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Conoce el estrés emocional para prevenir sus consecuencias

estres emocional

La RAE lo define como la tensión que se provoca en situaciones que resultan agobiantes. La consecuencia es la aparición de manifestaciones psicosomáticas o trastornos psicológicos/psiquiátricos que pueden resultar graves. Un ejemplo es el trastorno por estrés postraumático (TEPT).

¿Qué se sabe sobre el estrés y sus consecuencias para la salud? En este post te damos más detalles sobre qué es el estrés, cuándo se habla de estrés emocional y cuáles son sus consecuencias.

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¿Qué es el estrés?

Hans Selye (Viena 1907) desarrolla la tesis sobre el estrés o síndrome de adaptación general. En su explicación se incluía con este término el conjunto de signos y síntomas que derivan de la respuestas tanto innatas como adquiridas ante diversas situaciones a las que no estamos adaptados, denominadas estresores.

Entre los estresores, encontramos:

  • Traumatismos
  • Enfermedades graves/crónicas
  • Condiciones extremas
  • Pérdida de personas importantes
  • Cirugías

Y como respuestas orgánicas a estos estresores tenemos:

En la actualidad, consideramos el estrés una situación dañina para nuestro organismo. Sin embargo, sin este mecanismo de respuesta, que se activa ante acontecimientos que requieren confrontación, la naturaleza no nos habría seleccionado.

El estrés está con nosotros porque nos ha servido para que la naturaleza nos seleccionara, ya que es un mecanismo de respuesta para la adaptación. Por ello sin estas manifestaciones orgánicas, posiblemente no se hubieran dado estas respuestas de forma tan eficiente.

¿Y el estrés emocional?

Cuando hablamos del estrés emocional debemos contemplarlo desde dos proyecciones:

  • La primera, cuando una situación altera nuestro pensamiento o estado emocional y conduce a la activación de los mecanismo de adaptación general y lo podemos denominar cuadro de ansiedad. Como ejemplo tenemos los efectos que produce sobre nosotros “el miedo” ante una exposición de peligro conocido, con todo su cortejo clínico (aumento de las tensión arterial, sudoración, taquicardia, taquipnea, incremento de la actividad vegetativa, mareo, vértigo…). Debemos apuntar que estas situaciones son aprendidas, es decir, “el miedo al ridículo o a un daño real” y sus consecuencias, se debe haber experimentado con anterioridad (directa o indirectamente) para que se de este tipo de respuestas de anticipación.
  • La segunda, cuando el estrés emocional es parte de los síntomas derivados al encontrarnos en una situación estresante, como puede ser ante la pérdida de una persona próxima, del trabajo, etc. La respuesta a dicho estresor es un sentimiento de tristeza, miedo, ira

Es esta segunda situación, hemos visto cómo un hecho concreto conduce a un estado de ánimo determinado, junto con todo el cortejo clínico derivado. Aquí es donde se puede producir el condicionamiento entre el sistema límbico (área del encéfalo destinada a las emociones) y el neurovegetativo. Acompañado en muchas ocasiones por una respuesta somática y conductual.

Por eso es importante entender que con esta sencilla explicación podemos demostrar que resulta imposible impedir el estrés emocional, salvo en ciertos trastornos psiquiátricos. Pero lo que sí se puede hacer es modularlo. Como bien se demostró con “los perros de Pavlov.”

¿Qué hacer con el estrés emocional?

Cuando hablamos del estrés emocional lo que definimos es el síndrome adaptación general propuesto por H. Selye.

Por tanto, lleva siempre ligado una respuesta somática y esto es unívoco.

Somos como pensamos y pensamos de la forma que sentimos” por tanto, cuando nos encontremos en un estado emocional que nos afecta negativamente en la toma de decisiones, y que de forma racional no tomaríamos, es casi seguro que nos encontramos en un estado de desadaptación.

En la mayoría de las situaciones esto no conducirá a ningún trastorno, pero debemos recordar que: todo estrés emocional está ligado a una respuesta somática, ya sea con efectos neurovegetativos, alteraciones del eje adrenal, alteraciones conductuales…

Dicho de otra forma, el estrés emocional en ciertos casos conduce al deterioro progresivo de la integridad de nuestro organismo, precipitándonos o al menos facilitando la aparición y progresión de cualquier enfermedad.

En conclusión, es importante ser consciente de los elementos que conducen a la alteración de nuestro equilibrio. Estos factores pueden ser el inicio para poder gestionar las respuestas de adaptación inadecuadas, resolver los conflictos y alcanzar el equilibrio.

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