Terapias del mar

Todo sobre la dermatitis atópica y su tratamiento integrativo

Las pieles atópicas o dermatitis atópica forman parte de un fenotipo que se caracteriza con alteraciones en la piel (eczema, piel seca, etc.) y, en algunos casos, asma e hipersensibilidad.

Es frecuente que los pacientes con dermatitis atópica tengan antecedentes familiares de alergias, asma y enfermedades reumatológicas, entre otras enfermedades asociadas a alteraciones de la respuesta inmune.

En la actualidad, los especialistas hablan de la constitución atópica, puesto que no solo se ve afectada la piel en estos pacientes.

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Piel atópica: ¿qué es?

A los pacientes que padecen dermatitis atópica se les suele denominar constituciones atópicas, ya que suele asociarse con otras alteraciones de hipersensibilidad.

El eczema o piel atópica es una condición sistémica que puede manifestarse con diversas enfermedades durante el curso de la enfermedad. Se conoce como marcha atópica y los cuadros más frecuentes son la dermatitis atópica, el asma bronquial, conjuntivitis, rinitis…

Fisiopatología de la dermatitis atópica

La atopia es una enfermedad inflamatoria crónica compleja, en la que está implicada tanto la piel (alteraciones de la barrera cutánea), como el microbioma y la forma de respuesta del sistema inmune.

Parece que las alteraciones genéticas en elementos constituyentes del tejido cutáneo, como la que afecta a la Filagrina, alteran la barrera cutánea favoreciendo la interacción de los agentes externos con el sistema inmune. Este último responde con una descarga masiva de mediadores de la inflamación. Además, no solo se ve afectada la inmunidad innata sino también la adquirida.

Todo esto conduce a una alteración de la microbiota cutánea que favorece las infecciones de la piel y el agravamiento de los síntomas.

¿Qué síntomas encontramos en personas con dermatitis atópica?

Entre los signos y síntomas de la dermatitis o pieles atópicas encontramos:

  • Prurito: es uno de los signos más frecuentes. Además, es una de las causas que pueden agravar el cuadro por el rascado.
  • Pápulas y eritema: son la consecuencia de la respuesta inmune por alteraciones de la piel.
  • Xerosis o sequedad de la piel: esto agrava el prurito y por tanto las alteraciones derivadas del rascado.
  • Erosiones: las erosiones son secundarias al rascado.

Además, debemos pensar en otras alteraciones de la inmunidad, que pueden afectar a los pacientes con dermatitis atópica. Entre ellas:

  • Rinitis y conjuntivitis: esto es debido a que también se ven afectadas las mucosas.
  • Asma: en algunos pacientes atópicos durante la evolución atópica pueden desarrollar asma bronquial.
  • Otras alteraciones en las que se ve implicada la alteración de la respuesta inmune.
  • Liquenificación: en los cuadros crónicos y no tratados de forma apropiada, puede terminar desarrollándose la liquenificación.

Características de la piel atópica

Además de los signos más característicos, nos podemos encontrar con otras alteraciones como:

  • Pitiriasis alba.
  • Hiperlinearidad palmar.
  • Pliegue infraorbitario de Dennie-Morgan.
  • Imagen ojerosa.
  • Dermografismo blanco.
  • Hipersensibilidad a las picaduras.

Fases clínicas de la dermatitis atópica

La marcha atópica es la que describe la evolución de la enfermedad respecto a la edad y se puede dividir en tres fases:

Fase del lactante

En los primeros meses de vida, durante la lactancia, las alteraciones cutáneas afectan al área facial y las zonas de extensión. También aparece en las zonas de roce, predominando la afectación en áreas como las mejillas, el cuello, el pecho, los codos y las rodillas.

Se asocia a sobreinfección bacteriana por las lesiones ocasionadas por el rascado.

En un importante número de casos la atopia se resuelve durante la lactancia, por lo que está posiblemente asociada a una madurez de la barrera cutánea y la inmunidad. Este porcentaje puede alcanzar cerca del 50% de los pacientes.

Fase infantil

Durante la fase infantil la dermatitis atópica cursa con menor número de brotes.

Las alteraciones de la piel son menos frecuentes en la cara y cuello y se manifiestan en las zonas de pliegues y flexuras como la zona antecubital, hueco poplíteo, muñecas, etc.

Debido a la evolución y la perpetuación de las lesiones se puede producir una liquenificación cutánea.

