Terapias del mar

Cómo conseguir una piel sana [por dentro y por fuera]

La piel es nuestra carta de presentación. Es nuestro órgano más grande y pesado, y una de nuestras barreras de defensa frente al mundo exterior. La piel tiene una función estética y social, pero lo más importante es su salud – cuanto más sana esté tu piel, mejor aspecto exterior tendrá.

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En una sociedad en la que nos centramos mucho en la imagen, no se puede negar que a casi todos nos preocupa el aspecto de nuestra piel y su salud: dermatitis, eczemas, acné, psoriasis, rosácea, tumores, infecciones (papilomas, herpes, impétigo…), alteraciones de la pigmentación, quemaduras, heridas, urticaria… son cada vez más frecuentes en la población.

Para tener una piel sana, nos debemos cuidar desde dentro: 

  • Microbiota  intestinal sana y equilibrada.
  • Alimentación saludable y personalizada para cada necesidad.
  • Descanso suficiente y de calidad.
  • Exposición al sol adecuada.

Referente a la higiene, hay que tener la adecuada, con los productos correctos y en su medida óptima. La tendencia en nuestra sociedad es a que esta sea excesiva.

La piel, además de ser un órgano de protección y separación del mundo exterior, cumple otras funciones como la producción de vitamina D (o la función neuroendocrina en general con producción de otras sustancias, incluido el óxido nítrico), termorregulación, sensorial, inmunitaria, excreción…

La microbiota cutánea forma parte de la piel. Esta ‘dermobiota’ no está sólo en la superficie, también se encuentra incluso en el tejido celular subcutáneo. En las patologías cutáneas habrá desequilibrio de esta microbiota.

La relación entre la microbiota y el estado de la piel

De forma intuitiva, resulta complicado pensar que las alteraciones digestivas puedan afectar a nuestra piel, de la misma forma que también dudaríamos al pensar que nuestra microbiota intestinal puede dar lugar a manifestaciones cutáneas cuando se encuentra alterada.

La dermatología es capaz de identificar patologías sistémicas sólo con las manifestaciones cutáneas, por lo tanto, las características de la piel son manifestaciones de nuestro equilibrio a nivel orgánico.

Alteraciones como el sobrecrecimiento bacteriano en la mucosa intestinal, así como enfermedades del tubo digestivo (SII, celiaquía, intolerancias…) tienen manifestaciones en la piel, ya que toda sustancia que permea el intestino (síndrome de permeabilidad intestinal) pasa a la circulación sistémica y, si conlleva a una respuesta inmunológica, esta se llevará a cabo en el intersticio a nivel de los capilares venosos, sobre todo a nivel del tejido celular subcutáneo, por ser la piel el órgano más extenso de nuestra economía y donde se fragua la respuesta inmune.

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Funciones de la microbiota para regular la piel y prevenir patologías cutáneas

Una microbiota adecuada, es decir, aquella que nos ha acompañado a lo largo de nuestra evolución, nos protege de la invasión de otros microorganismos que pueden ser dañinos (ya que no están adaptados y no suelen ser simbiontes). Además, regulan la respuesta inmune por medio de mecanismos complejos que en la actualidad se pueden intuir, pero aún queda mucho por conocer, sobre todo la claridad de sus interacciones y relaciones simbióticas.

Cuidado tópico de la piel

El cuidado tópico de la piel es tan importante como su cuidado interno. La radiación, los tóxicos ambientales, la mala preparación y protección de la piel frente agentes físicos o químicos pueden acelerar su envejecimiento.

Pero de la misma forma, un mal cuidado de nuestro organismo interno conducirá a alteraciones intersticiales que tendrán finalmente manifestaciones cutáneas, pudiendo estas alteraciones afectar de forma significativa a la piel.  

En el cuidado tópico debemos centrarnos en:

  • Hidratación: La piel debe estar correctamente hidratada. Es cierto que hidratación no es el término más apropiado, ya que no es cuestión de añadir agua sin más, sino más bien de incrementar la turgencia del cutis por medio de minerales, grasas, aminoácidos…
  • Acondicionamiento: El acondicionamiento es importante, ya que mantiene el equilibrio cutáneo, su impermeabilidad relativa o el pH, además de cuidar los anejos cutáneos. Para el acondicionamiento contamos con vitaminas como la C, E, A, así como los complejos B.
  • Minerales necesarios: El sodio, potasio, magnesio, selenio, zinc, cobre…así como otros minerales son esenciales para el equilibrio celular y, en el caso de la piel que está compuesta por un epitelio estratificado, aún más. 

Estos minerales favorecen el mantenimiento de la turgencia o tono de la piel. Además, al atraer agua favorece la resistencia al viento, sequedad, calor… de modo que se debe pensar en un buen equilibrio hidro-mineral para tener una piel más sana.

Los minerales y su relación con la salud de la piel

Los minerales son muy importantes para el funcionamiento de cualquier órgano o sistema. Es cierto que los estados carenciales francos son poco frecuentes, pero es fácil encontrar a pacientes que pueden necesitar complementos minerales para alcanzar niveles óptimos.

Entre las funciones de los minerales está la de actuar como cofactores enzimáticos, por lo que intervienen en el metabolismo general. Sus desequilibrios terminan por afectar al correcto funcionamiento sistémico. 

Los beneficios que nos aportan son múltiples:

  • Intervienen en la formación de las metaloproteasas.
  • Intervienen en la respuesta inmune.
  • Intervienen en la correcta síntesis de colágeno.
  • Influyen en la modulación de la respuesta inflamatoria.

Por ello, es necesario tenerlos en cuenta cuando pensamos en cuidar nuestra salud, tanto cutánea como sistémica.

La mejor forma de aportar los minerales es en su estado iónico, es decir, disueltos en agua y a ser posible en las proporciones de nuestro organismo, con el propósito que la absorción de unos minerales no afecte a la de otros.

Agua de mar: prevención y tratamiento de patologías y desequilibrios de la piel 

El agua de mar es una buena fuente de minerales totalmente biodisponibles. Existen preparados de agua de mar esterilizada según el protocolo Quinton que nos aportan los minerales necesarios sin alterar y a la vez nos garantizan su seguridad, resultando útiles para tratar patologías de la piel.

Se han tratado diferentes patologías con el agua de mar desde tiempos inmemoriales por los beneficios que aporta. Entre las patologías más tratadas tenemos:

  • Psoriasis.
  • Dermatitis atópica.
  • Eczemas.
  • Urticarias.
  • Dermatitis de contacto.
  • Afectaciones de las mucosas como; ojo rojo, rinitis, rinosinusitis…

El agua de mar resulta un buen complemento para apoyar otros tratamientos en las patologías de la piel y las mucosas.El agua de mar favorece la integridad de la piel y su capacidad defensiva por aportar minerales que restablecen la hidratación cutánea, modulan la respuesta inmune y la inflamación, además de equilibrar el pH dificultando la colonización de la piel por patógenos.

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3 comentarios

Mar

20/08/2021 11:13

Y para las verrugas y esas manchas rojas chiquitas que recomendáis?

Gloria Patricia Araque Castrillon

24/08/2021 01:00

Un artículo excelente sobre todo en estos tiempos de suciedad y contaminación ambiental y alimentaria

Begoña

17/09/2021 09:51

¡Muchas gracias por tu comentario Gloria!

Nos alegra que el artículo haya sido interesante y de utilidad para ti.

Que tengas un buen día.

Saludos.