable:

  • Caldo de huesos hecho en casa: el caldo de huesos proporcionará al organismo prolina y glicina que forman colágeno y que pueden ayudar a reparar la permeabilidad intestinal y sellar la mucosa.
  • Kefir: ayudar a sanar el intestino y equilibrar su microflora. Es importante que cuando se consuman productos lácteos sean de cabra u oveja y preferiblemente orgánicos, que no contengan A1 caseína.
  • Proteína: la deficiencia de proteínas suele ser común en personas con SII. Se recomienda consumir huevos ecológicos, carne de pasto y pescado salvaje.
  • Batido de vegetales frescos: siempre que el zumo o batido de vegetales no empeore la diarrea, las verduras y hortalizas pueden ayudar a proporcionar electrolitos críticos.
  • Verduras al vapor: las verduras sin almidón que se cocinan o se cuecen al vapor son fáciles de digerir y son una parte esencial de la dieta del SII.
  • Grasas saludables: consumir grasas saludables con moderación, como yemas de huevo ecológico, salmón, aguacate, o aceite de coco. Promueven la curación del intestino.
  • Fruta: consumir fruta con moderación, aproximadamente una porción temprano al día. Si el caso de SII es grave, se recomienda cocinar al vapor manzanas o peras  y hacer compota. 

Alimentos a evitar para el colon irritable:

  • Productos lácteos convencionales: los productos lácteos pasteurizados pueden ser difíciles de digerir y empeorar los síntomas digestivos.
  • Gluten: una dieta sin gluten puede ayudar a mejorar los síntomas del colon irritable. Si observas que el gluten contribuye a los síntomas, evita todos los alimentos elaborados con o que contengan trigo, cebada, centeno y espelta.
  • Cereales (granos) – (si no puede tolerarlos): cualquier tipo de grano integral contiene ácido fítico y almidón que pueden irritar el revestimiento intestinal y causar problemas intestinales.
  • Azúcar y harina refinada: a las bacterias les encanta comer azúcar y este reduce el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Cualquier alergeno potencial: la diarrea puede ser el resultado de alergias alimentarias. Los culpables comunes incluyen el gluten, nueces, mariscos y lácteos.
  • Alimentos picantes: los alimentos picantes y calientes pueden causar ardor de estómago, reflujo gastroesofágico y empeorar los síntomas del SII.
  • Alimentos que causan gases: las bebidas carbonatadas y alcohólicas, la cafeína, las frutas crudas, los lácteos y ciertas verduras, como el repollo, el brócoli y la coliflor pueden empeorar los gases.

Dieta FODMAP para colon irritable

En un enfoque reciente se ha diseñado una dieta tipo en la que se restringen el consumo de oligo, di y monosacáridos que son altamente fermentables, así como, los polioles (FODMAP).

En el caso de los FODMAP debemos tener en cuenta que son carbohidratos de cadena corta que fermentan con rapidez, con una importante actividad osmótica, dando como resultado distensión abdominal. Además, parecen estar implicados en la alteración de la microbiota, la barrera intestinal y la inmunidad intestinal.

En estudios recientes se ha mostrado como la realización de dietas con reducción de FODMAP reduce los niveles séricos de interleucinas proinflamatorias (IL-6, IL-8) en el número de bacterias fecales, ácidos grasos de cadena corta y ácido n-butírico.

Los FODMAP los podemos encontrar en:

  • Ajo
  • Trigo
  • Legumbres
  • Lactosa en productos lácteos
  • Exceso de fructosa
  • Polioles en frutas con hueso…

La restricción del consumo de lactosa y de gluten, aún permanece sujeto a las investigaciones en curso, debido a la falta de evidencias de alta calidad, sobre su implicación en el desarrollo y perpetuación del colon irritable.

Probióticos y colon irritable

El consumo de probióticos es beneficioso para el tratamiento del síndrome del colon irritable, dados sus efectos sobre la barrera intestinal, microbioma, función inmune intestinal y la hipersensibilidad.

En cuanto al tratamiento con probióticos, todavía queda por dilucidar cuales son las cepas, dosis y duración del tratamiento más apropiado en la dieta para el colon irritable.

Para ello, se recomienda el empleo de un probiótico cada vez, por un mínimo de cuatro semanas, para de esta forma encontrar el más adecuado en el tratamiento del colon irritable, de la misma manera que se testan los productos que pueden exacerbar los episodios.

Yoga y colon irritable

En un ensayo clínico aleatorizado se valoraron los efectos del yoga respecto a una dieta baja en FODMAP en pacientes con síndrome de intestino irritable.

Los resultados mostraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de la intervención con respecto a la puntuación IBS-SSS, tanto en la semana 12 como la 24.

De forma que, tanto la dieta baja en FODMAP como el empleo de prácticas como el yoga, pueden beneficiar a los pacientes con SII, debido a la reducción de los síntomas en ambos grupos. 

Colon irritable y agua de mar

La hidratación es fundamental para una correcta función celular y comunicación, es importante en los paciente de padecer de colon irritable una buena hidratación y equilibrio iónico.

El agua de mar microfiltrada en frío, nos ofrece los minerales necesarios para el equilibrio electrolítico, sobre todo en concentración isotónica. Además, está exenta de sustancias contaminantes gracias a la esterilización del agua por medio del microfiltrado.

Es interesante su uso en el caso de padecer un episodio de diarrea en el contexto del colon irritable, esto es debido a que no contiene FODMAP ni otros compuestos que pueden producir una irritación de la mucosa gástrica, actuando de esta forma como un suero hidromineral.

Por otro lado, en el tratamiento crónico del colon irritable el agua de mar parece favorecer la función de los probióticos potenciando sus efectos sobre la mucosa gástrica.

Conclusiones

Debemos tener en cuenta que la dieta en el colon irritable o SII es la piedra angular de su tratamiento. En la actualidad se están investigando diferentes estrategias cuyo fin se centra en la reducción de los síntomas y la búsqueda de los mecanismos implicados en su aparición.

Es importante consultar con un profesional cualificado con experiencia en el empleo de dietas para el colon irritable, además de un seguimiento estrecho en el inicio de esta, hasta la estabilización.

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