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Abordaje clínico de la amigdalitis: diagnóstico y manejo terapéutico

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La amigdalitis es una inflamación de las amígdalas palatinas, estructuras ovoides ubicadas a ambos lados de la faringe que forman parte del sistema inmunológico. Esta condición médica representa una de las infecciones más comunes del tracto respiratorio superior, afectando a pacientes de todas las edades, aunque es particularmente frecuente en niños y adolescentes.

Esta patología puede ser causada por agentes virales o bacterianos, siendo el Streptococcus pyogenes (estreptococo beta-hemolítico del grupo A) el agente bacteriano más común. La distinción entre la etiología viral y bacteriana es crucial para determinar el tratamiento adecuado.

En este artículo repasamos la clasificación clínica de la amigdalitis, cuáles son sus causas y síntomas más comunes, duración, y abordaje de tratamiento integrativo de la amigdalitis.

¿Qué es la amigdalitis?

La amigdalitis, también conocida como tonsilitis, es una inflamación de las amígdalas (órganos linfoides secundarios ubicados en el anillo de Waldeyer). Histológicamente, se observa una infiltración leucocitaria del parénquima amigdalino, con hiperemia y edema del tejido linfoide.

Desde el punto de vista fisiopatológico, representa una respuesta inmunológica local ante la presencia de microorganismos patógenos, caracterizada por la activación de mediadores inflamatorios y la migración de células inmunitarias. Esta respuesta puede manifestarse con diversos grados de severidad, desde una inflamación superficial hasta una afectación parenquimatosa profunda con formación de abscesos periamigdalinos en casos severos.

La etiología de la amigdalitis puede ser infecciosa (viral o bacteriana) o no infecciosa, siendo las causas microbianas las más prevalentes en la práctica clínica. Entre los agentes etiológicos más significativos se encuentran los virus respiratorios (adenovirus, virus de Epstein-Barr) y las bacterias, principalmente el Streptococcus pyogenes, que requiere especial atención por sus potenciales complicaciones post-estreptocócicas.

Clasificación clínica de la amigdalitis

La amigdalitis se puede clasificar en:

  • Aguda: Episodios de corta duración con síntomas intensos.
  • Recurrente: Episodios repetitivos con períodos asintomáticos.
  • Crónica: Inflamación persistente durante más de 3 meses, o síntomas intermitentes durante más de 6 meses. 

La amigdalitis crónica se define como un cuadro de amigdalitis mantenidas durante más de 6 meses. En el caso de resolverse y volver a aparecer se denomina amigdalitis de repetición.

Hay 2 tipos de amigdalitis crónica:

  • Amigdalitis localizada: En este tipo encontramos una amigdalitis caseosa por la producción de caseum en las criptas amigdalares asociado a un eritema difuso), este caseum produce halitosis con mal sabor de boca, pudiendo alterar el gusto de los afectados.

Esto ocurre debido al acúmulo de los detritus en las criptas profundas de unas amígdalas hipertróficas, siendo difícil su eliminación de forma natural.

  • Amigdalitis difusa: Encontramos unas amígdalas muy aumentadas de tamaño, destacando en este tipo los cuadros obstructivos que dan lugar a ronquidos y SAHOS, siendo este último motivo de amigdalectomía.
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¿Cuánto dura una amigdalitis?

La mayoría de los casos de amigdalitis aguda se resuelven completamente en un período de 7 a 14 días con el tratamiento adecuado.

La duración de la amigdalitis varía atendiendo a su etiología y clasificación temporal:

  • Amigdalitis viral: Generalmente autolimitada, duración entre 3-7 días.
  • Amigdalitis bacteriana: Sin tratamiento, 7-14 días. Con antibiótico adecuado se espera una mejoría significativa en 48-72 horas.
  • Amigdalitis recurrente: De 5-7 días. Posibles episodios que se repiten con una frecuencia ≥7 episodios en el último año, ≥5 episodios anuales en los últimos 2 años, o ≥3 episodios anuales en los últimos 3 años

Otras consideraciones:

  • Período prodrómico: Fase inicial con síntomas inespecíficos (24-48 horas).
  • Fase aguda: Período con más sintomatología (3-5 días).
  • Fase de convalecencia: Período de recuperación gradual (2-3 días).
  • Período de transmisibilidad: Hasta 24 horas después del inicio del tratamiento antibiótico efectivo (casos bacterianos).

Amigdalitis: tratamiento y otras recomendaciones

Tratamiento Farmacológico

  • Antibióticos: solo indicados en casos de amigdalitis bacteriana confirmada.
  • Analgésicos y antiinflamatorios: paracetamol o ibuprofeno para control del dolor y la fiebre y antiinflamatorios tópicos en forma de pastillas o sprays.

Tratamiento adyuvante no farmacológico – Cómo emplear el agua de mar

  • 3 ampollas bebibles Plasma de Quinton al día (agua de mar isotónica) – Una ampolla media hora antes de cada una de las comidas principales. 
  • 3-4 pulverizaciones al día con spray de agua de mar isotónica Nasal Health. – En casos de mucha congestión y/o mucosidad, sustituir por Nasal Health Plus (spray nasal de agua de mar hipertónica).

Otras recomendaciones como medidas de soporte

  • Hidratación adecuada: Mantener una ingesta suficiente de líquidos.
  • Reposo vocal: Evitar esfuerzos de la voz durante la fase aguda.
  • Alimentación saludable y blanda: Alimentos suaves y frescos que no irriten la garganta.
  • Gárgaras: Con agua salada tibia para alivio sintomático.

