Terapias del mar

Bronquiolitis aguda: diagnóstico, síntomas, tratamiento y agua de mar

La bronquiolitis aguda es una enfermedad infecciosa de las vías aéreas (aparato respiratorio), que afecta a menores de dos años, cuyo agente causal principal es el virus respiratorio sincitial (VRS).

El diagnóstico es clínico, encontrando síntomas como la disnea o  la tos y signos como sibilancias, estertores, tiraje intercostal…, que en ocasiones requiere de ingreso hospitalario.

¿Qué es la bronquiolitis aguda?

La bronquiolitis aguda es una enfermedad infecciosa que afecta a las vías aéreas, en concreto a los bronquiolos, que se inflaman y producen moco como respuesta a la infección respiratoria, dando lugar a los síntomas característicos de la enfermedad.

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¿Qué agentes son los responsables de la bronquiolitis?

La bronquiolitis aguda es producida principalmente por agentes virales y en concreto por el virus respiratorio sincitial. Además puede producirse por otros virus como el Rinovirus, Bocavirus, Parainfluenza… 

Los adenovirus también son causantes de bronquiolitis, pero dan lugar a una patología más grave, ya que las secuelas pueden poner en jaque la calidad de vida de los afectados.

¿A quién afecta la bronquiolitis?

La bronquiolitis es una enfermedad pediátrica. Por ello, entre los criterios para diagnosticarse se encuentra la edad de aparición, que debe ser en menores de dos años.

El hecho de afectar esta patología a menores de dos años se debe a la inmadurez de su árbol bronquial, ya que tienen una musculatura bronquiolar poco desarrollada y unas glándulas bronquiales hiperplásicas, que facilitan el desarrollo de la clínica respiratoria. 

Cerca del 80% de los lactantes se verán afectados por el VRS dando lugar a la bronquiolitis. De estos, la mayoría de los casos se darán durante los tres primeros meses de vida.

De todos los afectados, cerca del 5% requerirán ingreso hospitalario, pero con una mortalidad baja (menos del 1%), salvo en los países que no cuenten con las medidas de soporte adecuadas disparándose entonces la mortalidad, siendo la segunda causa de muerte tras la malaria en los niños con edades comprendidas entre 1 y los 12 meses.

¿Cuándo suele afectar la bronquiolitis aguda?

La bronquiolitis se da con más frecuencia en el periodo invernal, siendo los meses de noviembre a febrero donde podemos encontrar el mayor número de casos, pero se puede dar en cualquier periodo anual.

La infección viral requiere de un estado de permisividad inmunológica para poder desarrollarse, ya que son muchos los niños que se infectan, pero no desarrollan la enfermedad, siendo clave el invierno para disminuir la capacidad defensiva de los infantes.

¿Existen factores de riesgo para padecer bronquiolitis?

Como sucede con todas las patologías de las vías aéreas, existe una serie de factores de riesgo que pueden favorecer el padecimiento de la enfermedad una vez infectados, estos son:

  • Exposición al humo del tabaco.
  • Vivir en medios urbanos, sobre todo grandes urbes.
  • Tener patología respiratoria neonatal, debido al compromiso de los mecanismos defensivos de los neonatos.
  • Zonas concurridas como guarderías, ludotecas…
  • Inmunodeficiencias.
  • Patologías cardíacas o pulmonares crónicas.

¿Cuáles son los síntomas de la bronquiolitis?

Conocer la clínica de la bronquiolitis aguda es fundamental, ya que su diagnóstico es principalmente clínico, sin tener indicación en una primera instancia la realización de pruebas complementarias (cuando los cuadros son graves o empeoran).

Es importante puntualizar que el seguimiento se realizará como mínimo cada dos días, por el riesgo de empeoramiento agudo, y en particular los primeros 4 días, siendo la fase crítica entre las 48-72 horas tras el pródromos catarral.

En la clínica encontramos:

  • Se deben cumplir los criterios de Mcconnochie: edad < 24 meses, primer episodio, disnea y pródromos respiratorio.
  • Pueden aparecer signos de neumonía, distrés respiratorio o atopia.
  1. El periodo de incubación es de 5-7 días siendo los síntomas de las vías aéreas superiores los que aparecen en los primeros días:
  • Rinorrea, tos, estornudos…
  • Cuadro de fiebre o febrícula.
  1. Posteriormente, se produce una progresión de los signos y síntomas en unos 5-10 días, donde encontramos:
  • Accesos de tos.
  • Disnea, dificultad respiratoria con manifestaciones en la exploración como son las sibilancias, crepitantes, tiraje intercostal, taquicardia y taquipnea.
  • Rechazo de la comida por el exceso de moco.
  • Irritabilidad.
  1. Finalmente, en la fase de resolución puede permanecer la tos a lo largo de varias semanas, junto con la recurrencia en meses o años posteriores.

