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Agua de Quinton: ¿dónde se extrae y cómo se trata?

agua de quinton

Aunque no en apariencia la sustancia líquida que constituye los mares y océanos se caracteriza por una enorme heterogeneidad, tal y como ya se ha descrito, se trata de una solución que está muy lejos de ser sencilla, pues diversos factores de naturaleza biótica y abiótica, como algunos agentes biológicos, geológicos y fisicoquímicos la convierten en una sustancia que destaca por su complejidad.

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Esta particularidad es también fruto de su antigüedad, de más de 4000 millones de años (Tarbuck, 2013), que ha permitido que este medio se haya enriquecido con el paso del tiempo, a través de varios de los procesos citados. Después de todo lo anteriormente mencionado no es de extrañar que esta sustancia haya permitido, según apuntan la mayoría de expertos, el nacimiento de la vida en la Tierra (Tarbuck, 2013).

Sin embargo, no todas las aguas de mar son idénticas. En este sentido, sabemos por ejemplo que el agua de mar de las costas se encuentra, en general, significativamente más afectada por la contaminación antrópica que el agua de mar de zonas más internas, siendo la costa uno de los lugares peor indicados para la extracción de agua de mar. Por otra parte, extraer el agua de mar en superficie no está recomendado ya que es allí donde las partículas y fluidos, como algunos hidrocarburos, flotan debido a algunas propiedades fisicoquímicas diferenciales, como su carácter hidrofóbico y su densidad.

De igual forma, existen variaciones químicas importantes entre las diferentes zonas y regiones que constituyen el medio marino. Así, aunque la mayoría de estudios oceanográficos afirma que la composición química del agua de mar es, en general, relativamente estable, esto sólo ocurre con los minerales mayoritarios como los iones Mg2+, Na+, Ca2+, Cl, Br y F, pero no ocurre con los minerales minoritarios y elementos traza u oligoelementos, cuya cantidad varía en función de varios factores, entre los que se encuentra la acción de diversos organismos.

Este es uno de los motivos por los cuales hay que buscar, seleccionar y utilizar aquellas fuentes de captación que permitan la obtención de la máxima variedad y cantidad de minerales, respetando siempre el equilibrio natural que caracteriza a este medio, premisa fundamental para René Quinton, que entendía que esas zonas eran las ideales en las que se debía obtener el agua de Quinton. Siguiendo esta línea, es sabido que existen en el agua de mar zonas muertas y otras zonas constituidas por una enorme riqueza y diversidad biológica. Estas últimas suelen localizarse a lo largo de las enormes proliferaciones planctónicas o blooms planctónicos, que representan la base de la cadena trófica marina, de donde parte una de las constantes de René Quinton.  

En estas zonas, que además coinciden con los principales caladeros de pesca, pueden encontrarse poblaciones planctónicas de hasta 200 000 individuos por litro, de tal forma que éstos consiguen teñir el océano de un color pardo verdoso y permiten ser divisados gracias a la imagen satelital. Algunos de estos organismos se clasifican como fitoplancton, un grupo diverso de eucariotas compuesto por especies autótrofas con capacidad fotosintética. Estos organismos, de la misma forma que hacen las plantas en el medio terrestre, fijan los nutrientes inorgánicos permitiendo su asimilación por el resto de animales de la cadena alimenticia. De esta manera son capaces de aumentar la biodisponibilidad de los minerales presentes en el agua de mar de estas zonas, permitiendo que sean absorbidos por el resto de organismos heterótrofos.

Por otra parte, algunas especies de fitoplancton actúan como bioindicadores, de tal forma que la presencia de algunas poblaciones fitoplanctónicas en un determinado medio podrían estar señalando la existencia de la práctica totalidad de nutrientes que estas poblaciones, y los individuos que las constituyen, necesitan para su metabolismo, supervivencia y reproducción. Este enfoque se encuentra fundamentado en la observación de que los organismos únicamente proliferan en aquellos medios capaces de suministrar los nutrientes necesarios. En estas zonas, la riqueza nutricional es excepcional, lo que no ocurre, como se ha mencionado antes, en cualquier zona marítima, y por ello han sido las zonas elegidas por René Quinton, el agua de mar Quinton, para la captación del extracto fundamental del que se compone.

Una vez que el agua de mar de Quinton es recolectada, ha de someterse a varios tipos de analíticas, para descartar la presencia de metales pesados, pesticidas y otros agentes tóxicos, además de atravesar un proceso de doble microfiltración en frío. Este último procedimiento es extremadamente importante, pues otros métodos de esterilización como el calor húmedo, el calor seco, la tindalización, la radiación o la pasteurización ponen en peligro la estabilidad de algunos agentes terapéuticos que, por su naturaleza termolábil, son sensibles a este tipo de tratamientos, pudiendo desnaturalizarse y alterarse con facilidad para, finalmente, perder su efecto terapéutico. Además, el proceso de microfiltración en frío no solo permite la eliminación mecánica de los microorganismos sin alterar la composición natural del agua de mar, sino que además evita la formación de radicales hidroxilos, asociados con los tratamientos térmicos del agua de mar (Chernikov & Bruskov, 2002) y permite, además, la eliminación de otros agentes contaminantes como los microplásticos, cada vez más frecuentes en el medio marino (Andrady, 2011).

Bibliografía

  • Andrady, A. (2011). Microplastics in the marine environment. Marine pollution bulletin, 62, 1596-1605.
  • Canals, A., Aguirre, M.A., & García, M. (2016). Determinación cuantitativa de elementos en muestras acuosas mediante espectrometría de emisión óptica por plasma de acoplamiento inductivo (ICP-OES) y espectrometría de masas por plasma de acoplamiento inductivo (ICP-MS).  
  • Chernikov, A., & Bruskov, V. (2002). Generation of hydroxyl radicals and other redox active compounds in the sea water exposed to heat. Biofizika, 47, 773-781.
  • Jarricot, J. (1921). Le dispensaire marin, un organisme nouveau de puériculture.
  • Paris: Masson.
  • Quinton, R. (1995). L’eau de mer milieu organique. Paris: Éditions Encre.

 

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