Terapias del mar

Bacterias intestinales: Cómo afectan a nuestro organismo

Las bacterias intestinales son comensales de nuestra biota intestinal fundamentales para el equilibrio orgánico. Tanto la inmunidad, la inflamación, como las funciones sistémicas dependen de su correcto equilibrio.

Alteraciones de las bacterias intestinales conducen en la mayoría de  ocasiones al desarrollo de enfermedades.

Por ello, es fundamental mantener la microbiota intestinal en equilibrio para reducir el riesgo de padecer diversas enfermedades como el fallo multiorgánico, cáncer de colon o la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) (1).

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La relación entre la microbiota y el sistema digestivo

En la función del tubo digestivo la microflora intestinal actúa como un órgano de nuestra economía, es por esto que tanto el tubo digestivo como la microflora actúan de forma interdependiente y, además, el equilibrio de ambas condiciona la homeostasis del individuo en su medio (2).

Es tal la relación entre la microbiota y el tubo digestivo que el empleo de los antibióticos condiciona el equilibrio en la composición de la flora intestinal con la proliferación de especies patógenas, como se da con algunas cepas de Clostridium difficile, productoras de colitis.

Cuando aparecen alteraciones o desequilibrios en la barrera mucosa (pudiendo producir alteraciones de la permeabilidad intestinal) es posible que causen una translocación bacteriana, pudiendo estas producir una sobrecarga importante del sistema inmune.

La translocación bacteriana cuando es grave puede llevar a cuadros como la obstrucción intestinal, pancreatitis, cirrosis, etc. (3).

Existen suficientes evidencias como para decir que, alteraciones en la flora bacteriana actúan como un factor esencial en la patogénesis de la EII. Tanto en la enfermedad de Crohn como en la colitis ulcerosa existe una disfunción del sistema inmune de la mucosa frente a elementos de la microbiota entérica, siendo clave esta respuesta aberrante de la inmunidad en los mecanismos inflamatorios que dan lugar a la lesión intestinal (4).

Bacterias intestinales con efectos positivos y negativos en nuestro intestino

Cada individuo es capaz de albergar en su mucosa 100 billones de bacterias de unas 400 especies distintas.

Tras el nacimiento se va colonizando el tubo digestivo, principalmente por bacterias del tipo Escherichia coli, especies del género Lactobacillus. Posteriormente, cuando se reduzcan los niveles de oxígeno comenzará el predominio de especies anaeróbicas obligadas, entre ellas las más importantes son: Bacteroides, Clostridia, Eubacteria y Bifidobacteria

A los 2 años se establece una flora que es prácticamente la definitiva, que suele ser muy estable a lo largo de la vida (5).

Las principales bacterias que nos encontramos en nuestra microbiota intestinal son:

  • Escherichia coli
  • Genero Lactobacillus
  • Bacteroides
  • Clostridia
  • Eubacteria
  • Bifidobacteria

En la actualidad existe la posibilidad de realizar de forma rápida y sencilla una autoprueba de flora intestinal, esta es INTEST.pro de Biomes.

Con INTEST.pro se puede identificar la flora bacteriana intestinal por medio del análisis de DNA.

Gracias a este análisis genético puede detectarse la composición microbiana intestinal, de forma que ayudamos a identificar las causas de determinadas patologías como la obesidad, el SII o una deficiencia del sistema inmune.

Alimentación y salud: una simbiosis inevitable

“Somos lo que comemos y comemos como somos”. “Que tu alimento sea tu medicamento”. Existen múltiples expresiones que demuestran la importancia de la alimentación para mantener el estado de salud.

La mucosa intestinal es una localización que podríamos considerar “medio hostil”, donde se desarrolla una multitud de conflictos inmunológicos, inflamatorios y de autorregulación.

Las características de esta mucosa y su entorno procuran un microecosistema que ha ido evolucionando en el tiempo. En relación a nuestras conductas alimentarias, este medio es altamente resiliente, por lo que tiene una flexibilidad envidiable para poder adaptarse a los cambios temporales de la composición de su medio.

Pero, aun teniendo gran resiliencia, debemos cuidar nuestra mucosa y la microbiota autóctona, ya que en la actualidad, las formas de alimentarse están variando con demasiada celeridad y esto puede llevarnos a un desequilibrio en el medio intestinal, conduciendo a modificaciones sustanciales de la composición de la microbiota hasta transformar la mucosa intestinal en un foco de enfermedad.

Según los investigadores, las bacterias del colon constituyen un órgano metabólico donde las bacterias intestinales operan sobre los sustratos de la luz intestinal, dando lugar a la producción de una gran cantidad de metabolitos gracias principalmente a la fermentación de los hidratos de carbono, útiles para la formación de ácidos grasos de cadena corta que tienen función trófica sobre el epitelio intestinal (6).

Correlación entre las bacterias intestinales y la salud global

Todos somos capaces de entender que si la piel no se cuida se altera, reseca y favorecerá su lesión y sobreinfección, siendo esto origen de enfermedad, pero no pensamos de la misma forma cuando hablamos de nuestra mucosa digestiva. 

Somos capaces de ingerir tóxicos como el alcohol, tabaco, fármacos o sustancias químicas sin pensar en los posibles efectos que esto puede tener sobre nuestra mucosa y nuestra economía global.

Es tal la relación entre el intestino y la flora bacteriana que ya no se discute la asociación del cáncer de colon con la alimentación, pero además, en la actualidad se han obtenido evidencias que sugieren que la flora intestinal es un factor clave ambiental en la generación de sustancias con potencial carcinogénico a partir de los residuos de la dieta (7).

