Celulas yuxtaglomerulares

Las células yuxtaglomerulares, forman parte claramente del denominado aparato yuxtaglomerular, en este aparato también encontramos las células de la mácula densa y las células mesangiales extraglomerulares.

Las células yuxtaglomerulares o células de Ruyter son las encargadas de sintetizar, almacenar y liberar los gránulos de renina en ciertas condiciones fisiológicas, estas células son miocitos especializados de la arteriola aferente, estas actúan en conjunto con el resto de componentes del aparato yuxtaglomerular con el fin de controlar la volemia, fundamental para la correcta perfusión de los tejidos.

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La función el aparato yuxtaglomerular está fundamentada en la concentración de ClNa

La mácula densa detecta las variaciones de la concentración de ClNa y en respuesta modifica de forma inversa la liberación de renina para el mantenimiento de la euvolemia, tengamos en cuenta que este sistema que está junto al glomérulo renal, forma parte de todas las unidades funcionales del riñón, que  son las nefronas.

Aunque puede funcionar de forma independiente, actuará conjuntamente con otros mecanismos que conducirán a una regulación más precisa de la volemia, entre ellos se encuentra el sistema simpático y los sistemas barorreceptores.

El riñón es un órgano altamente especializado en el control de la volemia y de la osmolaridad, esto nos indica la importancia de la ley de la constancia de René Quinton y la relación con la capacidad, fundamentalmente del riñón, para el mantenimiento de dicho equilibrio para el mantenimiento  de la vida.

Más allá de la regulación y las células yuxtaglomerulares

A lo largo de la evolución y el desarrollo de las especies, los organismos se han ido retroalimentando, con la consiguiente conformación de las cadenas tróficas, estas cadenas han garantizado las condiciones básicas para las funciones celulares, puesto que los niveles más bajos de las cadenas garantizaban las necesidades fundamentales celulares y los niveles tróficos más altos proporcionan, a los que están por encima, moléculas más complejas, de mayor poder biológico, que incrementaban la eficiencia.

Es decir, un predador (felino) obtiene de su presa (rumiante) una gran cantidad de principios inmediatos en un solo acto de caza.

Ciertamente todo resulta mucho más complejo de lo que aquí se indica, más nos sirve, a modo de esbozo, para determinar que si se modifican las circunstancia que forman parte de las constantes de los ecosistemas deformando ciertas conductas, esto nos puede empujar a una presión selectiva en la que aquellos capaces de adaptarse a los nuevos cambios perpetuarán sus linajes  y quienes no puedan perecerán. Esta ha sido la constante evolutiva a lo largo de milenios.

El organismo no está diseñado para reconocer el autoengaño

Esto además se agrava si de forma capciosa e inconsciente enmascaramos una realidad, dándole a nuestros sentidos una percepción exagerada delo que en realidad está obteniendo.

Esto es aplicable en todo, pero poniendo un ejemplo: podemos mencionar la comida procesada, refinada, con aditivos que cuando entra en contacto con nuestro olfato y nuestro gusto, ambos reconocen un alimento de elevada calidad emocional por lo que nuestros mecanismos de recompensa potenciarán su búsqueda tras ser ingerido.

Pero, debemos tener en cuenta que la manipulación y el procesado han eliminado múltiples elementos para los que nuestro paladar no está diseñado en su detección, por lo que la pérdida  de hábitos nos conduce a la carencia de elementos fundamentales, entre ellos tenemos los elementos traza, básicos para un buen funcionamiento del metabolismo celular.

Células yuxtaglomerulares y las constantes marinas

Las constantes se preservan en sistemas, dentro de una serie de variables determinadas, si se modifican lo suficiente estas constantes dejarán de serlo y todos los mecanismos de autorregulación perderán sus capacidades y los sistemas se caerán, dando como resultado un desequilibrio incompatible con la vida.

Por lo que nuestros océanos  y los ecosistemas, en los que habitamos, han de ser preservados, minimizando el impacto de nuestras manos sobre ellos, para que de esta forma nuestro océano interno y nuestro microbioma se mantengan en equilibrio, consolidando la función armónica de nuestro organismo. Por lo que las células yuxtaglomerulares, el aparato yuxtaglomerular, como el resto de sistemas de regulación orgánica, requieren de una conciencia más ecológica para una correcta función.

Y aunque Charles Darwin nos empuja hacia lo libertino de  la evolución, René Quinton nos modera y contiene, puesto que gravitamos en una serie de constantes.

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