¿Cómo se diagnostica una bronquiolitis aguda?

Existen unos criterios que se aprobados que fueron descritos por Mc Connochie. Estos criterios son clínicos y son necesarios para diagnosticar la bronquiolitis:

  • El primer episodio agudo debe aparecer antes de los dos años, es decir, en menores de 24 meses.
  • Debe existir un cuadro catarral o respiratorio previo.
  • Debe aparecer disnea respiratoria de intensidad variable.

Según la guía AAP (Pediatries 2006), la definición fisiopatológica es: “Enfermedad más frecuentemente causada por una infección de las vías respiratorias bajas. Se caracteriza por inflamación aguda, edema y necrosis de las células epiteliales de las pequeñas vías aéreas, aumento de la producción de moco y obstrucción.”

¿Cómo se transmite la infección?

El mecanismo de infección es la transmisión por vía aérea, debido a la eliminación al hablar, toser, estornudar… de aerosoles que entran en contacto con las mucosas o también se puede transmitir de forma indirecta, por contacto con las manos, tejidos y otras superficies en las que se encuentre el virus.

Además, no se produce inmunidad duradera, de modo que se pueden reinfectar con el virus (se dan en cerca de un 25% de los pacientes). Por ello es importante la higiene de manos y la desinfección de los afectados, tomando medidas de distanciamiento con el infectado.

¿Cuál es el tratamiento de la bronquiolitis?

No existe tratamiento específico frente a la bronquiolitis, siendo los tratamientos de soporte y sintomáticos.

En la mayoría de las situaciones no es necesario el empleo de ningún tratamiento, salvo para los síntomas leves con antipiréticos, mucolíticos y analgésicos.

En un porcentaje reducido de casos el tratamiento debe ser más intensivo y agresivo, requiriendo en algunas ocasiones ingreso hospitalario.

De forma general, los puntos más importantes en el tratamiento de la bronquiolitis aguda son:

Tratamiento de soporte

  • Desobstrucción de las vías aéreas superiores, por medio de lavados nasales a lo largo del día.
  • Tratamiento postural para favorecer el drenaje de la mucosidad.
  • Oxigenoterapia, en algunas ocasiones cuando la saturación desciende por debajo del 92% se requerirá oxigenoterapia.
  • Ventilación no invasiva cuando el volumen minuto no es suficiente para la ventilación.
  • Fisioterapia respiratoria.

Tratamiento farmacológico (no es muy efectivo):

  • Broncodilatadores, son los más prescritos, aun siendo baja la evidencia de su eficacia.
  • Corticoides.
  • SSH.
  • Antibióticos, en el caso de sospechar infección bacteriana concomitante.
  • Surfactante.

Todos estos recursos son empleados dependiendo del estado del paciente.

Bronquiolitis aguda bebé

No existe ningún tratamiento específico para la bronquiolitis. En este caso, los antibióticos no ayudan porque tratan enfermedades causadas por bacterias, no por virus. Lo único que podemos hacer es intentar aliviar los síntomas del bebé o del  lactante. 

  • Ayudar a diluir el moco.
  • Bajar la fiebre.
  • Impedir la deshidratación.

Agua de mar para la bronquiolitis

Las soluciones hipertónicas han demostrado una serie de beneficios para la bronquiolitis al favorecer el lavado de las secreciones y por tanto de los síntomas de la bronquiolitis aguda en los lactantes.

Esto es debido a que produce una mejoría en el aclarado mucociliar, reduce el edema del epitelio bronquial, además de reducir la filancia y sequedad del moco bronquial, que es el causante de la obstrucción de la luz bronquial.

No se recomienda su empleo en niños en la sala de urgencias, pero puede ser útil en pacientes hospitalizados, existiendo estudios contradictorios acerca de sus beneficios.

Lo que sí está claro es que los lavados nasales con agua de mar reducen la carga microbiana de la mucosa y los tóxicos ambientales, de modo que ayuda a que se produzcan secreciones mucosas adecuadas y un correcto funcionamiento de los mecanismos de aclarado del moco.

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