Las amígdalas constituyen cierta barrera defensiva por lo que no se tiende a operar y solo en los casos donde la evolución es tórpida o la cronicidad dificulta el día a día de los afectados, es cuando se plantea la amigdalectomía.

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¿Cuáles son las causas de la amigdalitis?

¿Qué es lo que provoca amigdalitis? – La amigdalitis puede ser causada por diversos agentes patógenos, clasificándose principalmente en causas infecciosas (virales y bacterianas) y causas no infecciosas (derivadas de factores inmunológicos o irritantes). A continuación lo explicamos con mayor detalle en esta tabla:

Causas InfecciosasCausas No Infecciosas
Virales (80-90% de los casos):Virus de Epstein-Barr (VEB) – Causante de mononucleosis infecciosaAdenovirus – Especialmente serotipos 1, 2, 3, 7Virus respiratorio sincitial (VRS)RinovirusCoronavirusVirus de la influenza y parainfluenzaFactores irritantes:Exposición a irritantes químicosContaminación ambientalTabaquismo activo o pasivo
Bacterianas (10-20% de los casos):ºStreptococcus pyogenes (EBHGA) – Principal agente bacterianoStreptococcus grupos C y GNeisseria gonorrhoeaeCorynebacterium diphtheriaeMycoplasma pneumoniaeFactores inmunológicos:Enfermedades autoinmunesEstados de inmunodeficiencia

Es fundamental destacar que la identificación precisa del agente etiológico es crucial para la selección del tratamiento apropiado, especialmente en casos bacterianos donde la terapia con antibiótico específico es necesaria.

Principales causas de la aparición de amigdalitis crónica

  • Boca séptica, mala higiene bucodental, tabaquismo: siendo estos factores modificables, por lo que deberían cuidarse (principalmente en adultos, aunque son los menos afectados).
  • Factores inmunológicos: las enfermedades con alteraciones de la inmunidad favorecen la disfunción defensiva, de modo que se incrementa la posibilidad de infecciones y además estas son más prolongadas y graves. En el caso de las amígdalas conducen a su hipertrofia como consecuencia de una infección crónica.
  • Faringoamigdalitis de repetición: sobre todo las de naturaleza bacteriana. Las respuestas inmunes frente a bacterias (la más frecuente es por estreptococo) conducen a su crecimiento. Este hecho hace que la tortuosidad de las criptas favorezca el acantonamiento y acúmulo de detritus, favoreciendo la reinfección.
  • Modificaciones anatómicas: pueden existir amígdalas que per se tienen incrementada la profundidad de sus criptas favoreciendo la colonización e infección.
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Síntomas de amigdalitis

La sintomatología de la amigdalitis presenta un cuadro característico con manifestaciones locales y sistémicas que pueden variar en intensidad según la etiología y el estado inmunológico del paciente.

Síntomas Locales y manifestaciones sistémicas

  • Odinofagia: Dolor faríngeo intenso, exacerbado durante la deglución, con irradiación a región cervical.
  • Disfagia: Alteración en la deglución, frecuentemente asociada a sialorrea.
  • Signos inflamatorios: Hiperemia y edema amigdalino bilateral, con posible presencia de exudado fibrinopurulento.
  • Adenopatías: Linfadenopatías cervicales dolorosas, predominantemente en cadenas yugulares anteriores.
  • Pirexia: Temperatura superior a 38.5°C, frecuentemente asociada a escalofríos.
  • Astenia y adinamia: Fatiga generalizada y debilidad muscular.
  • Síntomas constitucionales: Cefalea, mialgias, artralgias y malestar general.

Hallazgos en la Exploración Física

  • Inspección: Hipertrofia amigdalina.
  • Palpación: Adenopatías cervicales móviles y dolorosas.
  • Auscultación: Posible estridor o respiración oral en casos severos.

La severidad de estos síntomas puede variar según factores como la virulencia del agente causal, el estado inmunológico del paciente y la presencia de comorbilidades.

¿Cómo diagnosticar la amigdalitis?

El diagnóstico de la amigdalitis se basa en tres pilares fundamentales: la evaluación clínica, los hallazgos en la exploración física y las pruebas complementarias.

  • Evaluación clínica: Se lleva a cabo una anamnesis detallada, antecedentes relevantes (episodios previos, alergias a medicamentos, enfermedades de base) y se valora en base a los criterios de Centor modificados (sistema de puntuación que incluye fiebre > 38°C, ausencia de tos, adenopatías cervicales dolorosas, exudado amigdalar y edad del paciente). 
  • Pruebas diagnósticas: Test rápido de detección de antígeno estreptocócico, cultivo faríngeo (Gold standard para confirmar infección bacteriana), hemograma completo (podría mostrar leucocitosis con neutrofilia en casos bacterianos) y proteína C reactiva (elevada en infecciones bacterianas).
  • Diagnóstico diferencial: mononucleosis infecciosa (causada por virus de Epstein-Barr), faringitis viral (suele cursar con síntomas más leves), difteria, candidiasis orofaríngea (especialmente en pacientes inmunocomprometidos).

La correcta interpretación de estos elementos diagnósticos permite establecer la causa más probable y pautar así el tratamiento más adecuado.

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¿Cómo se contagia la amigdalitis?

La amigdalitis se transmite principalmente a través de las siguientes vías:

  • Por gotículas respiratorias: Al toser, estornudar o hablar, las personas infectadas expulsan pequeñas gotas que contienen el agente patógeno.
  • Contacto directo: A través del contacto cercano con una persona infectada, mediante besos y al compartir utensilios.
  • Contacto indirecto: A través de objetos contaminados como vasos, cubiertos o cepillos de dientes.

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