celulas hematopoyeticas

En varios de los experimentos afrontados por René Quinton puso en juego a la médula ósea y a sus elementos de síntesis, los elementos formes, estas células precursoras son las células hematopoyéticas, son como bien sabemos fundamentales para un correcto equilibrio orgánico.

Los diferentes componentes de la médula ósea requieren de factores estimulantes que difieren para las diferentes colonias de células que se desarrollan en ella.

En procesos infecciosos se muestra un claro ejemplo de cómo la médula es capaz de incrementar la actividad de las células hematopoyéticas, en este caso para aumentar la proporción del número de leucocitos, de forma rápida.

La médula ósea roja lugar donde se da la hematopoyesis en el adulto, requiere de un microambiente para su correcto desarrollo, este está compuesto fundamentalmente por; Un conjunto de sustancias químicas, hormonales, neurotransmisoras y diversas células como endoteliales, macrófagos, linfocitos, reticulares y adipocitos. Todos estos elementos son esenciales para el correcto desarrollo de las células germinales y su maduración.

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Las células hematopoyéticas responden al medio interno

Las células hematopoyéticas se desarrollan o inhiben tanto de forma conjunta como diferenciada, gracias a la expresión de diferentes factores, y aun siendo los mismos en algunos pasos, gracias a la compartimentalización y a la diferencia de gradientes y factores clave, se puede estimular un linaje hematopoyético concreto.

No es momento de explicar el proceso específico de la diferenciación celular hasta alcanzar la madurez, sino de comprender que responden a fenómenos externos que repercuten internamente, al ser los seres vivos sistemas abiertos con el medio en los múltiples intercambios de materia y energía.

Más allá de del interés de las patologías derivadas de alteraciones concretas, debemos entender que la gran red de comunicación en los sistemas vivos es el medio interno, como bien dice Claude Bernard “Todos los mecanismos vitales, por variados que sean, no tienen más que un principio: mantener la unidad de las condiciones de la vida en el medio interno”.

Este medio interno es la clave, su mantenimiento, su homeostasis es el principio fundamental que rige el correcto funcionar de la vida del organismo. La propia búsqueda y evolución atiende en gran medida a la preservación de estas constantes internas, al mantenimiento del medio interno por medio de un sistema cibernético controlado por mecanismos de retroalimentación, y por esto el cuidado ha de ser elevado ya que, si en los mecanismos de recompensa, al alcanzar una posible meta, se produce una asociación de retroalimentación que fija dicha conducta, la introyección en el sistema cibernético no tendrá forma de corregirse por ser considerada la respuesta apropiada por los mecanismos de control, aun cuando a medio/largo plazo sea autodestructivo.

La cibernética hematopoyética

Como hemos mencionado los sistemas vivos contienen elemento de control de las múltiples funciones orgánicas, cuya función es la estabilización el medio interno, a lo largo de los milenios en los seres superiores se ha ido desarrollando la consciencia como mecanismo de previsión y anticipación, todo esto derivado de los mecanismos de retroalimentación o sistema cibernético, y en la actualidad somo capaces de prever futuros que pueden dañarnos para de esta forma evitar se den.

Por lo que la introyección en el sistema cibernético puede producir cambios en los mecanismos de regulación interna, dando como resultado nuevas adaptaciones y conformaciones de la percepción y acción sobre el entorno, que modifican los proyectos a futuro y por tanto los resultados.

Por esto, en cuanto se produzca una alteración del equilibrio sanguíneo, las células hematopoyéticas serán estimuladas para retomar el nuevo equilibrio, equilibrio gobernado por los factores solubles, hormona y células.

La Terapia Marina en la reprogramación cibernética

Por lo tanto, a los mecanismos de control los consideramos sistemas cibernéticos que pretenden regular el medio interno, para el mantenimiento de la vida, sujetos a los resultados esperados para condicionan sus conductas. Pero qué sucede si le añadimos otro mecanismo que garantiza las metas y además modificamos las constantes del sistema.

Este nuevo mecanismo es el de los sistemas redundantes, en el control orgánico además de la retroalimentación, encontramos los mecanismos de redundancia que pretenden garantizan la obtención de la meta esperada, como podría ser esta meta el alcanzar un hematocrito determinado.

Estos sistemas y otros más, parece que con certeza pueden favorecer la homeostasis, pero si introducimos variaciones en ciertas constantes del sistema ¿Hacia dónde nos llevarían los mecanismos de regulación?

¡En muchos casos! Hacia la enfermedad tanto por defecto como por exceso, como puede ser una anemia o una policitemia respectivamente, debido a que los sistemas se reprograman a las nuevas condiciones del medio interno y los mecanismos de redundancia cambian de dominancia, para de esta forma conseguir su objetivo principal la supervivencia.

Cuando se aplica la Terapia Marina en su esencia se pretende, en la parte que le corresponde, regular el medio interno, reproducir el medio primigenio para de esta forma ciertos mecanismos desactivados por carencias y suplantados por otros retomen la función. En principio la reprogramación del sistema cibernético es debida al aporte de los elementos esenciales y fundamentales para el correcto funcionamiento de la célula sin la necesidad del empleo de vías alternativas que resultan menos eficientes, y que en muchos casos conducen a futuras enfermedades.

Por lo que al regularizar el medio interno se favorece a la célula volver a su conducta natural y de esta forma incrementa su eficiencia y disminuye el consumo energético innecesario.

Terapia Marina y células hematopoyéticas

Se ha visto en modelos experimentales bajo la ingesta de agua de mar con respecto al placebo, diferencias estadísticamente significativas con restablecimiento de los parámetros hematológicos. El bazo se observó en tamaño y condiciones normales evidenciando el restablecimiento del daño inmunológico ocasionado. Por lo que concluyen los investigadores que el agua de mar isotónica resultó útil como terapia complementaria en los modelos experimentales, en el caso de anemias causadas por dietas pobres en proteínas, vitaminas y minerales, y desencadenadas por medicamentos. (DI BERNARO, María et al. 2014)

Podemos advertir parafraseando a otros autores que; el agua de mar posee en su composición los elementos minerales esenciales cuya composición armónica actúa en sinergia en la función metabólica induciendo el equilibrio mineral y produciendo una regeneración del medio interno.

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