Considerada la importancia de la flora intestinal, se plantea la hipótesis de la higiene excesiva, secundaria a la exposición en la infancia a agentes bacterianos. Podría estar en la base de la aparición y tendencia creciente de alteraciones inmunológicas, como pueden ser las alergias, enfermedad de Crohn, diabetes mellitus tipo 1, esclerosis múltiple y los linfomas no hodgkinianos (8).

Los investigadores han podido demostrar que existe una sensibilización del sistema inmunológico contra la flora intestinal en pacientes que sufren de Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) en contraste con la población control (9).

Tanto la mucosa como la flora saprófita de nuestro intestino son una barrera clave para mantener un estado de salud global.

Vínculo entre las bacterias intestinales y la salud mental 

La microbiota intestinal tiene efectos sobre nuestro SNC por diferentes vías: vía neural, inmunológica y endocrina (10). De la misma forma, el cerebro puede influir por medio de estas vías neuronales y endocrinas sobre la microbiota intestinal, además de actuar por medio de conductas lógicas saludables.

El eje intestino-microbiota-cerebro es una vía de expresión y función que en la actualidad está suscitando el interés de los investigadores, sobre todo por los avances y reducción de costes de los análisis de la microbiota, siendo la mayor producción de bibliografía científica sobre el eje intestino-microbiota-cerebro el derivado de la investigación con animales (11).

Diferentes ensayos han mostrado que los preparados probióticos tienen un efecto positivo sobre el estado de ánimo. Uno en concreto mostró además diferencias en el patrón de señal BOLD en respuesta a la toma de decisiones emocionales y las tareas de memoria de reconocimiento emocional en comparación con el placebo (12).

Agua de mar y microbiota sana

El agua de mar aporta nutrientes minerales para nuestra mucosa y flora nativa, favorece la biodisponibilidad de alimentos y tiene efectos reguladores de la inmunidad y la inflamación.

El agua de mar actúa por medio del aporte de minerales y otros compuestos orgánicos favoreciendo el equilibrio de la mucosa intestinal.

Bacterias intestinales y minerales 

Las bacterias intestinales tienen diversas funciones para nuestro organismo y entre ellas está la nutritiva. Las bacterias del intestino favorecen la síntesis de vitaminas como la K y los complejos B. Además, favorecen la absorción de minerales como el magnesio, calcio y hierro, entre otros.

Se ha demostrado que existe una interacción dinámica entre la microbiota y el zinc. También se ha observado que tanto probióticos, prebióticos y simbióticos tienen efecto sobre el calcio óseo, el fosfato y el metabolismo óseo (13).

Esto esboza la importancia de nuestra microbiota en relación a múltiples funciones orgánicas, por lo que es fundamental para la homeostasis global.

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Bibliografía:

  1. Guarner F.. Papel de la flora intestinal en la salud y en la enfermedad. Nutr. Hosp.  [Internet]. 2007  Mayo [citado  2021  Ago  12] ;  22( Suppl 2 ): 14-19. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112007000500003&lng=es.
  2. Backhed F, Ley RE, Sonnenburg JL, Peterson DA, Gordon JI. Host-bacterial mutualism in the human intestine. Science 2005; 307:1915-1920.
  3. Lichtman SM. Baterial Translocation in Humans. J Ped Gastroenterol Nutr 2001; 33:1-10.
  4. Shanahan F. Inflammatory bowel disease: immunodiagnostics, immunotherapeutics, and ecotherapeutics. Gastroenterology 2001; 120:622-635.
  5. Simon GL, Gorbach SL.Intestinal flora in health and disease.Gastroenterology, 86 (1984), pp. 174-93.
  6. Labeta MO, Vidal K, Nores JE, Arias M, Vita N, Morgan BP, et al. Innate recognition of bacteria in human milk is mediated by a milk-derived highly expressed pattern recognition receptor, soluble CD14.J Exp Med, 191 (2000), pp. 1807-12
  7. Murch SH. Toll of allergy reduced by probiotics. Lancet, 357 (2001), pp. 1057-9. http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(00)04305-1
  8. Bach JF. The effect of infections on susceptibility to autoimmune and allergic diseases. N Engl J Med. 2002 Sep 19;347(12):911-20. doi: 10.1056/NEJMra020100. PMID: 12239261.
  9. Pirzer U, Schönhaar A, Fleischer B, Hermann E, Meyer zum Büschenfelde KH. Reactivity of infiltrating T lymphocytes with microbial antigens in Crohn’s disease. Lancet. 1991 Nov 16;338(8777):1238-9. doi: 10.1016/0140-6736(91)92104-a. PMID: 1682646.
  10. R. Rieder, PJ Wisniewski, Concejal de BL, SC Campbell. Microbios y salud mental: una revisión. Brain Behav Immun, 66 (2017), págs. 9 – 17
  11. TG Dinan , JF Cryan. Eje cerebro-intestino-microbiota y salud mental. Psychosom Med , 79 ( 2017 ) , págs. 920 – 926
  12. D. Bagga, J.L. Reichert, K. Koschutnig, C.S. Aigner, P. Holzer, K. Koskinen, C. Moissl-Eichinger, V. Schopf. Probiotics drive gut microbiome triggering emotional brain signatures. Gut Microbes, 9 (2018), pp. 486-496
  13. Skrypnik, K. y Suliburska, J. (2018), Asociación entre la microbiota intestinal y el metabolismo mineral. J. Sci. Food Agric, 98: 2449-2460. https://doi.org/10.1002/jsfa.8724

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