Igual que sucede durante la fase del lactante, cerca del 50% resuelven el cuadro y el otro 50% sigue evolucionando.

Fase adulta

En la fase adulta, las manifestaciones cutáneas son menos visibles.

La mayoría de los afectados tienen signos en las manos, tanto en la palma como en la muñeca, pero con menor clínica.

Existen casos aislados en la edad adulta en los que los brotes son intensos y generalizados, con un mal pronóstico en la resolución de las manifestaciones cutáneas.

¿Cómo saber si tengo la piel atópica?

El diagnóstico es clínico y se realiza por medio del establecimiento de una serie de criterios tanto mayores como menores, son los denominados criterios de Hanifin y Rajka modificados.

Criterios para la diagnosis de la piel atópica:

Criterios mayores:

  • Prurito.
  • Distribución y morfología característica.
  • Dermatitis crónica y recidivante.
  • Antecedentes personales y familiares.

Criterios menores:

  • Xerosis.
  • Queilitis.
  • Dermatitis palmoplantar.
  • Hiperreactividad por IgE.
  • Fisuras preauriculares.
  • Dermatitis seca del cuello.
  • Ictiosis/hiperlinearidad/queratosis pilaris.
  • Susceptibilidad a las infecciones cutáneas.
  • Acentuación perifolicular.

¿Existen factores desencadenantes de la dermatitis atópica?

Existe una serie de situaciones que pueden dar lugar a un brote de dermatitis atópica:

  • Sustancias irritantes: detergentes, textiles…
  • Alérgenos alimentarios y aerotransportados: huevo, pescado, frutos secos, frutas ácidas, etc. En el caso de los aerotransportados ácaros, polvo y polen son los típicos.
  • Microorganismos.
  • Factores emocionales, climatológicos y ambientales.
  • Otros: se considera una enfermedad multifactorial y altamente compleja.

Tratamiento para dermatitis atópica

Medidas higiénico-dietéticas para tratar y prevenir la dermatitis atópica

El tratamiento de las pieles atópicas se centrará en las medidas higiénico-dietéticas y los fármacos tanto sistémicos como tópicos.

  1. Lo primero es intentar evitar los factores desencadenantes del brote de dermatitis atópica: irritantes externos, alergias, infecciones, estados emocionales alterados, ambiente extremo…
  2. Protección de la barrera cutánea: a través de medidas de protección como ropa ancha de algodón a ser posible, que ha de ser lavada con detergentes especiales.
  3. Empleo de productos emolientes, productos hidratantes y control del ambiente.

Tratamiento farmacológico para la dermatitis atópica

En lo que corresponde al tratamiento farmacológico se emplean:

  • Antiinflamatorios (corticoides de baja, media y alta potencia) y antibióticos.
  • En algunas ocasiones, cuando hay mal control se emplean inmunomoduladores tópicos como: tacrolimus, pimecrolimus…
  • Inmunomoduladores sistémicos: metotrexate, azatioprina, micofenolato…
  • Los antibióticos tópicos y sistémicos.
  • Antihistamínicos orales.
  • Inmunomoduladores

El tratamiento debe siempre ser supervisado por un especialista debido al empleo de fármacos potencialmente dañinos que requieren de una monitorización más estrecha.

Dermatitis atópica y agua de mar

Una solución salina resulta muy efectiva y beneficiosa para las pieles atópicas debido a sus propiedades. El agua de mar aporta muchos beneficios para la piel : 

  • Contiene elementos vitales presentes en el cuerpo humano como los minerales y los oligoelementos.
  • Es rica en microorganismos que producen sustancias antibióticas, antimicrobianas y antibacterianas. 
  • Actúa como exfoliante natural ayudando a eliminar las toxinas de la piel. 
  • Repone minerales de la piel que se han perdido con el sudor. Principalmente, el magnesio mejora la hidratación de la piel y su aspecto general. 
  • El agua del mar posee interesantes propiedades antisépticas. Es muy útil en la curación de heridas menores, cortes, erupciones y abrasiones.

El agua de mar como tratamiento integrativo para la piel atópica

La combinación de todas estas propiedades hace que el agua marina tenga la capacidad de aliviar la piel dañada e irritada y limpiar las mucosas. En este sentido, el agua de mar reduce la inflamación y ayuda a reducir los síntomas de enfermedades de la piel como la dermatitis atópica, la psoriasis o el eczema.

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