Terapias del mar

Blog para profesionales de la salud con casos clínicos, terapias holísticas e innovación en medicina integrativa para tu práctica clínica diaria

Ayuno y salud están a la base de nuestra evolución

Vaso de agua en un plato vacío

Se habla a menudos del ayuno y sus efectos sobre la salud. ¿Has realizado ayuno alguna vez o estás planteando hacerlo? Lee este post para conocer más de qué se trata y qué casos es recomendado.

Los biorritmos y los ciclos de ayuno, un proceso evolutivo

Se ha evidenciado la capacidad adaptativa cerebral derivada de las necesidades durante la evolución. Durante el proceso evolutivo los individuos que mejor se adaptaron a los periodos de escasez, fueron aquellos que consiguieron desarrollar capacidades cognitivas más elevadas que sus congéneres durante estos periodos de ayuno.

New Call-to-action

Este comportamiento presionó a la especie, seleccionándose las células cerebrales que fueron capaces de emplear otras fuentes de combustible, que no fueran la glucosa debido a su baja concentración por su consumo en los ayunos y el ejercicio prolongado, durante la búsqueda.

Estas fuente alternativas, fueron los cuerpos cetónicos derivados de la lipólisis hepática y volcado al torrente circulatorio como cuerpos cetónicos.

Es posible que esta ruta metabólica favoreciera la función y protección de las redes neuronales, por diferentes mecanismos que condujeron a su selección natural. En contraposición a los individuos que no fueron capaces de encontrar rutas alternativas o no tan eficientes.

Varios autores han podido demostrar la eficacia de los cambios metabólicos intermitentes, por medio de la intercalación de ciclos de cetosis (ejercicio/ ayuno) seguido de periodos de recuperación (comer, descansar y dormir), sobre las funciones cerebrales, de formas que se mejoran tanto la cognición como el estado de ánimo.

Se ha demostrado que estos cambios se promueven por múltiples vías de señalización facilitando la neuroplasticidad y la resistencia del cerebro a las lesiones y enfermedades.

Lo más evidente, es el efecto negativo que deriva de tener una vida sedentaria y dieta en la que no existen periodos de ayuno importantes. El incremento de peso, obesidad y síndrome metabólico (ambos inducen la producción de un mayor número de especies reactivas de oxígeno, altamente implicadas en el envejecimiento y senescencia celular) contribuyen al desarrollo del deterioro cognitivo y la demencia.

Esta afirmación está respaldada, pero todavía no se conocen de forma certera los mecanismos implicados en los efectos negativos sobre la neuroplasticidad y la facilitación de trastornos cerebrales.

De momento, se han visto los efectos dañinos de la obesidad en pruebas de aprendizaje y memoria en animales de experimentación, afectando en la plasticidad sináptica y la neurogénesis.

En otros estudios se demuestra como el ayuno intermitente, en comparación con los de restricción calórica, se observa una mejora en los primeros. Con la reducción de los niveles séricos de glucosa e insulina y una mayor resistencia de las neuronas en el cerebro al estrés excitotóxico.

La única variable capaz de afectar a la tasa de envejecimiento es la reducción de la ingesta calórica. La restricción dietética reduce la formación del cáncer y la enfermedad renal. Además, aumenta la resistencia de las neuronas a la disfunción y degeneración en modelos experimentales de diferentes enfermedades neurodegenerativas.

Los experimentos han sido llevados a cabo con animales de experimentación, dificultándose la extrapolación a mamíferos superiores.

Ayuno, cuerpos cetónicos y SNC

Se ha demostrado como una cetona, la 3-hidroxibutirato es capaz de regular la expresión del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) en las neuronas corticales, interviniendo también en el metabolismo energético.

Por medio de la formación de EROs, la activación de NF-kB y la histona acetiltransferasa se induce la expresión del BDNF, siendo este factor un importante activador de la plasticidad sináptica y la resistencia al estrés. De forma que se produce una relación entre las funciones neuroprotectoras, la neuroplasticidad y las dietas de ayuno, ejercicio y la formación de los cuerpos cetónicos, infiriéndose que el ayuno es salud.

Además, estrategias como el ayuno y los ejercicios vigorosos aumentan la expresión de enzimas reparadoras del DNA, enzimas antioxidantes y las proteínas desacetilasas SIRT1 Y SIRT3 (las sirtuinas son una familia de proteínas con actividad desacetilasa y entre sus funciones está la de asegurar el mantenimiento de la integridad genómica).

Se ha demostrado, además, que una proteína llamada irisina es capaz de cruzar la barrera hematoencefálica e inducir la expresión de BDNF que, como hemos dicho, tiene funciones sobre la plasticidad, desarrollo y mantenimiento del sistema nervioso central y periférico.

Todo lo anterior es un apoyo más, que respalda la idea de los ajustes de la dieta, puesto que esta, no solo afecta a lo nombrado con anterioridad, sino que también afecta a la expresión de las telomerasas y a la regulación hormonal en lo que respecta al manejo energético.

Ayuno y salud: para un buen envejecimiento

En conclusión teniendo en cuenta los estudios publicados hasta ahora, podemos decir, que el ayuno es salud, por varios motivos. Nos ha acompañado a lo largo de nuestra evolución. Nuestros mecanismos se han adaptado a los ayunos por medio de la modificación en la expresión genética para garantizar la supervivencia, de forma que es posible por medio del ayuno promover un buen envejecimiento.

Es importante recalcar que la dieta equilibrada debe formar parte de nuestra forma de vida. Además, el ejercicio como también actúa por las mismas vías que el ayuno y ha de implementarse, sí o sí, en nuestra rutina diaria.

New Call-to-action

Entradas Relacionadas

No hay comentarios

Todavía no hay ningún comentario en esta entrada.

Deja un comentario